¡CAMPEONAS!

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Imagen del equipo femenino de la ONCE en Málaga con su entrenador Antonio Ruiz

El equipo femenino de la ONCE de Málaga se convierte en el primero de España en luchar para competir en Europa

En ‘Campeones’, premio Goya a la mejor película 2019, un entrenador de baloncesto es condenado a entrenar un grupo de chicos con discapacidad para evitar la cárcel, y lo que comienza siendo una frustración acaba resultando toda una lección de vida. El guion que sucede a continuación bien podría ser una segunda parte de aquel éxito de taquilla, pero, en esta ocasión, como en tantas, la realidad supera sobradamente a la ficción. Es fútbol en femenino, en concreto, el primer equipo de fútbol femenino que hay en España integrado por mujeres con discapacidad visual grave, y alguna ciega también. Malagueñas que comparten la misma pasión que mueve a millones de personas en todo el mundo. No tendrán Goya, pero son tan ¡CAMPEONAS! como los demás.

Málaga cuenta, desde hace unos escasos meses, con el primer equipo de fútbol femenino de la ONCE. Son cinco mujeres con discapacidad visual grave, y dos ciegas totales, que juegan en la categoría de B1 o fútbol 5 para poder competir en una futura liga femenina en España, bajo la dirección técnica de Antonio Ruiz, un histórico en la Federación Andaluza de Fútbol y Fútbol Sala como entrenador, primero de fútbol, luego de goalball, y ahora también de fútbol femenino. Ruiz lleva años peleando con la Federación Andaluza de Deportes para Ciegos para que la ONCE cuente de una vez con un equipo de fútbol femenino en Andalucía. Y, ahora sí, acaricia la idea de convertir su sueño en realidad, poder jugar algún día con la Selección Española. “Más que un reto, es normalidad para mi -aclara de entrada-, porque llevo mucho tiempo trabajando en el deporte para personas ciegas y lo asumo con naturalidad”.

La escena se repite todos los jueves, de 16:00 h a 18:00 horas, en la pista adaptada del Polideportivo de Ciudad Jardín de Málaga. Allí se juntan las chicas para someterse a la disciplina de su entrenador. La mayoría de ellas, equipadas ya sin necesidad de pasar antes por los vestuarios, y solo una de ellas, acompañada por su perra guía, Jaily, que se queda atada a una valla siguiendo en la distancia cada movimiento de su dueña. Es Málaga, donde en el resto de España llamarían verano a su primavera, y, a esas horas, el sudor empieza a aparecer pronto a los primeros ejercicios.

Laura López: “El fútbol me da la vida”

Laura López

Laura López siempre ha querido ser la portera del equipo | Reportaje gráfico: Alex Zea

Laura López, 32 años, es Agente de Igualdad de la ONCE en Málaga y vendedora en la capital desde 2014, aunque vive en la vecina Torremolinos. Siempre le ha gustado el fútbol pero nunca ha podido formar parte de un equipo porque el pueblo donde transcurrió su infancia y adolescencia, Campanillas, era demasiado pequeño para pensar en un equipo de fútbol femenino. Entonces jugaba con los niños, pero no podía competir. Y básicamente lleva así toda la vida hasta que con 27 o 28 años empezó en serio. Desde entonces ha tocado todos los fútbol, el fútbol sala, fútbol 7, fútbol 11, o sea, todo. Un día le llamó Antonio, que también había entrenado a su padre como jugador hace muchos años, y entró en el equipo de fútbol 5 por probar, y ya no lo ha dejado. 

“Para mí es mi vida -afirma categórica-. Con decirte que yo iba al psicólogo porque cuando tuve el niño tuve que dejar el fútbol. No te daba tiempo, encima con una pandemia y todo. Yo estaba de sicólogo y todo. Y ha sido volver al fútbol... No necesitaba psicólogo, yo lo que necesitaba era el fútbol. Es que yo una semana llueve, no entrenamos, y estoy que me subo por las paredes. Es que lo necesito, es que me da la vida. Es el aire que respiro, no sé qué voy a hacer cuando no pueda hacerlo”.

Laura tiene una minusvalía por una escoliosis en la columna y aun así sigue jugando, le da igual. Y de portera, además, recibiendo balonazos a diestro y siniestro. “Siempre me ha gustado. A mí es que no me gusta otra cosa. Yo es que soy una portera de nacimiento -explica acelerada-. Desde que era chica no quería ser el delantero que metía goles, yo siempre quería ser el portero”. Y tiene sus razones. “Una de ellas porque si te fijas en el campo portero solo hay uno. Y si no falla nunca solo puedes empatar, pero no perder. Entonces me parece la figura más importante en el campo. Eso me encantó desde chiquitilla y ya me centré en eso. Me gusta esa sensación de saber que, si yo no fallo, como mínimo vamos a empatar”.

Tiro a puerta a Laura, de portera

Laura sueña con jugar un día una Euorcopa de fútbol femenino con la ONCE

A una portera en un equipo de mujeres ciegas le corresponde también hacer de guía. “Pero yo llevo guiando toda la vida porque mi padre sí es deficiente visual y lo tengo en casa, trabajo en la ONCE, y siempre guío -resuelve con rapidez-. Tengo amigas con ceguera total, me junto con ellas y las guío. A mí no me resulta tan difícil”.

Laura tiene una ilusión. “Que nos lleven a la Eurocopa de ciegos de femenina y ganarla”, responde. “Son dos partidos, es factible, lo podemos ganar. Solo existe Alemania e Inglaterra ahora mismo. En España hay varios proyectos, pero solo estamos nosotras. Si nos llevan está fácil, podemos ganarla”, concluye con la misma determinación que guía a sus compañeras o detiene los tiros a puerta.

A su juicio, la primera lección que da el fútbol femenino de la ONCE es de inclusión. Y la segunda, de avance para la mujer. “Sabemos que hay muchísimos pasos que se están dando, pero, aparte de eso también por la inclusión de la discapacidad y de abrir terrenos y abrir puertas, que eso nunca viene mal. Las puertas todas abiertas que así entra el fresquito” dice antes de volver a la portería.

María Gómez: “No me dejaban jugar”

María Gómez

María Gómez subraya el compromiso como uno de los valores principales del equipo

A María Gómez, coordinadora de Deportes de la ONCE en Málaga, también le ha gustado mucho el fútbol desde pequeña. De hecho, sus regalos de Navidades eran siempre una pelota de fútbol y las equipaciones del Sevilla. “Siempre intenté jugar desde chica, pero con los niños no me dejaban jugar hasta que ya fui cumpliendo un poco más de edad y empecé jugando en la Escuela del Sevilla FC que creó femenina”. Pronto aparecieron los problemas de visión en la vida y en el campo. “Hasta que no tenía la pelota muy encima no me daba cuenta de que me la habían pasado”, recuerda ahora sin darle la mayor importancia.

En 2019 se afilió a la ONCE por una retinosis pigmentaria que le ha condicionado su trayectoria deportiva. “Parecía que estaba despistada, que no echaba cuento, y es que no veía bien la pelota, pero ahora que se ha abierto un nuevo campo deportivo en la ONCE con el fútbol femenino estoy ilusionada”.

María Gómez con el entrenador Antonio Ruiz

María  se declara "ilusionada" con el impulso que está dando la ONCE al fútbol femenino

En la pista, todas juegas en las mismas condiciones, independientemente de su resto visual, con un antifaz para garantizar la igualdad total en el juego. Desde que asumió la coordinación de Deportes, hace tres años, María ha peleado por el fútbol femenino dentro de la ONCE. “Antes era imposible y es verdad que, aunque en España no haya muchos equipos, sí creo que, de aquí a un corto plazo, de un año o un año medio, podremos formar una liga,  sino a nivel europeo o como sea”. “Entrenar por entrenar añade- es verdad que llega un momento que cansa porque no tienes un aliciente de competir, pero la Federación sacó una convocatoria en abril, en octubre tenemos otra que nos volvemos a reunir todas las que queramos, y poco a poco están sacando cosas que crean un aliciente para seguir formándonos y entrenándonos en esto”.

En su opinión, la lección que dan a la sociedad es esperanzadora. “Las ganas que tenemos de ser pioneras en algo nuevo; el compromiso; las ganas de tener un equipo entero; hemos hecho piña, super guai, que eso, tal y como está la sociedad hoy en día de rivalidades de unas con otras, “Yo soy mejor”, ”Aquí no”, y aquí venimos todas a entrenar y todas somos iguales sepamos más o sepamos menos”, comenta la jugadora.

 

María Merlos: “El sacrificio es el mismo”

María Merlos en el campo

A Mari Merlos no le gusta ver el fútbol, le gusta jugarlo porque le da seguridad

María Merlos, que tiene un Stargardt, una degeneración macular de la retina, empezó a jugar con los de B2 cuando se afilió a la ONCE en 2014. Hubo un año en el que la Federación en Andalucía permitió que fueran los equipos mixtos y fue la primera mujer que jugó. Pero fue solo un año, luego tuvo que dejarlo porque ya no pudieron ser equipos mixtos.

“La sensación es complicada, es difícil -reconoce-. Las personas que no ven, echan a correr y ya está; escuchan una voz y para ellos será más normal. Pero para mí ha sido complicado, te pones el antifaz, corres rápido, y te guías con una voz y te dice, ¡Para!, es complicado, pero la experiencia es buena”.

A Merlos no le frustra mucho entrenar sin perspectiva de competir. “Es que ni te lo imaginas. Realmente llevamos muy poquito tiempo, ahora de momento, no sé lo que es jugar un partido contra alguien, pero, por la corta experiencia que tengo, estás concentrada en que no se te pierda la pelota porque es complicado”.

Tiro a puerta de Mari Merlos

"Si nosotras podemos, cualquiera puede", dice orgullosa Mari Merlo tras tirar a puerta

A María el fútbol le da seguridad. “Date cuenta de que vas con los ojos tapados y esa seguridad que debes tener para guiar la pelota y confianza, es todo positivo. Aunque parezca que no, tienes que correr, es un ejercicio muy completo y está muy bien”. Aunque resulte extraño, reconoce sin reparos que no le gusta ver el fútbol. “No me gusta verlo, me gusta jugarlo que es diferente. A mí me gusta vivirlo, pero no verlo”, afirma contundente. “Por cómo está la sociedad -advierte-, el fútbol femenino no está en igualdad, no es tan conocido como el masculino, no es que esté más discriminado, pero no está tan reconocido, cuando realmente el sacrificio es el mismo, incluso más, para que se reconozca como se reconoce a los hombres”.

A su juicio, la lección que dan está clara. “Pues que nosotras podemos”, subraya. “Hay muchos tipos de discapacidades, para mi cuando son deficientes visuales o ciegos son de las peores discapacidades que hay porque la visión es de lo más importante que hay. Y aun teniendo lo que tenemos, jugamos, estamos ahí, el deporte es importante, no hay que ponerse barreras y si nosotras podemos con lo que tenemos, cualquiera puede. Lo recomiendo siempre”.

 

Cristina Rochel: “Demuestra mucho a nivel personal”

Cristina Rachel con su perra guía Jaily

Cristina Rachel acude a todos los entrenamientos con su perra guía Jaily

Cristina Rochel fue perdiendo la visión desde los 6 años de una manera progresiva, por una enfermedad degenerativa de la retina, hasta que a los 16 que se quedó ciega. Psicóloga, vendedora de la ONCE desde hace cuatro meses en Málaga, lleva apenas un mes asistiendo a los entrenamientos de Ciudad Jardín y se ha enganchado. “Lo recomendaría sobre todo porque te demuestra mucho a nivel personal, te da mucha fuerza, de decir; tengo mis limitaciones, mi discapacidad visual, pero puedo hacer deporte sin problemas puedo manejarme por el campo corriendo sola sin nadie, detrás de una pelota, y como victoria a ti mismo, personalmente es una satisfacción enorme”.

Las jugadoras alineadas para seguir el pase del balón

El equipo entrena los jueves de 16:00 a 18:00 horas en las pistas del Polideportivo Ciudad Jardín de Málaga

Cristina no cree que haya que ser especialmente valiente para probar con el fútbol. “Yo creo que hay que ser atrevida, ya está. Esto lo puede hacer cualquier persona. A mí me sirve para estar en forma y la satisfacción personal de decir que estoy jugando al fútbol sin ver nada”. Las directrices que marca Antonio Ruiz desde la pista le exigen orientación y escuchar la pelota. “Tienes que concentrarte en el sonido para ir hacia él, es lo máximo que te hace falta, orientación”.

Para ella es más un hobby que una pasión reprimida. “No el fútbol femenino no está en igualdad de condiciones que el masculino -concluye-. Pero también reivindica que las mujeres podemos hacer deporte, jugar y correr tanto tiempo a ese extremo, no tiene por qué ser un hombre”.

Antonio Ruiz: “Sube la autoestima”

Antonio Ruiz

Antonio Ruiz se ha marcado como prioridad que las jugadores disfruten de los entrenamientos

Como entrenador, Antonio Ruiz se ha marcado una meta: “Sobre todo que disfruten”, dice. “Es lo más importante, porque si no disfrutan no van a volver. La idea es que les enganche y que hagan deporte porque muchas de ellas no estaban haciendo nada y el deporte es un vehículo para movernos dentro de la vida sana”. A su juicio para saltar al terreno de juego solo hace falta voluntad. Poco más. “Tener muchas ganas, si tienes ganas lo consigues todo, y ellas tienen muchas ganas y mucha ilusión y están dispuestas a competir ya mismo”, dice orgulloso.

El entrenador con una jugadora en medio del campo

Antonio Ruiz defiende la competición sana y considera que es más difícil enseñar a perder que a ganar

Ruiz reconoce que hay muchos estigmas por vencer dentro y fuera del campo. “En general en todo el deporte”. Y destaca la importancia que tiene la educación para allanar el camino de la inclusión. “Sobre todo de los papas -matiza-. Es lo que tenemos que intentar llevar a cabo, porque no es educar a los niños, es educar a los papás. Dentro del campo cualquier deportista es deportista por encima de todo y cuando termina el partido termina todo. Y lo que hay en el campo es deporte, sin embargo, los padres algunas veces llevamos a extremos inconcebibles, intentando que sean los mejores. Los niños tienen que divertirse, y la preadolescencia, son para divertirse y disfrutar. Lo del deporte profesional vendrá, ¿pero a quién le va a venir? ¿A uno de cada entre 100.000? ¿200.000?

El entrenador recuerda que la competición es sana e innata a la condición humana.  “Tenemos que ser competitivos y enseñar a ser competitivos. Pero, eso sí, desdramatizar ganar o perder porque en el fondo a lo largo de la vida pierdes más que ganas, entonces es más difícil enseñar a perder que enseñar a ganar.

Ruiz dando instrucciones a las jugadoras

Ruiz recomienda a todas las mujeres que prueben a jugar a fútbol "porque sube la autoestima"

Y lo recomienda vivamente, más allá de las condiciones físicas de cada persona. “El deporte del fútbol en sí es una excusa para que la gente haga deporte, en este caso, para que las chicas hagan deporte. Si encima tienes un campo adaptado, unas porterías y un balón, a todo el mundo le gusta la sensación de meter el gol, de ganar, y encima nos va a servir a nuestra vida porque la persona que juega al fútbol sala de ciegos es más valiente, le sube la autoestima y además gratis”.

Los estigmas de las gradas

Todas piensan en que, como el resto del fútbol, hay machismo por combatir dentro del fútbol femenino, más en las gradas que en el césped. Laura López no olvida que en la última final de la Copa de la Reina se tuvieron que poner ellas solas las medallas. “En el césped todos somos compañeras, hay buen rollo, incluso entre equipos rivales, no hay ese mal rollo que hay entre masculinos, en el femenino hay hasta buen rollo entre rivales, no existe esa picardía, pero en la grada... La grada es muy difícil, sí. La grada es lo peor”. Laura deja en el aire una reflexión. “Si en Estados Unidos el fútbol es considerado como un deporte de chicas ¿por qué aquí es considerado un deporte de chicos? ¿Ellos se equivocan? ¿Nosotras nos equivocamos? ¿O es que el deporte es para quien lo quiera practicar?”

“Las mujeres hemos tenido que empezar a jugar ahora porque hace 50 años no nos dejaban -recuerda María Gómez-. Sí que hay un poco barrera en cuanto a la afición, pero por nosotras no, que queremos llegar a donde se pueda”. “Hay más estigmas, pero, no ya solo con el deporte, con las personas que somos deficientes visuales, desde fuera lo ven todo más imposible que nosotros que lo vemos desde dentro”, matiza María Merlos.

Una escena del entrenamiento

Las jugadoras coinciden: Hay más estigmas contra los que luchar en las gradas que en el césped

El entrenador no les quita razón. “Todo el consumo y las grandes marcas van a lo masculino, pero desde diferentes estamentos están apostando fuerte por el deporte femenino en general y estamos encantados porque cada vez son pasos hacia adelante, no estamos dando pasos atrás. Evidentemente llegar hasta la igualdad absoluta, como en la vida normal, es muy difícil que en un consejo de administración haya la mitad mujeres y la mitad hombres, pues en el mundo del deporte es igual. El deporte es vida y la vida es deporte”.

Dentro de la ONCE, el fútbol femenino va cogiendo forma. Las chicas de Ruiz participaron el pasado mes de abril en unas jornadas de tecnificación que realizó FEDC en Madrid para fomentar este deporte, aunque, a día de hoy, Málaga es la ciudad que cuenta con el mayor número de jugadoras para formar un equipo.

La ONCE aprovechó el éxito cinematográfico de ‘Campeones’ para lanzar, en 2021, una nueva campaña de publicidad bajo el lema de ‘Campeonas’. Dirigida por el mismo Javier Fesser que dirigió ‘Campeones’, el vídeo tiene como protagonista a la capitana de un equipo de fútbol de personas con discapacidad y vendedora de la ONCE para darle otra lección a la sociedad. “Cada vez que juegas a la ONCE, haces que miles de personas con discapacidad podemos convertirnos en nuevos campeones -decía el anuncio-. Cuando juegas tú, jugamos todos”.

Foto de júbilo entre las jugadoras con su entrenador

Las campeonas muestran su cariño y gratitud a su entrenador Antonio Ruiz tras el entrenamiento

Las campeonas de Málaga no son un anuncio, ni un fotograma de película, son historias reales que comparten una misma ilusión y una misma ambición. Salir al campo a pelear y a ganar. Y, mientras tanto, a disfrutar. No hay más. “Poco a poco a pasos agigantados van a convertirse en excelentes jugadoras”, proclama el protagonista de esta otra película.

| LUIS GRESA

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