Gonzalo Sánchez, el héroe de Adamuz

BOLETÍN 205 FEBRERO 2026

"Mi sitio está en la calle, con la gente, comunicándome" dice el vendedor que ocupó junto a su quad las portadas de los principales medios del país el pasado 18 de enero

Gonzalo Sánchez Aguilar era, hasta el mes pasado, un simpático vendedor de la ONCE en pueblo de Adamuz. O al menos, así de rápido podía describirse hasta que la tragedia del accidente de AVE en el pueblo, el pasado 18 de enero, lo catapultara a la fama, junto a su quad, como un héroe al rescate. Desde entonces, este manojo de nervios de origen catalán, criado en Montoro y residente desde hace años en el pueblo ha llenado páginas de periódicos, recorrido estudios de radio y platós de televisión contando lo sucedido, pero sobre todo, llevando consigo un mensaje de humanidad.

Gonzalo se convirtió en una de las primeras personas en prestar ayuda tras el grave accidente ferroviario ocurrido en las inmediaciones del municipio. Vecino muy conocido en la localidad, Sánchez fue alertado de la tragedia por el sonido de las sirenas y los mensajes que comenzaron a circular por los grupos de WhatsApp del pueblo. Sin dudarlo, recogió el equipo de iluminación que tenía en su casa y se dirigió al lugar del siniestro, a unos siete kilómetros de Adamuz, en plena sierra.

Gonzalo con una clienta
Gonzalo trabaja en el pueblo como vendedor de la ONCE desde hace más de diez años

A su llegada, el escenario superaba cualquier previsión. Tres de los vagones habían salido despedidos por el impacto y habían caído por un desnivel de unos cuatro metros, quedando completamente destrozados. Entre los restos de hierro retorcido, los pasajeros atrapados pedían auxilio. La complejidad del terreno y el difícil acceso impedían la llegada de vehículos convencionales, y ante esta situación, Sánchez propuso a la Guardia Civil utilizar su quad para acceder a las zonas más inaccesibles. Tras recibir autorización de los agentes, comenzó a colaborar activamente en las labores de rescate. Durante varias horas, trasladó heridos, algunos de ellos de gravedad, y facilitó el transporte de personal sanitario y agua hasta la zona afectada. “Es una cosa muy fuerte para los que lo vivimos. Esto no se olvida”, afirmó posteriormente, reconociendo la huella emocional que le dejó la experiencia.

El hoy vendedor de la ONCE que el día de la tragedia protagonizó portadas nacionales, no fue siempre un ‘centinela de la ilusión’. A sus 46 años la vida le llevó antes por varios caminos antes de recaer en las filas de la Organización. En su juventud, trabajó durante muchos años en un taller industrial en Montoro, fabricando maquinaria de molinos de aceite. Hasta que un día un accidente le arrebató gran parte de la movilidad de su mano izquierda y lo dejó sin trabajo y en una situación de vulnerabilidad total. Fue entonces cuando apareció en su vida la ONCE. “Pasé cerca de tres años haciendo casi de todo, menos cosas ilegales: recogí chatarra, me busqué la vida como fuera para sacar una peseta para sacar mi familia adelante”. El héroe de la tragedia cuenta cómo conoció una nueva vida como centinela de la ilusión: “tenía trabajo incluso con mi discapacidad, y encima ahora estoy en una casa donde me tienen mucho cariño” dice ilusionado.

Gonzalo con Paco Valderas, directord e la ONCE en Córdoba
Gonzalo junto a Paco Valderas, director de la ONCE en Córdoba

En estos años, desde el 2014 que entrara a formar parte de esta casa, ha ido estableciendo una relación cada vez más estrecha con su clientela. Descrito por el mismo como “un culo inquieto” no concibe la vida ya sin estar siempre al quite, “sirviendo a mi clientela”. “Estoy pasando por un momento duro, una separación, y veo que me ayuda hacer mi trabajo – afirma el vendedor -. Me ofrecieron darme de baja, pero preferí seguir. Mi sitio está en la calle, con la gente, comunicándome. Yo creo que la suerte que tenemos las personas como yo es que el trabajo que tenemos es bueno para utilizarlo de terapia”. Y el cariño es correspondido: es prácticamente imposible hablar con él sin que en el trajín del pueblo, personas de toda clase se acerquen a felicitarlo, hablar con él, o simplemente a saludar. “No son como mi familia, mis clientes son mi familia ya” asegura enternecido antes las constantes muestras de afecto.

Sánchez permaneció en el lugar de la tragedia desde las 20.30 horas del domingo hasta bien entrada la madrugada del lunes, en un vaivén de actividad constante. “Pasé 48 horas sin comer ni dormir. No tenía tiempo, había que ayudar en lo que se pudiera”. Pese a su intervención decisiva, el vendedor de la ONCE, con una limitación de movilidad en el brazo izquierdo, restó importancia a su actuación. Rechazó desde el principio cualquier calificativo heroico y se definió simplemente como “un ciudadano con un vehículo adecuado que decidió ayudar”. Reconoció además que “muchas personas quisieron colaborar, pero no pudieron soportar la dureza” de la escena, marcada por la presencia de víctimas mortales.

gonzalo en su quad
El vehículo adaptado con el que Gonzalo rescató a las víctimas del accidente.

“Lo que yo di el domingo sí que es un premio. Cuando repartes dinero, a algunos le toca y a otros no, y a lo mejor el que no pone mala cara. Pero cuando salvas vidas... eso sí es un premio para todos”. Sin embargo, se reitera en desligarse de los titulares que lo retrataban como un “héroe”. “Yo no me siento un héroe. No lo soy. El héroe es Adamuz, entero. El conjunto de personas que hemos colaborado, en la medida que cada uno ha podido, a las pobres personas que han sufrido la tragedia” insiste en recalcar.

La tragedia provocó una respuesta solidaria masiva. Adamuz, un municipio de unos 4.000 habitantes, se volcó con los afectados, al igual que localidades cercanas como El Carpio, Villafranca, Villanueva de Córdoba, Villa del Río y Montoro, cuyos vecinos ofrecieron alojamientos para los familiares de las víctimas. Gonzalo además, destaca que la comunidad que forman los vecinos del pueblo y los alrededores ha salido de esta tragedia “mucho más unida”. “Aquí no hubo colores ni partidos políticos. Hoy por mí, mañana por ti y todos a una. Desde el alcalde, que fue el primero en entrar ahí, hasta los vecinos que trajeron agua o comida, todos ayudamos”.

En lo personal, agradeció el apoyo recibido, incluido el permiso concedido por su responsable en la ONCE para descansar. Con humildad, concluyó que le habría gustado aparecer en los medios “por dar un premio”, pero recordó que el compromiso social y solidario también es parte de su trabajo

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