EN PRIMERA PERSONA | 'Mali' Sedano, activista: "Hay que luchar siempre hasta que todos tengamos los derechos"

BOLETÍN 206 MARZO 2026

"Hay que luchar siempre hasta que todos tengamos los derechos"

A Amalia Sedano (Granada, 1967) le cuesta aceptar un no por respuesta. Al menos, sin una justificación debida. Si por algo se destacó siempre es por su lucha. Afiliada desde 1991, fue vendedora durante 33 años, y hoy es jubilada y madre de dos hijas. En ningún momento ha permitido que nadie le diga lo que podía o no hacer. ‘Mali’ como la conocen en todas partes ha sido desde el primer momento un alma combatiente; tanto en pos de la mujer como de la discapacidad, su vida ha estado consagrada a la conquista de los derechos colectivos. Hoy nos recibe en su casa con una actitud a priori algo más conciliadora. Por ahora.

Su currículum la avala como una mujer de armas tomar. ¿Siempre ha sido usted así de ‘peleona’?
Por supuesto. Yo me defino como una persona muy inconformista. Desde siempre. Desde antes, pero por supuesto, mucho más cuando entré en la ONCE y pude cambiar cosas.

¿Cómo comenzó su relación con la ONCE?

Yo al principio no quería vender cupones, porque mi abuelo ya vendió cupones, y antes era diferente. Iban con un lazarillo, no tenían Seguridad Social… Sé que se sufría mucho en la calle, y mi madre no quería eso para mí. Pero yo a los 25 años decidí probar a echar los papeles. Es curioso, yo al principio rezaba porque me viniese denegado, no sé por qué, pero al final me vino aprobado. Yo dije que no quería estar en la calle, porque joven como era, me daba mucha vergüenza. Aun así me lo dieron. Un día duré. Además, mi plaza estaba en Palma de Mallorca, en un pueblecito de alrededor, y no conocía al principio a la gente. Así que cedieron y ya me dieron un kiosco. 

¿Y su carrera política?
Yo desde el principio me metí por la vía sindical, por UTO, UGT, y me cogieron dentro de la ejecutiva, aunque seguía trabajando. Estuve nueve años allí (en Mallorca) hasta que, por problemas de salud de mi hija mayor tuve que trasladarme a Sevilla, porque la humedad de las islas le sentaba fatal al sistema respiratorio. Aquí, por supuesto, seguí. Yo soy una persona siempre inconformista. O sea yo siempre he luchado por los derechos de todos los trabajadores, humildemente, siempre. De hecho, para ello, tengo la lengua de signos. Me he sacado todos los cursos, por mi cuenta, pagándolo si hacía falta, otros por mediación de la ONCE. Asesoramos laboralmente a estas personas, y me di cuenta de que solo así ellos estaban igual de integrados en la ONCE. Exactamente igual que los discapacitados físicos, quiero ser capaz de hablar con ellos sin mediación. Fue sobre todo a raíz de la pandemia, pero a día de hoy sigo visitando a personas sordas para practicarlo y que no se me olvide, y por supuesto para que ellos puedan hablar con alguien.

 

  "Me defino como una persona inconformista, siempre"  

Collage de las reivindicadciones de Amalia en su carrera
Amalia encarnó toda lucha por la igualdad durante sus más de 30 años trabajando. Hoy intenta seguir


¿Siente la ONCE entonces como algo suyo?

Por supuesto. Siempre he sentido que en la ONCE estaba en mi casa. Y para mejorarla, sentía que mi papel era ayudar a las personas. Soy una persona que no puedo con la desigualdad, que no puedo con las injusticias y que cuando hay un problema martillea hasta que se resuelve. Por eso si había que defender alguna persona legalmente, si hay que asesorarla, si hay alguna injusticia o algo que está disconforme por disconforme de cualquier cosa, pues echaba una mano, porque así puedo mejorar mi propia casa.

¿Hay que enseñarle a veces al oprimido que está siéndolo?

Por supuesto. Hay mucha, muchísima gente que cree que el maltrato es lo normal. O sea que tu marido por ejemplo te maltrate no pegándote, sino que tú lo tengas que mantener a él porque tienes un buen sueldo como persona discapacitada. Eso es maltrato psicológico. Eso es un abuso hacia la persona. 

Gracias a Dios tenemos el CERMI en la ONCE que, me vas a permitir leer, lucha por “los derechos, que incluyen el derecho de vivir sin violencia, esclavitud ni discriminación, a la educación y a la propiedad, a la participación política, a la salud a la dignidad y a un salario justo igualitario”.

Esos son los derechos no sólo de los discapacitados, de las mujeres y de todos, porque son los derechos humanos. Se interna que no, pero muchas veces la realidad es que hay discriminación a lo mejor entre los mismos compañeros por su orientación sexual.

¿Es importante el sentimiento de comunidad entre los colectivos vulnerables?

Es quizá lo más importante. Apoyarnos entre mujeres o entre discapacitados. Me gusta poner el ejemplo de las personas sordas, porque sufren mucho interiormente porque al no poder expresar sus sentimientos tan fácilmente, sufren mucha represión interna. Ellos necesitan a otra persona, como todos.

Una vez les hice una encuesta a las personas sordas, en su propio lenguaje, para saber qué necesitaban laboralmente, cómo podíamos hacer su trabajo más fácil. Y para ellos es fácil: más servicio de interpretación. Necesitan a quién contar sus cosas.

Imagina que a una vendedora sorda le roban. Entonces, entre que se pone nerviosa, no da pie… Está bien tener a alguien con quien hable normalmente, que las entienda.Una vez me pasó, recibí una llamada de socorro de una muchacha sorda. Me cogí un taxi a Sevilla a ver qué ocurría, y me la encontré histérica perdida, menos mal que yo tenía el teléfono de su madre y entonces llamé a la madre, al gestor, y la ayudé.  Sobre todo en todo este proceso, de policía y demás, acompañarla, que no lo encuentren hostil.

En otra ocasión fue un caso de violencia de género. Vino a su trabajo a que la ayudáramos. Y obviamente hicimos lo que pudimos para que pudiera cambiar de población, poner una orden de alejamiento y que no la pudiera encontrar. Hoy en día, pues la mujer es feliz, está muy bien.

¿Cómo es su relación con todo esto, ahora que recién se jubiló?

Sigo hablando con estas personas, las sigo apoyando. La estoy animando, sobre todo hablo mucho por videoconferencia con personas sordas para acompañarlos. Me tienen mucho cariño, lo suelen hacer con las personas que de verdad que les entienden.

Todos hacemos la misma labor. Te estoy hablando dentro de la ONCE, que hacemos la misma labor y los puestos hoy en día. Gracias a Dios ya tenemos en el ejecutivo más de un 50% de mujeres representativas.

Yo no estoy en contra del hombre, no creo que nadie esté contra los hombres. Estamos a favor de la igualdad con la mujer. 

"Yo no estoy en contra del hombre. Estoy a favor de la igualdad con la mujer"

amalia en su casa
La casa de Amalia es "un lugar seguro" para personas de toda clase, y siempre tiene las puertas abiertas

¿Sigue habiendo cosas por las que pelear en el 8M?

En esta vida siempre hay que ser inconformista. Hay que luchar, hasta cuando ya tengo derechos, por las otras personas que no los tienen.

¿Qué opina de la ‘guerra de sexos’?

Todos somos iguales, todos somos compañeros haciendo el mismo trabajo. Si no sientes que sea así, busca ayuda, con un psicólogo o lo que sea. 

Por ejemplo, que cuando tú tienes un hijo que el hombre tenga el mismo derecho de tener la de esta de paternidad, lo veo muy bien. Que si feminismo, pues yo tampoco estoy a favor del feminismo porque va en contra del hombre. Lo que yo veo es que el hombre a veces no está protegido. El hombre no tiene tanto derecho como tiene la mujer hoy en día. Porque tú le pegas un tortazo a una mujer y vas detenido.

Antes de preguntarte, ahora una mujer le pega a un hombre y dice mira qué capullo que no sabe ni defenderse, pues no es así tampoco. Porque veo yo que la justicia está muy mal hecha para el hombre ya fuera del trabajo, lo que es la justicia en general. Está muy mal hecha para el hombre porque el hombre no tiene los mismos derechos, porque como tiene más fuerza como tiene que es más es hombre, pues por ser hombre la mujer se lleva todos los derechos, pues no es así.

Veo muy bien la igualdad, como la baja paternal, o la custodia compartida. El hijo es de los dos, responsabilidad de los dos, que se comprometan por igual.

¿Cuál cree que es el próximo paso a conquistar?

El empoderamiento de la mujer. Hacen falta más mujeres al mando, por ejemplo, de la política. Ninguna presidenta de España, por ejemplo. La mujer tiene que proponérselo y tiene que estudiarlo y tiene que formarse y luchar para estar en ese puesto de trabajo.

Creo que habría una lucha más fuerte si ellas mismas, que han vivido el techo de cristal se pusieran al frente. Pasaba antes lo mismo con otros oficios, como informática o Guardia Civil.

Siempre hay tendencias claro. En la Ley de Dependencia, el 99% son mujeres extranjeras. O por ejemplo, ahora que estoy en clase de yoga. Hay un hombre, el profesor para 20 mujeres. Lo ven muy débil, muy pausado, lo que sea, pero no se puede obligar. Es cuestión de gustos también.

¿Qué papel juega la educación en todo esto?

Uno fundamental porque cuando educas, hay muchas herramientas a tu alcance para promover la igualdad. Hay muchas puertas que tienes que abrir. Sobre todo concienciar de que, por ejemplo, ser mujer y encima discapacitada no te quita el derecho a nada.

¿Hay también oprimidos, incluso dentro de un mismo colectivo vulnerable?

Claro. Y por supuesto nunca voy a ir en contra de nadie. Me alegro muchísimo a favor de todo el mundo, pero no entiendo por ejemplo, como las discapacidades por trastornos mentales son excluidas de trabajos para los que son perfectamente válidos. Yo llevo mucho luchando, hasta con el Defensor del Pueblo he hablado, porque esto no puede ser así. 

Y por qué con discapacidad mental no pueden sí porque hay discapacitados de primera y de segunda cuando debería de discapacidad que tenga y del grado de discapacidad que tengan 
Tienen la capacitación, están tratadas, pero no caben en el sistema. Porque se necesita siempre una comunidad de personas para que un marco cambie. La inclusión real pasa por dar trabajo a la gente, que se sientan útiles.

 

  "Hacen falta más mujeres al mando"  

Amalia en Umbrete
Jubilada, ahora lleva su lucha a lo local en Umbrete, donde vive con sus hijas


¿Cuál es el camino más corto para derribar los prejuicios de la gente?
Siempre la información. Charlas, reuniones… saber que son prejuicios, es lo primero para poder revisarse.

¿Qué opina de la representación de la mujer y la discapacidad, tanto en los medios como en la ficción?

Me parece que no se debería definir el ser mujer o su discapacidad. Igual que en un trabajo, no tiene sentido que las mujeres a veces solo sean la mujer de alguien o los ciegos solo hagan de ciego. Se puede hacer de todo si uno se lo propone y eso es una realidad. Por ejemplo, a mí me ha dado ahora por la aromaterapia. No tiene nada que ver con mi discapacidad ni con ser mujer, me desarrollo de manera autónoma. 

¿Cómo ha avanzado la sociedad en estos años?¿Aprecia algunas mejoras en la sociedad?

Sí claro. A nivel tecnológico y de accesibilidad, ha sido un progreso. La tecnología ha acercado muchas tareas, sobre todo en el tema laboral. Es mucho más fácil para los ciegos, por ejemplo

Parece una tontería, pero todavía hay cosas que se atragantan, como por ejemplo que no haya señales sonoras que te avisen de tu número en el médico, o pequeñas cosas que antes pasaban más desapercibidas y ahora también, como estamos más avanzados, se notan más

Para aprender de todo, por ejemplo también el Braille. Ahora tenemos más herramientas, es mucho más fácil que por ejemplo, cuando tenía mi regleta. Sólo tenemos que buscar los caminos.

Mirando al pasado, ¿Qué le pide al futuro?
Que todo el mundo tenga la posibilidad de poder acceder a un puesto de trabajo y que tenga su propia autonomía. Sea quien sea. Que no dependan de otras personas. Que se pongan todas las herramientas necesarias al servicio de quienes lo necesiten.

| CRISTÓBAL ANGULO
 

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