Calentando motores para un nuevo curso
Septiembre llega y con el las actividades del Centro de Recursos educativos de la ONCE: los alumnos de Primaria y Secundaria retoman con más ganas que nunca la programación
El Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Sevilla ha dado la bienvenida al nuevo curso escolar con la celebración de dos SEC grupales (Servicio de Escolarización Combinada) de inicio de curso, un programa intensivo dirigido a alumnado de Primaria y Secundaria con discapacidad visual. Durante dos semanas, los participantes han reforzado competencias académicas, tecnológicas, personales y sociales con el objetivo de afrontar el nuevo año lectivo con mayores recursos y autonomía. Bajo la premisa de que el aprendizaje trasciende las aulas y los libros de texto, el CRE diseñó un completo plan de actividades orientado a familiarizar al alumnado con herramientas específicas, materiales adaptados y estrategias que favorecen su desarrollo integral.
La primera semana estuvo dedicada a la etapa de Primaria y contó con la participación de cinco estudiantes procedentes de Sevilla y Almería. Durante su estancia, los participantes trabajaron de forma práctica en el área de Tiflotecnología, consolidando habilidades esenciales como el manejo del teclado y del lector de pantalla JAWS, herramientas fundamentales para su autonomía digital.
Las actividades también abordaron distintas áreas curriculares. En Ciencias, los estudiantes realizaron experiencias de exploración táctil con diversos elementos y animales, además de iniciarse en el uso del editor científico Edico. La Música tuvo igualmente un papel destacado mediante la práctica instrumental y la introducción a la musicografía braille.
En Educación Física, los participantes desarrollaron habilidades motrices básicas a través de circuitos y juegos cooperativos, lo que permitió evaluar sus capacidades físicas y fomentar el interés por la actividad deportiva. Como cierre de la semana, una sesión conjunta de Música y Educación Física integró ritmo, movimiento, danza y juegos de coordinación en un entorno lúdico y participativo.
Una semana después fue el turno del alumnado de Secundaria. Seis estudiantes procedentes de Sevilla, Granada y Huelva participaron en un itinerario formativo diseñado para reforzar competencias tecnológicas, académicas y personales antes del comienzo de las clases.
En Tiflotecnología, el grupo profundizó en el manejo del lector de pantalla JAWS, la línea braille, la navegación por internet y la realización de tareas informáticas cotidianas. Asimismo, el programa incorporó talleres especializados adaptados a las necesidades individuales de cada alumno.
Todos los contenidos cuentan con material adaptado expresamente
En el ámbito musical, los participantes avanzaron en el conocimiento de la musicografía braille, el uso del editor MuseScore, la práctica instrumental y la iniciación al piano. Por su parte, las actividades de Plástica estuvieron centradas en el dibujo geométrico con material adaptado, la creación de composiciones táctiles y la elaboración de collages inspirados en obras de referencia.
El área de Matemáticas se enfocó en el manejo del editor científico-matemático Edico y en la representación de funciones mediante papel punteado de cuatro cuadrantes. Además, los estudiantes participaron en un taller impartido por profesionales de la Universidad de Sevilla, donde resolvieron diversos retos matemáticos con resultados muy satisfactorios.
La Educación Física también ocupó un espacio relevante dentro de la programación, con sesiones destinadas a promover hábitos saludables, el trabajo en equipo, el conocimiento de la condición física y la iniciación al deporte adaptado. Entre las actividades desarrolladas destacó una sesión específica de natación y diferentes espacios de reflexión sobre las experiencias del alumnado en esta materia dentro de sus centros educativos.
Más allá de los contenidos académicos, tanto el grupo de Primaria como el de Secundaria participaron en sesiones especializadas dirigidas por el psicólogo del CRE. En estos encuentros se abordaron aspectos relacionados con el ajuste a la discapacidad visual, ofreciendo herramientas para comprender mejor la propia patología, identificar las dificultades asociadas y potenciar las capacidades personales de cada estudiante. Las actividades continuaron durante las tardes en el ámbito residencial, donde se trabajaron especialmente las áreas de autonomía personal, competencia social y ocio y tiempo libre.
El aprendizaje va mucho más allá de lo académico
Las dinámicas grupales favorecieron la creación de relaciones positivas entre los participantes y sirvieron para desarrollar habilidades sociales en situaciones reales. Entre las propuestas organizadas destacó la preparación de una salida para cenar fuera del centro, que implicó planificar itinerarios, utilizar aplicaciones de orientación, realizar reservas telefónicas, solicitar información y desenvolverse con autonomía en distintos entornos.
El fortalecimiento de la autonomía personal constituyó uno de los objetivos fundamentales del programa. Para ello, los estudiantes asumieron responsabilidades relacionadas con la organización diaria, el cuidado personal, el orden de las habitaciones y la gestión de rutinas básicas. También se desarrolló una gincana de orientación que permitió a los participantes familiarizarse con los diferentes espacios del CRE y desplazarse de forma autónoma por sus instalaciones. A ello se sumaron varias salidas al exterior, previamente planificadas por los propios alumnos, que incluyeron compras en supermercados, gestión de pagos y organización de recorridos urbanos.
Las actividades prácticas incluyeron además talleres de cocina, donde aprendieron a preparar zumo de naranja, crepes, galletas y distintos tipos de meriendas, reforzando competencias relacionadas con la vida diaria.n el apartado de ocio y tiempo libre, el alumnado participó en talleres de juego de rol, actividades acuáticas y sesiones de videojuegos adaptados y accesibles. Las noches estuvieron marcadas por propuestas de convivencia y entretenimiento organizadas conjuntamente con los estudiantes.
Los chicos aprendieron haciendo
El punto final llegó con la celebración de un particular “GOT Talent”, en el que los participantes demostraron sus habilidades musicales y artísticas mediante actuaciones de canto e interpretación instrumental, poniendo el broche de oro a dos semanas de convivencia y aprendizaje.
Desde el CRE de Sevilla se destaca que estos SEC grupales constituyen una herramienta clave para ofrecer una respuesta educativa integral, capaz de combinar tecnología, formación académica, desarrollo personal, autonomía y participación social. Un modelo de intervención que, una vez más, ha permitido a los jóvenes afrontar el inicio del curso escolar con confianza, motivación y nuevas competencias para su día a día.