Ilusión, creatividad y convivencia para un nuevo curso en el CRE
El inicio de un nuevo curso escolar es siempre una ocasión especial. Supone el reencuentro entre compañeros, familias y profesionales, la bienvenida a quienes se incorporan por primera vez y la oportunidad de comenzar una nueva etapa llena de aprendizajes, experiencias y momentos compartidos. Con este espíritu, el Equipo de Atención Educativa al Alumnado con Discapacidad Visual de Sevilla celebró una entrañable jornada de convivencia en el CRE ONCE Sevilla el pasado 6 de octubre, diseñada para que alumnos, familiares y profesionales disfrutaran de una tarde repleta de diversión, participación y descubrimiento.
La actividad, concebida bajo el lema "Jugamos Tod@s", tuvo como principal objetivo favorecer el encuentro entre las familias, fortalecer los vínculos entre los participantes y generar un espacio de convivencia donde cada persona pudiera sentirse protagonista. Lejos de ser una simple fiesta de bienvenida, la jornada se convirtió en una auténtica experiencia inclusiva en la que el juego, la creatividad y los sentidos fueron los grandes protagonistas. Desde el comienzo de la tarde, los asistentes pudieron participar en diferentes talleres coordinados por alumnos monitores y profesionales, quienes acompañaron a los participantes en cada reto propuesto. La implicación de los jóvenes colaboradores fue especialmente destacable, demostrando una vez más la importancia de ofrecer espacios donde puedan desarrollar habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y responsabilidad.
En el CRE todos nos ayudamos entre nosotros
Uno de los momentos más llamativos y originales de la jornada fue el taller sensorial “Brillando en la oscuridad”, una propuesta que despertó la curiosidad y el entusiasmo de grandes y pequeños. El espacio fue transformado en un entorno lleno de sorpresas donde las pinturas fluorescentes cobraban vida bajo la luz ultravioleta, iluminando paredes y creando un ambiente mágico que invitaba a la exploración. A través de esta actividad, los participantes tuvieron la oportunidad de experimentar con diferentes materiales, colores y texturas. Las pinturas fluorescentes se combinaron con elementos naturales y objetos de distintas superficies, permitiendo descubrir nuevas sensaciones mediante el tacto y la percepción sensorial. El taller logró despertar la imaginación de los asistentes, promoviendo la creatividad y ofreciendo una forma diferente de relacionarse con el espacio y con los demás. Las risas, las conversaciones y la sorpresa ante cada descubrimiento convirtieron esta actividad en una de las más recordadas de la jornada.
Paralelamente, otro de los espacios más concurridos fue el dedicado a la expresión corporal. Mediante dinámicas de movimiento, interpretación y pequeñas representaciones teatrales, los participantes pudieron trabajar la comunicación, la confianza y la expresión de emociones a través del cuerpo. Las actividades planteadas invitaban a salir de la zona de confort, fomentando la espontaneidad y la interacción entre personas que, en muchos casos, apenas se conocían. También tuvo una gran acogida el taller de reciclaje, donde los asistentes aprendieron de manera práctica y divertida la importancia del cuidado del medioambiente. A través de juegos de clasificación de residuos y manualidades con materiales reciclados, niños y familias descubrieron cómo reutilizar objetos cotidianos para darles una nueva vida. Además de promover hábitos sostenibles, esta actividad permitió desarrollar la creatividad y el trabajo cooperativo.
Moverse es una parte fundamental del desarrollo
La convivencia estuvo acompañada por momentos de encuentro informal en los que familias, alumnos y profesionales compartieron experiencias y conversaciones en un ambiente cercano y distendido. Estos espacios son especialmente valiosos porque fortalecen la relación entre todos los miembros de la comunidad educativa y favorecen la creación de una red de apoyo mutuo que resulta fundamental a lo largo del curso.
Como broche final, todos los participantes se reunieron para afrontar uno de los desafíos más esperados de la tarde: un gran concurso musical y de baile inspirado en el popular formato “Furor”. Lejos de tratarse únicamente de cantar o bailar, la actividad se convirtió en una emocionante competición por equipos donde la música, la rapidez mental y el compañerismo marcaron la diferencia. Los equipos tuvieron que superar divertidas pruebas relacionadas con canciones, coreografías y retos musicales. Además, se incorporó una dinámica de preguntas cuya puntuación podía alcanzar los 1.000 puntos, generando momentos de gran emoción y expectación. Las preguntas ponían a prueba la memoria, la cultura musical y la capacidad de cooperación de los participantes, mientras que los desafíos de baile animaban a todos a levantarse, moverse y disfrutar sin complejos. Las canciones con palabras clave, los retos temáticos, las coreografías grupales y las pruebas sorpresa consiguieron que niños, jóvenes, familias y profesionales compartieran carcajadas, aplausos y momentos inolvidables.
Los monitores siempre están innovando en los juegos
La jornada finalizó con la satisfacción de haber vivido una experiencia enriquecedora para todos los asistentes. Actividades como esta reflejan el compromiso del Equipo de Atención Educativa con la creación de espacios inclusivos donde el aprendizaje, la participación y la convivencia van de la mano. Más allá de los talleres y los juegos, la verdadera protagonista de la tarde fue la ilusión compartida de comenzar un nuevo curso juntos. Desde la dirección CRE ONCE Sevilla se agradeció la participación de todas las familias, alumnos, monitores y profesionales que hicieron posible esta celebración, recordando las fechas importantes de cara a las actividades del curso y resaltando como sumando esfuerzos se cosechan experiencias y vivencias únicas e inclusivas.
| EQUIPO PEDAGÓGICO DEL CRE