El Cuento Viajero o el despertar de una pasión

Secciones: Educación
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La Dirección General de la ONCE reconoce la iniciativa jienense para fomentar el interés por la lectura entre los más pequeños

El cuento viajero podría ser el título de un cuento, y de hecho lo es, un relato dirigido a un público infantil con el fin de entretener, como todos los demás cuentos. Pero este es mucho más. Es toda una herramienta encaminada a despertar la pasión por la lectura entre los niños ciegos, una estrategia para compartir lecturas adaptadas e intercambiar entre el alumnado con discapacidad visual y su entorno. El proyecto jienense ha sido reconocido por la Dirección General Adjunta de Servicios Sociales para Personas Afiliadas con el segundo premio de la última edición de Concurso de Experiencias de Innovación y Buenas Prácticas en Servicios Sociales.

Cristóbal Martos, alumno de 6 años, de Valdepeñas de Jaén, leyendo un cuento en braille

Se trata de una actividad educativa que se desarrolla en Jaén desde 2016, por iniciativa del Club Braille, con el apoyo decidido del equipo educativo de la ONCE en la provincia, dirigida a consolidar la lectura con los alumnos de las etapas de Educación Infantil y primer ciclo de Primaria usuarios del braille, implicando a la familia en el desarrollo y el mantenimiento por el gusto de la lectura. El objetivo principal es consolidar la lectura como un elemento de disfrute personal, potenciar la compresión lectora y, a su vez, mejorar el nivel de vocabulario y ortografía. El proyecto incluye la realización de cuentos en braille accesibles, adaptados y creados por el equipo educativo de la ONCE para que los alumnos dispongan de más recursos y mayor votación para aprender con materiales adaptados a sus necesidades y acceder al aprendizaje gracias a la inclusión.

Las manos de una niña leen el cuento en braille

La idea de El cuento viajero nace en los talleres de lectura para adultos y menores escolares puestos en marcha por el Club Braille de Jaén. Los responsables del equipo educativo de la ONCE se plantean qué hacer con el alumnado de Educación Infantil y primer ciclo de Primaria para que disfrute del placer de la lectura y cómo hacer para que se sientan importantes y motivados a la vez.

“Un cuento o un libro permiten a un niño escaparse a un mundo donde su imaginación y los personajes lo conducen a maravillosas experiencias y aprendizajes”, explica Joaquín Blanca, núcleo periférico en Jaén. “A través de la lectura y los objetos que componen los cuentos facilitamos la interacción del niño y el desarrollo de su imaginación”, subraya. “No podemos olvidar el potencial de los cuentos como herramienta para abordar muchísimos aspectos con los niños, como las emociones, favores, diferentes situaciones que se pueden trasladar a la vida”, apunta Belén Díaz, maestra de la Junta de Andalucía del equipo educativo de la ONCE en Jaén. “Leer ayuda a que los niños estimulen su imaginación y su creatividad, a que sientan más interés por las cosas que les rodean, a desarrollar las áreas cognitivas, a adquirir conocimientos, a experimentar”.

Una niña mete las manos en una bolsita donde están los materiales del cuento

Pero los niños ciegos o con discapacidad visual grave parten en situación de desventaja frente al enorme potencial que ofrece la lectura. La escena de padres leyendo a sus hijos cuentos mientras estos miran los dibujos y los textos, entendiendo así que las palabras que se dicen también se escriben, y despertando el interés por aprender a leer, es un proceso que no se produce tan fácilmente con los alumnos ciegos, que necesitan usar el braille como principal sistema lectoescritor y no cuentan con tantos recursos ni posibilidades.

Préstamos de 90 días

El cuento viajero plantea que los alumnos de hoy, que serán posibles usuarios de braille mañana, reciban un cuento infantil a modo de préstamo para ser tocado, visto, contado, leído por cada niño y niña y pueda ser jugado junto a su familia. Después, los niños pueden opinar sobre lo que han leído mediante una tarjeta y un audio en colaboración con sus padres o pueden aportar incluso alguna manualidad. “Con ello pretendemos que, cuando lo reciba otro niño y otra familia, puedan comprobar que ese cuento lo ha tenido y leído otro niño, algo que despierta mucha ilusión al saber que hay otros niños que también leen braille”, explica Joaquín Blanca.

En el ámbito familiar el cuento se convierte así en un revulsivo para estrechar lazos familiares en torno a la lectura, los niños aprenden a respetar el material prestado, a compartir sentimientos, a desarrollar creatividad e imaginación. Mientras que en el ámbito escolar mejora la inclusión de los alumnos con discapacidad visual en sus aulas, potencia la relación familia-entorno educativo además de acercar el código braille al resto de la comunidad educativa.

Portada del cuento 'Los amigos de Pope', tanto en tinta como en braille

Como préstamo, el cuento permanece en el entorno familiar durante 90 días. Durante ese tiempo el alumno puede llevarlo al colegio, presentarlo, enseñarlo y comentarlo antes de volver a viajar a otro alumno o alumna y a otra familia. Antes, tendrán que haberlo leído los padres, haberlo leído en voz alta el niño o la niña, haber compartido esa lectura en familia, identificar los elementos en relieve, manipulación de los objetos más significativos, responder a preguntas relacionadas con la historia. Hay un trabajo previo que sirve de preparación para la puesta en escena en el aula.

Son en su mayoría cuentos elaborados por el equipo educativo de la ONCE, escritos en braille o en tinta, con muy poco texto por cada ajo, o cuentos infantiles provenientes de la Tifloteca.

“Parte del éxito de esta actividad está en su carácter motivador y en la buena acogida que ha tenido por parte de las familias -resume la maestra de la Junta en el equipo educativo de la ONCE-. Porque el papel que debe desempeñar la familia como medio educador es fundamental, mientras que el colegio actúa complementándolo”, recuerda Belén Díaz. La directora de la ONCE en Jaén, Rosario Sedano destaca además que esta iniciativa favorece el fomento del uso de la Tifloteca y de sus recursos. “Es una buena herramienta para que maestros y padres de alumnos conozcan las existencias de materiales que ofrece este servicio”, subraya.

Mural con pictogramas en tinta y braille con algunos objetos representativos en relieve hechos con diferentes materiales

Además, fomenta también la organización de talleres de iniciación en braille para padres de alumnos afiliados o de actividades adicionales, como cuentacuentos adaptados con pictogramas de texturas. “Supone un reimpulso del sistema braille -concluye Charo Sedano-, motivando su lectura, fomentando su conocimiento y dando a conocer en los centros docentes cómo son los cuentos de nuestros alumnos. Es, en definitiva, una imagen del sistema braille acorde con los tiempos, atractiva, útil, moderna y compatible con el uso de las tecnologías.

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