La salud mental como una barrera a combatir
La ONCE pone en marcha un nuevo protocolo de detección y prevención de problemáticas relacionadas con el bienestar emocional de las personas afiliadas
La ONCE ha puesto en marcha un nuevo ‘Protocolo de detección y prevención de problemáticas relacionadas con el bienestar emocional de las personas afiliadas’, después de años de trabajo conjunto entre los profesionales de los Servicios Sociales, de la psicología y el trabajo social sobre Desde esa fecha, 1 de diciembre, este protocolo se aplica ya en la atención diaria a las personas afiliadas a la ONCE a través de los departamentos de los Servicios Sociales que garantizan un acompañamiento más cercano a aquellas personas ciegas o con discapacidad visual grave que lo soliciten. “Estamos convencidos de que la puesta en marcha de este protocolo contribuirá de manera significativa a cuidar el bienestar emocional de las personas afiliadas, con la sensibilidad y el rigor técnico que siempre han demostrado nuestros Servicios Sociales”, opina el delegado de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, Cristóbal Martínez.
Un grupo de psicólogos y trabajadores sociales de la ONCE ha venido trabajando en los últimos años en la elaboración de un Protocolo sobre Salud Mental para la identificación y derivación a recursos externos especializados de aquellos usuarios que puedan ser identificados por los profesionales de Servicios Sociales de la ONCE, a fin de dar respuesta a una realidad que, con especial incidencia, se viene poniendo de manifiesto tras la pandemia.
Y a finales del curso pasado se llevó a cabo una formación dirigida a todos los trabajadores de la ONCE, desde directivos a Consejos Territoriales, vendedores y administrativos, por citar algunos ejemplos, que fue impartida por los profesionales de la psicología. La idea es que cualquiera que detecte un problema pueda facilitar información para que puedan acceder al servicio de atención psicológica.
Este protocolo elaborado por la Dirección General quiere asegurar así una respuesta inmediata, sistemática y planificada cuando se observa alguna señal que sugiera la presencia de problemas de Salud Mental en los afiliados y afiliadas relacionados o no con la intervención de los profesionales de los Servicios Sociales de la ONCE.
Los riesgos de la sobreprotección
Según datos del Ministerio de Sanidad casi un 7% de la población en general padece ansiedad y casi un 4% está diagnosticada con depresión | Fotografía: Carmen Sayago
Juan Manuel Gutiérrez, psicólogo de la ONCE en Cádiz, es uno de los profesionales andaluces que ha formado parte activa en todo este proceso. A su juicio este nuevo mecanismo va a permitir que toda la estructura de los Servicios Sociales detecte cuando una persona afiliada tiene algún tipo de problema de salud mental para poder facilitarle el camino. De ahí que sea tan importante que los afiliados y afiliadas conozcan los servicios que tienen a su disposición. “Este protocolo lo que pretende principalmente es eso -explica-, es hacer llegar al afiliado la posibilidad de una atención para mejorar su bienestar emocional. Y es un cambio cualitativo fundamental, muy importante”.
Según datos del Ministerio de Sanidad casi un 7% de la población en general padece ansiedad y casi un 4% está diagnosticada con depresión. “Cuando nos vamos a datos de personas con cualquier tipo de discapacidad, los datos se multiplican y el riesgo de tener algún tipo de problema de salud mental aumenta muchísimo”, reconoce el psicólogo gaditano. Cuando una persona acude a la ONCE por primera vez por una discapacidad visual sobrevenida lo hace con una visión muy negativa de la vida que puede derivan en situaciones más graves. El protocolo también contempla la prevención del suicidio y el tratamiento de algunos signos para detectar el riesgo de conductas suicidas. 4.000 personas se suicidan al año en España. Ese dato revela que más de 330 personas mueren por suicidio al mes.
Otro dato que recoge el protocolo es que casi un 24% de los estudiantes con discapacidad entre los 6 y los 15 años se han sentido discriminados alguna vez en su centro escolar por motivo de su discapacidad. Son datos del Observatorio Estatal de la Discapacidad, del Ministerio de Derechos Sociales, que reconocen la existencia de un problema del que se ocupan con frecuencia también los Servicios Sociales de la ONCE. “Hemos pasado de que se ocultara el hecho de ir al psicólogo, como algo que eso lo hacían determinadas personas que estaban muy mal, a tener listas de espera de personas que demandan la atención psicológica por los problemas que implica derivados de la discapacidad, por los problemas de ajuste a la discapacidad”, comenta Juan Manuel Gutiérrez.
En su opinión, la sociedad hoy está peor que hace dos décadas en términos de salud mental. “Sí, en los últimos años los datos se han multiplicado de problemas de salud mental, las tasas se han multiplicado, quizás también porque antes no hablaban de sus problemas de salud mental, lo llevaban ocultos, pero si tomamos los últimos 10 años, son más del doble las personas que tienen algún problema, algún tipo de malestar psicológico, ya sea relacionado con adicciones, con trastornos de ansiedad, con trastornos depresivos, o del estado de ánimo, y los trastornos de la alimentación también han cobrado mucha fuerza en los últimos años. Es lo que se refleja también en la demanda que tenemos actualmente aquí desde los servicios sociales de la ONCE, que vemos que también pues la demanda es importante”, explica.
Juan Manuel Gutiérrez recomienda que ante cualquier indicio de malestar se acuda a los Servicios Sociales de la ONCE para poner en marcha el protocolo
A su juicio hay factores que han influido directamente en el deterioro de la salud mental y en el incremento de la demanda de mayor atención. “La falta de comunicación, el acceso a las nuevas tecnologías, que cada vez nos encierra más en nosotros mismos, el intentar ocultar sintomatologías, de tener menos comunicación los unos con los otros, incluso la educación que recibimos desde pequeños ha hecho que seamos personas que cada vez toleramos menos las dificultades”, afirma Juan Manuel. “En la ONCE nos enfrentamos a muchos padres sobreprotectores con los que también tenemos que trabajar para intentar prevenir o corregir estas conductas que pueden limitar muchísimo un desarrollo adecuado de cualquier chico con discapacidad visual. Si se les va sobreprotegiendo, si se les evita que vayan afrontando dificultades, que vayan haciendo o superando retos de autonomía por sí mismos, cuando llegan a la vida adulta cualquier contrariedad les puede resultar excesiva para afrontarla”.
La recomendación es que, ante cualquier indicio de malestar, acudir a los profesionales de la ONCE para poner en marcha el protocolo. Y en este sentido, cualquier trabajador de la ONCE puede desencadenar el proceso. Los administrativos que trabajan con afiliados en el día a día, directivos, cargos intermedios, cualquiera que pueda observar cualquier síntoma que pueda ser susceptible de derivar en una alteración emocional, o que se le vea como una dificultad respiratoria, sudoración, una persona que esté mareada, que llora de forma inesperada, que se comporta de forma impulsiva, con mucha inquietud, que verbaliza comentarios incoherentes, o con indicios de haber consumido alcohol o comenta autocrítica, desvalorización o falta de ilusión, que son indicadores y motivos para recomendar a una persona afiliada el que acuda a los servicios sociales, puede y debe alertar a los trabajadores sociales y psicólogos para que puedan ser atendidos cuanto antes. Y en aquellos casos con riesgo mayor por sus conductas se podrán derivar a los servicios especializados de la sanidad pública.