Los superhéroes existen, y José Peña es uno de ellos

BOLETÍN 204 ENERO 2026

El sevillano José Peña, único boxeador ciego en España, en su entrenamiento en el gimnasio M3 de Camas

El único boxeador ciego de España utiliza su fuerza para convencer, compartir e ilusionar sobre la capacidad de superación en la vida, triunfa en los medios con su ejemplo y se erige en un pilar central del proyecto ‘Imbatibles’

José Peña se quedó ciego de cuajo, de repente, en plena adolescencia, a los 24 años, cuando se preparaba para opositar a policía nacional, su mayor anhelo. En ese instante, la vida le dio un vuelco radical que ha sabido transformar con el tiempo en fuerza, pasión y bondad hasta convertirse en todo un referente por su capacidad y entrega para ayudar a los demás, especialmente a los más vulnerables. Una fuente de ilusión y esperanza para los niños ingresados en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Un tipo tan duro en el ring como sensible fuera de él. Un protagonista fijo en el cartel del proyecto ‘Imbatibles’, de Fernando Díaz de la Guardia, otro crac, con el que ha hecho un tándem perfecto para demostrar al mundo que, efectivamente, los superhéroes existen, aunque le cueste reconocerlo.

José quería ser policía desde chico. “Yo creo que desde que tuve uso de razón”, explica. Sus amigos eran policías nacionales o guardias civiles y siempre le llamó la atención eso de proteger y defender a los demás. De pequeño fue un niño muy feliz en las calles de su Isla Cristina, muy de Superman, muy amante del deporte desde el principio. Con 12 años ya tiró de él el Betis para que jugara en Sevilla. Y a los 24 se quedó ciego en un momento. “Fue un choque muy duro, algo bestial. Cuando un médico te dice que vas a perder la visión no te lo crees, sobre todo porque tenía prácticamente mi futuro medio arreglado, tenía el sueño de mi vida (entrar en la policía), lo tenía a muy pocos metros de alcanzarlo. Y aquella mañana me dio ese dolor tan fuerte de cabeza y apareció la ceguera. Me paralizó toda la parte izquierda de mi cuerpo, perdí la visión del ojo izquierdo total y me dañó la parte derecha del otro. Lo pasé muy mal, fue el peor día de mi vida”, confiesa. Era finales del 96. “Iba yo a comprar churros a Teresa, que hoy es mi mujer, y no pude llegar a comprar esos churritos”, sigue contando con naturalidad, sin el menor atisbo de emoción. “Cuando me desperté no veía nada”. Le diagnosticaron ceguera congénita.

A partir de ahí, entró en un mundo nuevo para él, la ONCE y sus profesionales que le ayudaron en todo el proceso de rehabilitación. “Creo que todo el mundo conoce a la ONCE porque lo asimila con el juego, pero hay una parte de ayuda a las personas que es muy importante, la parte social, y cuando la descubrí, esa parte tan amable, me encantó. Me ayudaron a manejar el bastón, a ser más autónomo, una de las cosas más increíbles que he hecho en mi vida, que es poder leer de nuevo y escribir en braille. Ha sido uno de los mayores logros que he conseguido en mi vida desde que perdí la visión”, comenta orgulloso.

Superar el trance de una discapacidad tan limitante de forma inesperada no fue fácil. No lo fue para un tipo fuerte y sólido como él. “Dentro de la frustración, dentro del luto -porque el luto hay que pasarlo-, yo aprendí a decir, tengo que tirar para adelante. Aunque todo alrededor tuyo te está diciendo, ¡ánimo, tira hacia adelante!, si no eres tú el que da ese paso, por mucho que te digan, tú no avanzas. Pero yo decidí avanzar. Me dije, bueno, he vivido la parte de ver, ahora voy a vivir la parte de no ver. Tiene que haber un mundo diferente u otro tipo de mundo y la verdad que me encuentro muy feliz con ella. La abracé y le dije, vamos a caminar juntos y hasta el día de hoy”. José reconoce que la fuerza mental es decisiva ante este tipo de situaciones. “Con mucho esfuerzo lo conseguí, con mucha fe y mucho corazón. Y a día de hoy, mi discapacidad no me impide hacer una vida entre comillas, normal”. En este momento del relato, José tiene palabras de cariño para su perro guía Khaled, nombre de origen árabe, cuyo significado es ‘El inmortal’. “Es mis pies, mis manos, incluso mi vista, yo digo que veo a través de los ojos de cuatro patas. Es otra vida diferente, otra forma de vida, pero no me impide buscar mi sueño”, sigue contando.

A José le ha salvado el deporte y el sentido del humor. Lo dice convencido. “Han sido la mejor medicina”, reconoce. Su entrada en la ONCE le abrió también las puertas de la alta competición. Como futbolista, llegó a estar en primera división de la Federación Española de Deportes para Ciegos y fue reconocido como Mejor Deportista Andaluz 2018. “Recomiendo a todas las personas ciegas que hablen con la ONCE de su situación y que hagan deporte porque hay deportes maravillosos dentro de la ONCE y a mí me ayudaron muchísimo”, asegura.

 

Cuerpo, alma y mente

José Peña entrenando frente al espejo

José Peña entrena a diario en el M3 Fitness de Camas (Sevilla) | Reportaje gráfico: Salva Castizo
 

La ceguera le paralizó como persona. “Te quedas completamente inmóvil, tuve que aprender a comer, a conocer donde estaban las cosas que me ponían, los platos, las cucharas, los vasos. Tener un cálculo de las distancias. A todo eso me ayudó el deporte y cuando descubrí el boxeo fue bestial, me dio movilidad, autonomía, confianza en mí mismo”, cuenta con entusiasmo. En gimnasio, en un metro cuadrado, José se mueve con soltura y seguridad rotunda. “Desarrollas bien los sentidos, tanto el olfato como el oído, y calculas muy bien las distancias. Saltar con una comba para mí ha sido… no lo puedo describir con palabras, ha sido lo más bestial a nivel deportivo”, afirma. Y a continuación irrumpe con la comba a una velocidad de vértigo y se transforma en una máquina arrolladora.

Jonás Alonso es el dueño del M3 Fitness, en Camas, a donde José acude a diario desde hace cuatro años para mantenerse en plena forma. “Ya no es ninguna sorpresa ver a una persona haciendo boxeo -afirma-. Para nosotros es algo habitual, aquí se desenvuelve como otro cliente más”. A su juicio, José es más exigente consigo mismo que su propio entrenador. “Yo hay veces que le digo: Para un poquito, para un poquito, que no hace falta que entrenes tanto”, reconoce. “Pero su pasión le puede”. 

Cada vez que llega, José encuentra el terreno ya diáfano de obstáculos en la zona de combate para que pueda desenvolverse con soltura. Primero calentamiento, movimiento de hombros, codos, articulaciones para que no se queden atrofiadas. Luego comba, el ejercicio imprescindible para el boxeador. Fue uno de sus mayores retos, la coordinación, poder bailar con la comba y cuadrar así su cuerpo; piernas, brazos y mente a la vez para permitir la combinación del golpe. Todo es estrategia y cálculo. Y luego, tras medir la distancia con el saco, a darle golpes como si se tratara de una máquina. Esa rutina, que viene a durar una hora al día, mezclada con pesas y otros ejercicios de cardio completan la rutina del púgil. “Yo disfruto mucho cuando me pongo con el saco, haciendo manoplas, haciendo combat -reconoce en un parón de esos golpes-. Es que llega un momento en que me olvido completamente de que no veo. Me cuesta más andar por la calle que el boxeo. La vida diaria es lo que más me cuesta sí, sí. Quizá la falta de empatía o de humanismo que nos encontramos a diario -se lamenta-. Ese para mí es el golpe más duro que recibo a diario y lo llevo como puedo, pero no muy bien”.

A su juicio el boxeo es la antítesis de la violencia. “Lo que pasa es que cuando alguien habla de boxeo se acuerdan de las películas de Rocky Balboa pero el deporte de contacto es disciplina, es respetuoso contra tu contrincante, es confianza, sacrificio -sigue contando a ritmo acelerado-. En la vida para conseguir cualquier objetivo te tienes que sacrificar o te tienes que poner al 200% para conseguir los objetivos que tú quieres. El boxeo es igual, una disciplina deportiva igual que otra. Aquí trabajas a partes iguales cuerpo, alma y mente. Preparamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma y una vez que consigas eso y lo tengas todo cuadriculado puedes conseguir cualquier objetivo que te marques en tu vida”, afirma convencido.

En esto de las artes marciales se estrenó con el judo primero, y se proclamó campeón de Andalucía y participó en varios campeonatos a nivel nacional. Luego con el hapkido, una disciplina coreana de defensa personal muy militar que consiste en reducir a cualquier individuo utilizando la fuerza del contrario y que le ayudó a dar rienda suelta a su parte más policial. Y así llegó al boxeo, donde encontró un arma arrojadiza contra el bullying. El mayor de sus tres hijos sufrió acoso con 17 años y tanto el psicólogo como el siquiatra le recomendaron que acompañara a su padre con el deporte de contacto, el noble arte de pegarse a golpes, y el acoso se acabó con la disciplina que impuso el boxeo. Desde entonces, José cree firmemente que es un arma eficaz contra el acoso escolar en un tiempo en el que, desgraciadamente, sigue creciendo su impacto en la sociedad. 

A cada entrevista que da, José suele decir que vuela cada vez que boxea, que llega a ver. “Eso es verdad -responde una vez más-. El boxeo no es solamente ponerte delante de un saco y pegar puñetazos. Es la disciplina. Hace que coordine diferentes estilos, saltar la comba, ejercicios de pesas, de cardio, cambios de ritmo. Entonces, cuando yo hago todo eso antes de ponerme delante de un saco, incluso antes de ponerme a hacer manopla, está la relajación y el éxtasis que tengo. Y me olvido de que no veo. Imagínate tú lo que me está dando a mí el boxeo, que gracias a él, estoy ahora mismo aquí hablando contigo, incluso dándome a conocer por todo el mundo, por esta disciplina que parece imposible que una persona ciega pueda practicarlo. Y no es así”.

 

“En el ring todos somos iguales”

Primer plano de José Peña abrazando el saco

Peña, uno de los protagonistas del documental 'Peleamos', de Noel Gálvez, considera asegura que el boxeo le aporta disciplina y seguridad
 

Ser el único boxeador ciego de España y tener la fuerza de voluntad que tiene José Peña pone el foco en él como referente de superación. Y él, seductor, se deja querer. Ha pasado por buena parte de la parrilla de Canal Sur TV ‘El Show de Bertín’, ‘ENReDados’, ‘Juan y Medio’, protagoniza la sección ‘El vidente invidente’ del Show del Comandante Lara, ha sido colaborador en ‘Las noches de Andalucía’ con Rafa Cremades. 

Ha sido uno de los protagonistas de la película documental PELEAMOS, dirigido por el director sevillano Noel Gálvez que se estrenó mundialmente en el Festival Internacional Premios Lorca de Granada y posteriormente ha pasado por los festivales de cine de Sevilla, Nueva York, Lisboa, Madrid, México o Berlín  entre otros. 

Gálvez sostiene que el ring de boxeo es como un escenario de inclusión e igualdad. “Yo no sé si soy la demostración de que eso es así -comenta Jose-, pero es verdad que sirve para los casos de bullying, de autismo, los casos de homofobia y pobreza. Cuando estamos dentro del ring todos somos iguales, no hay ninguna discriminación. Y eso es lo importante que seamos todos iguales ante los ojos de la sociedad”.

La grabación de la película resultó “una brutalidad porque estuve en el lugar exacto en el momento exacto y con la persona indicada”, dice en alusión a Noel Gálvez, que le ofreció el papel de hacer de él mismo y no se lo pensó un segundo. “Encantado de  ayudar a personas que puedan hacer y practicar este deporte, y ha tenido una proyección a nivel mundial increíble”. De hecho fue elegida mejor documental de 2024 a nivel deportivo en el Nueva York World Film. 

Este documental se estrenó en cine en el 2024 y actualmente está disponible en Amazon Prime, Filmin y Flixolé.

Pero Peña reniega de haberse convertido en un personaje a pesar de tanta sobreexposición. “Soy yo, no he creado nada, solo que gracias al documental se me han abierto una serie de puertas que no esperaba y sobre todo una visibilidad que no es solo a mí sino a las personas que tengan una discapacidad y que el día de mañana pueden trabajar en medios como Canal Sur o hacer Periodismo o humor”.

Y es que para él, el cachondeo es una forma eficaz de afrontar la vida. “Ha sido una medicina importante dentro de mi recuperación”, reitera. Tras quedarse ciego, y como una estrategia para levantar su estado de ánimo, su padre le solía enviar audios y vídeos del comandante Luis Lara y las historias de su cuñado Ramiro. Y así empezó de nuevo a sonreír. 

Y de ahí a verse en el estudio de Canal Sur Radio compartiendo el show del comandante Lara fue toda una inyección de autoestima. “Le estaré eternamente agradecido porque me acogiera con los brazos abiertos”, subraya. “José Peña ha demostrado que es un bicharraco fuera de lo normal”, ha dicho públicamente el comandante Lara en uno de sus programas. “Para mí es el número uno, un tío que está demostrando que es una persona hecha y derecha, un ejemplo de superación y yo le como las entrañas. Dentro de nada se convertirá en comandante como yo, ahora mismo es el mejor copiloto de España, pero se merece ya el título de comandante José Peña. Lo quiero mucho”, concluye.

 

‘Imbatibles’ como fuente de inspiración

José Peña conversa con Fernando Díaz de la Guardia

José Peña y Fernando Díaz de la Guardia conversan en un 'Imbatibles' celebrado en Sevilla, su testimonio constituye todo un ejemplo para la sociedad
 

Después del documental, de triunfar en festivales de primer nivel, de colaborar en medios de comunicación y ser objeto de entrevistas y podcasts por doquier, José Peña se adentra en otro mundo nuevo de la mano del periodista Fernando Díaz de la Guardia, otro crac en este mundo de las superaciones. Un icono de Canal Sur TV, también a nivel nacional en Cuatro TV, al que de repente la vida le dio otro vuelco inesperado con nombre y apellidos, el ´Síndrome de Ramsay Hunt´, una enfermedad rara que le atacó al nervio facial y le apartó de la pantalla, pero le descubrió la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad. Una lección aprendida en primera persona que ahora ha transformado en ‘Imbatibles’ como una forma de compartir con la sociedad esos ejemplos de superación. 

“’Imbatibles’ para mi es testimonio, confianza, caerte, levantarte, ver lo que está alrededor tuyo. El cambio que yo necesitaba en mi vida -explica-. Es algo increíble que pueda dar un apoyo de vida a personas que no conoces y lo están pasando francamente mal. Vivir la experiencia de ‘Imbatibles’ es de las cosas más grandes que he podido descubrir en mi vida y estar acompañado de todo el equipo de Lapa Creativa, donde Fernando es la cara visible, es algo bestial. Vivir los testimonios de los grandes superhéroes que tenemos en este mundo es bestial”, repite con excitación evidente.

El director del proyecto no escatima elogios hacia José Peña. “Es fantástica la forma de ser y de estar de José, una persona que va más allá e inspira ayuda para los demás, tiene un corazón enorme, es la generosidad personalizada”, sostiene Fernando Díaz de la Guardia. “El ejemplo de adaptación que está demostrando a través del deporte, el fútbol sala, las artes marciales y el boxeo es espectacular -añade-. Un peleón de la vida con una sonrisa por delante que nos hace mirar a la vida con ojos muy certeros, muy inteligentes, los del corazón, los que expresan la inteligencia emocional. Y ahí también José Peña es un campeón, aunque a mí me gusta decir un imbatible”. Y remata la faena: “No hay nadie invicto. Todos perdemos en la vida, pero podemos sentirnos imbatibles o intentarlo. Y eso es lo que nos demuestra José Peña cada día”.

A él le cuesta reconocerse como uno de esos héroes. “No sé hasta qué punto puedo sentirme como referente de la sociedad -se justifica-. A lo mejor con mi relato estoy ayudando a que puedan cumplir sus sueños, porque creo que cuando persigues uno con esfuerzo, constancia, determinación y poniéndole corazón, los sueños se cumplen y me siento muy orgulloso de ayudar”. 

 

“Es un secreto: Soy Daredevil”

Primer plano de José Peña con sus manoplas en gesto de golpe

La dureza en el ring se transforma en emoción pura en su empeño por ayudar a los niños con cáncer del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla
 

Todavía falta por contar otro papel protagonista de José como superhéroe. El pasado verano, paseando con su mujer y su hija, se le acercó un señor a saludarle. “¿Eres el boxeador de ‘Imbatibles’?, le preguntó. Y el duro del ring, el héroe del ‘Imbatibles’ se vino abajo ante la emoción de lo que ese hombre le planteó. Su hijo, 13 años, estaba ingresado en el Virgen del Rocío con tratamientos de quimio, era muy fan de los Superhéroes, y le pidió que fuera a verlo. Y allí que fue. Cogió al chaval, se le acercó al oído, y le contó un secreto. “Este secreto no se lo puedes contar a nadie -le dijo ante el asombro del joven-. Esto es solo para ti y para mí. Yo soy Daredevil”. El hombre sin miedo. 

Desde entonces Peña acude con periodicidad al hospital sevillano para echar un rato con los pacientes oncológicos más pequeños del Infantil. “Gracias a ese niño conocí a verdaderos superhéroes”, resume gráficamente. Después vinieron las pulseras colaborativas para recaudar fondos, las charlas con las asociaciones de padres, los encuentros de apoyo sicológico y, de nuevo, más entrevistas para seguir visibilizando a los más vulnerables. 

Todavía se emociona al recordar ese momento de esa primera vez con el niño en el hospital. “No lo puedo evitar. No me gusta hablar de la discapacidad porque no creo en ella, creo en la diversidad, en lo bonito que es que todos seamos diferentes para hacer un mundo mejor”. El duro en el fondo es un blando de corazón. “Me he vuelto muy llorón, sobre todo con los testimonios de niños, ahí no puedo expresar dureza, se nos ablanda el corazón”, dice sin reprimir la emoción como un valiente de los de verdad. Pero luego llega al ring y se transforma de nuevo, como solía hacer Superman. El sensible se vuelve un rival implacable. Un radical en el cuadrilátero. “Esa es la parte del desahogo, la rabia, la impotencia, en el ring cambio totalmente”, reconoce.
El epílogo de este relato concluye con un mensaje de optimismo a personas que, como él, hayan perdido la visión o, de repente, la vida les da un revés inesperado. “Que no se vengan abajo, que tiren hacia adelante, que tenemos la suerte de tener a la ONCE que nos acompaña con una labor que no que hay otros países por ahí”, termina diciendo. 

2026 será, seguramente, el año de José Peña. Otro más. Con más puestas en escena de ‘Imbatibles’ en las ocho provincias andaluzas, tras el éxito cosechado el pasado mes de noviembre en la puesta de largo del proyecto en Sevilla. “Que soltemos más te quieros -le pide al año nuevo-, más abrazos, que seamos más humanos, más sensibles con el prójimo, porque por circunstancias de la vida todos necesitamos seguir avanzando”, concluye.

A ‘Imabatibles’ le toca ahora rodar por escenarios de Andalucía para seguir dando ejemplos de superación al mundo. Y a José, siempre en guardia, seguir dando golpes a la vida para poner contra las cuerdas cualquier contragolpe de intolerancia o desigualdad. Mañana volverá al gimnasio para machacarse, volver a ver y coger fuerzas para seguir haciendo la vida más fácil a los demás. Su lucha continúa. Los superhéroes nunca se rinden.

| LUIS GRESA

Publicador de contenidos

Más noticias de Afiliados

El sevillano José Peña, único boxeador ciego en España, en su entrenamiento en el gimnasio M3 de Camas

Publicador de contenidos

GRUPO SOCIAL ONCE
ILUNION

Visualización del menú

Enlaces de Utilidad

Publicador de contenidos