Inteligencia y corazón
El Consejo Territorial celebra sus jornadas anuales con los participantes en las listas electorales con el objetivo de reforzar el papel del afiliado dentro de la Organización
Los integrantes de las listas electorales elegidos en el actual mandato político en la ONCE en Andalucía mantuvieron en Sevilla, los pasados 15 y 16 de abril, su reunión anual, la última antes de la próxima convocatoria. Un encuentro, a iniciativa del Consejo Territorial, que sirvió para reflexionar sobre el trabajo realizado y para reforzar el papel del afiliado dentro de una Organización que basa su gestión en dos pilares esenciales: la inteligencia y el corazón.
En el último año del actual mandato de la ONCE, los hombres y mujeres que conformaron las listas en las pasadas elecciones compartieron un programa de trabajo, que arrancó en un tono muy distendido el jueves 15 con una visita al barrio de Santa Cruz de Sevilla. Al día siguiente la presidenta del Consejo Territorial, Isabel Viruet, la consejera general Cristina Arias, y el delegado de la ONCE, Cristóbal Martínez, junto a vicepresidentes, consejeros y copartícipes compartieron un encuentro de debate y reflexión, en una especie de terapia colectiva, en la que compartieron ideas y se inyectaron coraje, fuerza y voluntad para seguir empujando y contribuyendo al liderazgo social de la ONCE.
La consejera general Cristina Arias, participó en las jornadas junto a la presidenta del Consejo Territorial, Isabel Viruet, y el delegado Cristóbal Martínez
Un liderazgo que se sostiene en las personas, según destacó la consejera general, la jerezana Cristina Arias. De ahí que su implicación se considere vital para dar respuestas a las necesidades que debe abordar la propia evolución de la ONCE. En este sentido se reivindicaron valores fundamentales como la humildad, escuchar o aprender de los demás.
“Nadie llegamos sabiendo pero sí siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos, sin olvidar que tenemos que seguir aprendiendo”, les dijo Arias después de 16 años formando parte de las listas electorales. “Ser consejero es aprender y entender la ONCE en toda su complejidad y diversidad humana, en el montón de decisiones que tenemos que tomar en las enormes fortalezas que tenemos como Organización”, siguió contando. “No se puede representar lo que no se entiende, ni defender lo que no se valora”, afirmó para pedir la mayor implicación de los cargos de representación.
Motor de inclusión
La pedagogía emerge como un factor importante en estos ámbitos de responsabilidad. En este sentido, tanto Cristinta Arias como Isabel Viruet y Cristóbal Martínez, insistieron en la necesidad de seguir explicando la dimensión de la ONCE en toda su magnitud a todos los que ocupan puestos de gestión y representación y al conjunto de afiliados y afiliados para que interioricen su cultura institucional y accedan con la mayor eficacia a los servicios que presta.
“Los procesos requieren pedagogía, paciencia y visión a medio y largo plazo porque la ONCE no se gestiona a golpe de impulso, hay mucha responsabilidad intergeneracional -siguió explicando Cristina Arias-. Nuestros equipos de gestión deben obtener los mejores resultados, pero con un calado institucional y político, con inteligencia y corazón que es la forma de gestionar de ONCE, poniendo encima de la mesa inteligencia y corazón”, destacó la consejera general.
Arias defendió que el éxito de la gestión de la ONCE se basa en una combinación de inteligencia y corazón
Viruet pidió a las personas que han integrado las listas, de la que han salido los consejeros y consejeras del actual mandato, que su trabajo sirva para generar unión y cohesión, coherencia y lealtad institucional, y para proyectar una mirada de conjunto con los equilibrios necesarios. “Necesitamos que la ONCE siga siendo motor de inclusión, empleo, accesibilidad y dignidad para las personas ciegas o con discapacidad visual grave y para las personas con discapacidad a través de un programa de gobierno que es toda una declaración de intenciones”. En este contexto Isabel Viruet se puso como ejemplo ante los participantes. “Pasé de mi quiosco al Consejo General. Si yo lo hice, cualquiera lo puede hacer”, dijo gráficamente.
“Aquí no sobra nadie”, enfatizó el delegado de la ONCE. “Todos formamos parte del equipo desde distintas responsabilidades y debemos afrontarlo con la misma ilusión cuando entramos que cuando salimos, con el mismo orgullo de ONCE”, dijo. Cristóbal Martínez pidió también mantener viva la ilusión durante los cuatro años que dura el mandato.
El encuentro, que arrancó de una forma muy amena recorriendo las calles del corazón histórico de Sevilla, concluyó con una sensación de orgullo de pertenencia, de haber cumplido objetivos y de coger impulso para afrontar los últimos meses del mandato más cerca de los afiliados. Una forma de reforzar aún más si cabe su compromiso con la ONCE para contribuir activamente al nuevo ciclo político que abrirán las próximas elecciones al Consejo General de la ONCE.
Y todo, para seguir poniendo corazón a la ONCE, en palabras de la presidenta del Consejo Territorial.
El marco histórico de Sevilla puso el prólogo a estas jornadas de estrategia política en el último año del actual mandato de la ONCE