ONCE deseos para 2026
¿Qué esperamos del nuevo año? Compartimos las ilusiones de once personas que nos hablan de sus expectativas en lo personal y para la ONCE en este 2026 que acaba de comenzar. ¡Feliz 2026!
¿Año nuevo vida nueva realmente? ¿Qué esperamos de este nuevo 2026? ¿Con qué ilusiones renovadas afrontamos el paso del calendario? Compartimos esas ilusiones a través del testimonio de once personas de las ocho provincias andaluzas, de perfiles bien distintos, que nos hablan de sus intenciones y perspectivas en el terreno más personal y sus expectativas también para la ONCE. ¿Qué esperan de la Organización en este año que acaba de arrancar? Un 2026 que, confiemos, traiga calma, certezas y esperanzas a este mundo tan convulso. ¡Muy Feliz 2026 para todas y todos!
Machi Sierra, actriz de Jacaranda11: “Que llegue a las aldeas perdidas”
Machi Sierra, actriz de Jacaranda11
La granadina Machi Sierra, 65 años, es afiliada a la ONCE desde hace 16 años. Hace tres perdió la visión casi por completo. “Veo solo un trocito del mundo”, matiza con el arte escénico que corre por sus venas. Es actriz de la compañía Jacaranda11, de la ONCE de Granada, desde hace 11 años. Ha sido maestra hasta que la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía le trasladó que ya no podía trabajar con niños pequeños por su discapacidad. “Hace 36 años me dijo que ya no podía”, aclara sin ocultar su frustración. “Sí, porque era una cosa que yo tenía con mucha ilusión, después de pasar las interinidades, ya tenía mi plaza y me quedé con las manos vacías sin saber qué hacer”. Hoy, reconoce, eso no pasaría. “A mí el teatro me lo ha dado todo -admite con orgullo-. Yo estaba metida en mi urna, cada vez veía menos, y me ha dado una plenitud para moverme, una confianza en mí misma para dar vueltas, de izquierda a derecha, porque me estaba quedando un poquito anquilosada en mis movimientos y sobre todo en mi forma de expresarme en la cara que no expresaba sentimientos ni nada y he vuelto a hacerlo”.
Un deseo para 2026. “Para mí, que yo tenga el suficiente valor para no decaer nunca y seguir moviéndome con mi bastón, con las ayudas que nos da la ONCE, y seguir para adelante, que yo no me pare por ser ciega”. Y para la ONCE: “Que siga evolucionando, que siga llenándose de vida, de muchos recursos para ir a las personas más lejanas. Yo tengo suerte de vivir en Granada, pero a lo mejor hay territorios que a lo mejor a la ONCE le es más dificultoso llegar, pues que tenga las suficientes ganas, como para llegar a esas aldeas perdidas donde hay ciegos y a otros sitios que tendría también que ayudar”.
Emiliano Madrid, vendedor: “Que nunca deje de apostar por la tecnología”
Emiliano Madrid, vendedor de la ONCE en Sevilla, recibe el cariño de su perro guía Quari
Emiliano Madrid, 41 años, es vendedor de la ONCE en el barrio de Pío XII de la capital andaluza desde 2007, ciego total desde 1999 y usuario de perro guía desde 2001. Su vida no se entiende ya sin Quari a su lado, “una labradora negra que es puro amor con patas”, dice. Es un apasionado de la tecnología accesible y, desde luego, de la Inteligencia Artificial. Especialmente de todo lo que tenga que ver con el reconocimiento de imágenes o lectura automática y cualquier avance que ayude a las personas ciegas a vivir con más autonomía y plenitud. “Me emociona”, confiesa. “Mi corazón es mitad peludo y mitad digital: de perrito y de tecnología”, añade.
Para 2026 no pide grandes cosas. “Solo seguir compartiendo momentos con mis amigos, vernos cada día, tomarnos un pastelito, reírnos, charlar y agradecerle a la vida este regalo que es la compañía de quienes te quieren de verdad. Que Quari siga bien, que mis amigos estén bien… y con eso ya soy feliz”, afirma. A la ONCE le desea “que siga siendo esa familia que cuida, acompaña y transforma. Que nunca deje de apostar por la accesibilidad, por la tecnología bien pensada, y, sobre todo, por las personas”.
Miguel Reymundo, técnico de rehabilitación “que todo el trabajo tenga sus frutos”
Miguel Reymundo, técnico de rehabilitación en Córdoba
La trayectoria de Miguel Reymundo, a sus 41 años, es “como poco, curiosa” según sus mismas palabras. Hoy técnico de rehabilitación (TR) en la ONCE de Córdoba, siguió un camino “ya andado”. Su madre fue de las primeras, tras media vida en la ONCE, de ascender por promoción interna. Miguel, por su parte, se desarrolló en otras entidades del tercer sector, ayudando en ONGs y fue parte de la primera promoción, en 2019, en la que se formó a gente ajena a la Organización. Pasó los estrictos procesos de selección y comenzó a ejercer en Madrid tras la pandemia. En 2022 dio un giro a su trayectoria “de manera redonda y preciosa” cuando, al jubilarse su madre, ocupó su plaza en Córdoba, su ciudad natal y donde tenía ya una mujer y dos hijas. “Es un placer trabajar aquí, realmente se nota su recorrido. Siento que aquí puedo ser la mejor versión de mí mismo”.
No es muy ambicioso con el 2026 en términos personales. “Sólo le pido salud y que los míos y yo podamos disfrutar de lo que quiera que venga de manera plena. Como hasta ahora”. A la ONCE le desea que su línea siga siendo ascendente: “que todo el trabajo que estamos haciendo en esta casa tenga sus frutos y llegue a todos. Que se implante el nuevo modelo de servicios sociales, que las personas demanden lo que necesitan y que se puedan atender mejor incluso que ahora, porque siempre trabajamos para ser un poquito mejores”.
Felipe, conserje de Jaén “que sigamos en la dirección correcta”
Felipe en su puesto de trabajo desde hace dos años, la delegación de Jaén
La ONCE ha sido para Francisco Felipe, a sus 61 años, un de que no era el final del camino. Después de más de 30 años trabajando en un taller y de intercalar temporadas en la fábrica de faros de Martos, encontró en la ONCE, en 2023, un hueco para una persona de más de 50 años con discapacidad, “un milagro, estando como está el trabajo” asegura. “En esta casa he aprendido que no importa que no seas atractivo para el mercado, aquí se valora a las personas. No esperaba entrar con casi 60 años, pero me cogieron y estoy más que feliz de poder seguir al pie del cañón” dice el conserje de la sede de la ONCE en Jaén.
A 2026 solo le pide “seguir igual que estoy, yo y mi familia. Que no venga ninguna cosa rara, que estoy muy feliz como estoy”. De cara a la ONCE, augura un futuro más brillante aún “deseo que se sigan dando pasos en la dirección correcta. Ya no solo que sigamos por el mismo camino, sino que descubramos perspectivas mejores y las consigamos, con la estabilidad que caracteriza a esta casa”.
Tere Durán, voluntaria: “Que se animen a pedir el voluntariado”
Tere Durán es voluntaria de la ONCE en Jerez de la Frontera
Teresa Durán, 62 años, fue la última telefonista de la ONCE en Jerez. Se quedó ciega a los 20 años siendo ya vendedora de la ONCE. Se afilió en el 69 con apenas seis años, y toda su vida personal y laboral ha estado marcada por la ONCE. Superar su adaptación a la ceguera, en plena adolescencia, le costó, pero la ayuda que recibió en su rehabilitación le permitió encontrar el equilibrio y seguir adelante. Tras nueve años vendiendo se colocó en la centralita de la sede jerezana de la ONCE done permaneció durante 26 años. “Fue gratificante porque la gente era muy amable, me gustaba más que vender, aunque también era un trato directo con la gente, pero en lugar de en la calle, por teléfono.” Al poco tiempo de jubilarse, en 2015, hizo el curso de voluntariado, con su marido, también afiliado, y hasta hoy. Sigue ejerciendo de telefonista, pero ahora como voluntaria para ayudar a las personas mayores en mayor soledad. “Me siento útil poniendo un granito de arena para que se sientan menos solas. Me lo agradecen. Me dan las gracias cada vez que los llamo, con una simple llamada de teléfono”, comenta orgullosa.
Para este nuevo 2026 desea que muchas más personas afiliadas a la ONCE recurran al Servicio del Voluntariado. “Espero que la gente que se siente sola que salga y se anime a pedir el servicio de voluntariado porque a veces no se atreven y van a descubrir ahí que hay gente que los puede escuchar y de esta forma no sentirse tan solos”. Y en lo personal, “paz y amor para todo el mundo”, dice. “Salud para los míos y que tengan todos buena salud, que me entren más usuarios para atenderlos lo mejor que sepa y que tengamos toda la paz posible, que eso está complicado tal y como está el mundo porque está muy complicado. Y también quiero felicitar el año a todo el mundo”, concluye encantada.
Silvia Rodríguez, trabajadora social: “Que no tuviéramos que reclamar la inclusión”
Silvia Rodríguez es trabajadora social de la ONCE en Cádiz y consejera territorial de Andalucía
A Silvia Rodríguez, 50 años, le quedaban pocas asignaturas para licenciarse en Derecho, disfrutaba con los códigos y las leyes y le encantaba conducir, hasta que un día” se bajó el telón de mi escenario”, relata con sus propias palabras, y le llegó el primer desprendimiento de retina, las primeras intervenciones quirúrgicas y la irreversible pérdida de visión. “Pero también llegó la ONCE -corrige el relato- y la oportunidad de levantar de nuevo el telón, aunque el escenario fuese otro diferente”, comenta. Guiada por los profesionales de los Servicios Sociales de la Organización quiso conocer el nuevo mundo en el que entraba, el de la discapacidad, y así llegó a ser trabajadora social en Cádiz en 2016, puesto que compatibiliza con el de consejera del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla desde 2023. “Es gratificante ver como en momentos tan difíciles como puedan ser la pérdida de la visión gracias al trabajo especializado de los técnicos de la ONCE se van descubriendo capacidades y fortalezas para seguir, porque siempre hay que seguir adelante”, subraya.
En lo personal, Rodríguez le pide al nuevo año salud y además “mantener la ilusión y el entusiasmo para ayudar desde mi trabajo a crear nuevos escenarios a las personas que, como yo, un día llaman a la ONCE y puedan descubrir así nuevas oportunidades de vida”. “Me gustaría un 2026 sin niños y niñas con discapacidad apartados en los recreos y en los parques porque no quieren jugar con ellos y ellas, me gustaría que la inclusión no tuviéramos que reclamarla, sólo disfrutarla”, añade. Y remata: “Ojalá que siga ofreciendo oportunidades a las personas, que siga siendo luz para quienes también conocen las sombras”.
Antonio Mora, telefonista: "Que siga gestionando todo como hasta ahora"
Antonio Mora, 41 años, es afiliado a la ONCE desde los tres años. A los 12 dejó prácticamente de ver. Estudió un módulo de telefonía y desde 2003 es telefonista en el Ayuntamiento de la localidad onubense de Lepe. “El nivel de inclusión es estupendo -comienza diciendo-. Los compañeros y compañeras son fabulosos que eso es importante porque no todo el mundo te acoge en la vida”. Hermano de trillizos, aunque uno ya falleció, habla de la familia como su pilar central. “Siempre me han ayudado y me han dado fuerza para continuar”, dice orgulloso. Como trabajador del Ayuntamiento y ciudadano a le preocupa la situación política de España como a cualquier otro ciudadano. “Siempre he pensado que los extremos son todos malos, ni uno ni otro, en el término medio está la virtud, pero el maldito dinero lleva a la corrupción, así que esperemos que la cosa vaya mejorando un poco y que se den cuenta que no es todo el dinero, que lo importante es la gente”, afirma con rotundidad.
Para 2026 pide “que por lo menos tengamos la misma salud que el año pasado y que la familia siga estando bien, que los que queremos tengan la misma salud. Y prosperidad en el trabajo -añade-. Al menos que nos deje como estamos”. En una ocasión pasó por el programa de Juan y Medio para buscar pareja aunque aquello no fraguó y ahora confía en que el nuevo año le traiga una nueva relación, dice en tono jocoso. Y a la ONCE, más o menos, que siga como está. “Que siga gestionando todo como hasta ahora, que es una maravilla, que siga como va porque va todo viento en popa y a toda vela”, concluye antes de felicitar a toda la ONCE el nuevo año.
Ana Eugenia Bautista, vendedora: "Que llege a la máxima poiblación posible"
Ana Bautista, vendedora de la ONCE en Algeciras, es una apasionada de la hípica
Ana Eugenia Bautista, 23 años, es vendedora de la ONCE en el centro peatonal de Algeciras desde 2021. Hace dos años repartió un premio de 175.000 a sus clientes. Perdió la vista a los 15 años por un glaucoma congénito cuando estaba estudiando la ESO. La vida le cambió “bastante” -reconoce- pero gracias al deporte no resultó traumático. Se federó en atletismo, compitió en campeonatos nacionales y así su adaptación a la nueva realidad resultó “sencilla”, dice. “Antes es que llevaba una vida muy deportista y cuando me afilié a la ONCE comencé a practicar atletismo y después me pasé a la hípica”, comenta. Es otra de sus grandes pasiones desde pequeña, los caballos. Un día a la semana va al Club Hípico Botafuegos de Algeciras. Y es una de las “cuatro o cinco” personas ciegas en España que práctica hípica. “Me aporta los valores de la igualdad porque encima del caballo no sientes que tengas discapacidad porque el animal te ayuda mucho a bajar los niveles de estrés, la presión, la ansiedad del día a día, el caballo te devuelve equilibrio y serenidad”, explica.
Para el 2026 aspira a seguir con su crecimiento personal. “Quiero proponerme mejorar mi braille, que siga todo como está, y si pudiera ser tener un caballo propio, eso me encantaría me encantaría”, afirma. En Algeciras, Ana es la única persona ciega usuaria de perro guía, Mei Mei, que entró en su vida el pasado mes de mayo. Y en ese aspecto también tiene algo que pedirle al año nuevo. “Que la gente tenga mayor conciencia en el trato con los perros guía, porque hay mucho desconocimiento y tienes que andar luchando en el día a día para que la gente lo comprenda, porque la gente no se aparta porque piensa que es una mascota y no hay concienciación”, se lamenta. El deseo para la ONCE lo tiene claro también. “Que crezca mucho más y que llegue a muchas personas de las que llega hoy en día, para seguir dando empleo y abrirse a nuevas discapacidades y atender a la máxima población posible que lo necesite", concluye.
Ana Belén Ramos, afiliada con sordoceguera "que más gente aprenda lengua de signos"
Ana Belén aboga por una mayor conciencia de la gente con las personas sordas
Ana Belén Ramos es una mujer acostumbrada a desafiar los límites que otros dan por sentados. Afiliada desde hace años a la ONCE de Málaga, reside en Rincón de la Victoria y se desplaza con autonomía en su día a día. Sorda profunda y ciega de un ojo —aunque conserva visión por el otro—, Ana Belén ha construido una vida independiente gracias a su esfuerzo y a los apoyos adecuados. Conversamos con ella y su mediadora comunicativa, Ana García, para conocer de primera mano qué le pide, en vísperas de año nuevo, al 2026. Durante estos años, ha acudido a su delegación donde ha podido aprender multitud de habilidades, ha conocido mundo en las excursiones organizadas, y en definitiva, ha podido expandir sus horizontes.
Al año entrante, Ana Belén le pide un poquito más de eso para ella. "Deseo poder aprender cosas nuevas. Encontrar algo que me guste, o profundizar en lo que ya sé que me interesa" dice ilusionada. Con respecto a su deseo para la ONCE, lo tiene claro: "deseo que más gente aprenda lengua de signos para poder comunicarme con mis compañeros en el centro. Hay gente que ya lo está intentando, pero me gustaría poder hablar con las personas que hay aquí de esa manera y así conocerlos mejor por mí misma".
Paco Montesinos, administrativo "que los nuevos sientan la casa como una familia"
Paco lleva desde los 20 años, y ya cuenta con 57 primaveras, en esta casa. En su trayectoria, ha pasado por distintos centros y casi todos los departamentos de la ONCE, pero siempre ha estado "contento y convencido de lo que hago". "He andado casi todos los centros de mi tierra, Almería, y he podido ver todo el bien que hacemos - comenta - estoy orgulloso de ello". Hace algo más de dos años recaló en el Departamento de Servicios a Afiliados, del que dice que es "lo que me enseñó lo maravilloso que hacemos aquí y cuánto podemos ayudar a la gente". Ahora de baja, no puede esperar a reunirse con sus compañeros "y seguir remando en la dirección correcta".
Con el 2026 es ambicioso. En lo personal, le pide "ser capaz de ver sin los ojos, libre de juicios y prejuicios. Ser capaz de ver fortalezas y debilidades, y sobre todo, verme en los demás". Para esta casa, el almeriense espera que la sangre nueva sea capaz de ver la línea en la que trabaja hoy "deseo que la gente que entre nueva a esta empresa se de cuenta de que es mucho más que eso. La ONCE es una familia, y no estamos vendiendo un producto, estamos ayudando a personas. Me gustaría que todo el personal que se incorpore nuevo sea capaz de verlo y de trabajar con las personas que ya lo están haciendo hoy para mejorar el mundo como lo hacemos".
María Gabriela, maestra: "Que se pare el tiempo"
María Gabriela, maestra del CRE dse Sevilla
Nada más acabar Trabajo Social en la Universidad de Sevilla, María Gabriela, 49 años, entró en prácticas en la Delegación Territorial de la ONCE. Y de ahí, con 21 años, entró en la ONCE de Cádiz como trabajadora social. Era la más joven del equipo. Año 1997. Se incorporó sin ordenador en esa ONCE de máquina de escribir sin tecnología en la que el contacto humano era la base del trabajo con los afiliados. “Tengo la suerte de haber vivido la etapa antigua, ese sabor especial de los ficheros, de todo en papel, de tanto trato con el usuario, tanta calle, lo recuerdo con mucha ilusión”, afirma sin esconder su nostalgia. Hace ocho años, “la gran oportunidad de mi vida”, le ofrecieron ocupar una plaza de maestra por una jubilación para incorporarse al equipo de integrada en Cádiz y dos años después pasó al del Centro de Recursos Educativos de Sevilla. “Fue un Cuponazo en Cádiz y luego me volvió a tocar el cupón en Sevilla”, dice gráficamente.
“El tiempo corre muy rápido -sostiene- y frenaría un poquito el tiempo, pido paciencia, que nuestros hijos y alumnos no pierdan esa infancia tan rápido esa ilusión y que nuestros padres no se hagan mayores. Vamos muy deprisa con cursos. Han pasado 28 años y tengo la sensación de que acabo de llegar, con tanto que aprender...” comenta pensando en el nuevo año. “No me gusta que los alumnos que cogí en Primaria estén ya en 3º de la ESO, me da pena, y que los usuarios mayores que atendí algunos ya no viven, me da mucha nostalgia y pido que se pare calendario”. Para la ONCE pide mucha prosperidad. “Mucha alegría, que no se pierda ni la ilusión ni la energía que yo que cada vez que llega un curso tengo. En el CRE se respira muchísimo y eso me contagió muchísimo, que sea una familia, eso me encanta, no quiero que se pierda, los vínculos entre afiliados, profesionales y trabajadores, me gusta, le veo magia y no quiero que se pierda esa unión”.
| LUIS GRESA | CRISTÓBAL ANGULO