El valor de ser únicos, o cómo triunfar en una entrevista de trabajo y en la vida misma
Inserta Empleo desarrolla el taller 'Descubre tu talento, abriendo puertas' dirigido a jóvenes con discapacidad para que ganen seguridad y autonomía ante la decisiva etapa de encontrar un trabajo
Un grupo de 20 jóvenes menores de 30 años con discapacidad, han sido los últimos andaluces en participar en los talleres que Inserta Empleo ha impartido en Andalucía para ayudar a facilitarles su incorporación al mercado laboral. Bajo el lema ‘Descubre tu talento, abriendo puertas’ Inserta ha realizado cursos en todas las provincias andaluzas con un objetivo claro, reforzar la autoestima y autonomía de los jóvenes con discapacidad y enseñarles a confiar en ellos con certeza y seguridad para lograr un empleo pero, sobre todo, para ganarse su sitio en la sociedad.
“La finalidad del curso es la empleabilidad, facilitar el empleo, pero trabajamos sobre todo el desarrollo del talento”, explica el profesor Juan Antonio Ramos. Se refiere a la comunicación, a la capacidad creativa y al trabajo en equipo orientado a esa meta que supone conseguir un empleo.
20 jóvenes de perfiles muy distintos dentro de la diversidad funcional asistieron a las clases, los lunes por la mañana, impartidas en el Centro Paloma Mariscal de Jerez de la Frontera. Como el resto de los talleres realizados en otras provincias, responden a un perfil muy similar y, en su mayoría, sienten la discapacidad como un freno. “Yo diría que en muchos casos sí, como una limitación o una falsa creencia”, explica Jari, como le conocen todos.
De ahí que centren todo el foco en las capacidades. “Trabajamos mucho en la eliminación de esos prejuicios, esas falsas barreras y esas creencias limitantes para que confíen en sus capacidades y les ayuden a salir delante y a conseguir ese empleo”, afirma.
El taller se divide en cuatro módulos. ‘La marca personal’, que aborda las habilidades comunicación. ‘El mapa de mi vida’, con acciones que ayudan a facilitar la empleabilidad. ‘Presentándonos’, que desarrolla la eficacia y creatividad. Y termina con un ‘Plan de acción personal’ que pone en valor el autoliderazgo.
“Se trabaja desde la exposición partiendo del autoconocimiento para luego aceptar cuáles son mis limitaciones y cuáles son los puntos fuertes que tengo -explica-, lo que llamamos el autoliderazgo; la capacidad de confiar en nosotros, de gestionarnos bien para poder luego dar lo mejor de nosotros”.
La importancia de la actitud
El docente Juan Antonio Ramos anima a los jóvenes a descubrirse, conocerse y sacar lo mejor que llevan dentro
Trabajan sobre todo la comunicación y la creatividad desde una actitud muy positiva. “Estas son las grandes macro destrezas que luego podemos desglosar en competencias concretas, como la empatía, la capacidad de escuchar o la oratoria. Es el top de todo”, añade Jari. Y todo enfocado y ajustado al perfil y las necesidades de cada alumno y alumna. “A lo mejor una persona necesita reforzar su autoconfianza y otra su empatía o ser más proactivo y determinado. Entonces lo que sí procuramos es buscar en cada cual dónde debe enfocarse -sigue contando-. Pero la nota común es la actitud, es la palanca principal, la actitud positiva. Es esencial cuando vas a la entrevista que se vea que tienes actitud. Puede que no tengas experiencia, pero lo que no te puede faltar son ganas y actitud”.
Este ‘Abriendo Puertas’ les ayuda precisamente a conocerse mejor y sacar todo lo bueno que tienen dentro para ponerlo en valor en la sociedad. “Nosotros hablamos de aprovechar y crear oportunidades. Que se lancen a aprovechar oportunidades para poder crear oportunidades para otros -sigue diciendo-. Que se lancen a descubrir, a conocerse y a sacar lo mejor que llevan dentro”.
Ramos piensa que esa forma de afrontar la entrevista es la mayor garantía de éxito. “Si tú no crees en ti, nadie va a creer en ti. Tienes que ir a esa entrevista creyéndotelo -asegura rotundo-. Hay que quitarse ese ‘no puedo’ por el ‘sí puedo’, simplemente”. Los alumnos inician el curso tímidos y temerosos, incapaces de presentarse en público de pie, y lo cierran con seguridad, en pie, frente a los compañeros, narrando las excelencias de su posible candidatura ante una hipotética entrevista de trabajo. En algunos casos la diferencia entre el primer día y el último resulta abismal, reconoce. “¿Y qué ha pasado por medio? Pues que se han dado cuenta de que no pasa nada. Es algo tan sencillo como decir, oye, que no pasa nada, que me puedo presentar, que la gente no se ríe de mí, al revés -asegura-, provoca un efecto”.
Para Ramos, el punto fuerte de los aspirantes es su gran capacidad de superación, esfuerzo y tolerancia a la frustración. “Muchas veces son personas que realmente han luchado y se han esforzado muchísimo. Y ellos no son conscientes y no lo ponen en valor. Y es un punto muy fuerte que tienen para salir ahí y encontrar empleo”, afirma. “Y no son conscientes porque nadie se lo ha dicho -continúa diciendo-. Igual que demasiadas veces les han dicho que no podían hacer algo y es falso, porque sí pueden. Tampoco les han dicho que tienen una capacidad de superación que es muy superior a la media”, comenta.
La fuerza del descubrimiento
Manuel de Morales habla de la fuerza del descubrimiento como una manera de hacer ver las posibilidades y el potencial de cada uno
Manuel de Morales, periodista, el otro docente que imparte este curso, observa otro pilar fuerte del alumnado. Lo que él llama la fuerza del descubrimiento. “Cuando ellos son capaces de darse cuenta y entender que tienen las mismas oportunidades que cualquiera. Eso tiene una inercia que les arrastra tremendamente hacia una iniciativa emprendedora, ya sea para montar su propio negocio o para emprender un trabajo. Esa actitud proactiva -subraya-, y eso es tremendo porque se produce un cambio radical”.
Manu y Jari son los promotores de lo que han bautizado como el Método Guaypidi, que es una españolización del acrónico Youth Potential Development (Desarrollo del Potencial Juvenil). Con la experiencia acumulada en años han llevado el campo de las habilidades a la empresa y a la formación para ayudar a las personas a descubrir su potencial. “Los proyectos en las empresas son siempre transversales, ya no encuentras nada que sea prácticamente piramidal, y eso te exige unas capacidades y habilidades que son fundamentales en el día a día”, explica.
Así, la empatía la trabajan priorizando la escucha y la participación para entender que cada cual tiene una forma distinta de ver el mundo. La tolerancia a la frustración enseñando a aceptar primero la situación. “Y haciendo entender que la vida son una sucesión de cosas que te van pasando en las que tú puedes ser víctima o protagonista -matiza de Morales-. Es muy fácil caer en la frustración y te tienes que preguntar qué puedes hacer para corregirlo, la sensación de ridículo en una exposición por ejemplo”. Y menciona al ex presidente de Estados Unidos Barack Obama, considerado uno de los mejores oradores en su técnica de comunicación pública. “Obama no habla bien hasta que se pone delante de la gente. Todo es probar, probar y probar e ir puliendo, mejorando, obteniendo una valoración que permite sacar cosas positivas y mejorar el estrés”.
El estrés precisamente es un miedo a superar que se produce por muchos factores, como la falta de tiempo o de creencia en uno mismo. “Cuanto más consciente seas de todo lo que te rodea, mejor vas a poder trabajar el estrés”, subraya. La concentración también ayuda en este sentido. “Tiene una gran dosis de poder ser capaz de abstraerse de las situaciones para poder centrar el tiro en una cosa -puntualiza-. Eso exige mirada crítica, capacidad de autodisciplina y autoconfianza para poder abrir el foco en ser capaz de concentrarse en algo y ponerse con ello”.
La idea del éxito
El de Jerez es el taller 74 de todos los impartidos por Inserta Empleo de estas características en España a una media de cuatro sesiones por curso, desde 2016. En esta década, más de 1200 alumnos han pasado por estos talleres y Jari y Manu se han hecho 500.000 kilómetros recorriendo España.
En un receso del curso en la última jornada, antes de las presentaciones finales de los alumnos, Jari y Manuel comparten opiniones respecto al significado del taller.
¿Cuál es la idea de éxito que trasladáis a los alumnos?
“Yo diría que la palabra éxito resulta un tanto impostora porque se aprende más del fracaso que del éxito -contesta en primer lugar Jari-. “Nos venden una idea del éxito que a veces es una caricatura de la realidad, porque para tener éxito hay que fracasar -afirma-. O sea, el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda. Entonces no les vendemos directamente una idea de éxito. Más bien les conducimos a su éxito personal. Para muchos la felicidad está en unas cosas, para otros en otras, no vendemos una idea concreta de éxito. Más bien les decimos que es importante aprender a fracasar y a llevar los errores como oportunidades de aprendizaje. La clave es creer en ti por encima de cualquier cosa porque tu futuro depende solo de ti y si eres capaz primero de conocerte, después aceptarte y luego con el autodiagnóstico, mejorar, eso es maravilloso”, dice.
Manu comparte su opinión. “En el taller hacemos muchos ejemplos de situaciones en las que intentamos no solo aprovechar las oportunidades, sino crearlas”, enfatiza Manu. “Ellos mismos nos dicen que lo que quieren es trabajar en un sitio donde realmente pueda ayudar a los demás más que ganar mucho dinero. Eso nos lo encontramos mucho”.
Los dos creen que si al empresariado le cuesta tanto confiar en el talento de las personas con discapacidad es solo por ignorancia. “Porque cuando tienen ocasión de conocerlos alucinan”, afirma.
Carlos Muñoz: “Que me dejen dejar huella”
Carlos Muñoz, alumno el curso, aspira a trabajar en un hospital como ha venido haciendo en su última etapa
Carlos Muñoz, 28 años, tiene un grado medio de auxiliar administrativo, y ha trabajado principalmente en hospitales como los de Puerto Real o Jerez con funciones de auxiliar. En la actualidad está opositando para conseguir una plaza en un centro sanitario de lo suyo. Tiene una discapacidad física, síquica y sensorial después de haber nacido con un tumor cerebral y haber pasado cinco veces por el quirófano.
“La verdad es que mi infancia y mi adolescencia no fueron fáciles -comenta en un receso de las clases-. Mis padres han estado muy involucrados en mí, llevándome a natación, haciendo mucha rehabilitación para mejorar un poco lo que es mi cuerpo y mi discapacidad porque tengo la parte izquierda paralizada. Hombre, no se sobrelleva -reconoce sin atisbo de resignación-, pero ya uno se acostumbra porque desde chiquitito, con mucha rehabilitación y demás, lo hace todo con una sola mano, que es lo que actualmente puedo manejar la parte derecha, porque la parte izquierda la tengo paralizada”.
Pero esa dificultad no ha hecho sentir a Carlos diferente. “Yo me he sentido un niño normal dentro de lo que cabe, porque ya uno está acostumbrado. Y si encima tengo la oportunidad de trabajar en un hospital, de lo que a mí me gusta, atención al público, de lo que yo he estudiado, pues eso es un privilegio muy bueno para mí y que me sepan valorar la gente. Que me dejen dejar huella como yo digo”, asegura.
La atención directa al público es con lo que más disfruta, poder arreglar una cita médica y gestionarla cuanto antes para que los pacientes no esperen meses para su consulta. “Yo me veía trabajando en un ayuntamiento, pero de ahí a trabajar en un hospital he pegado un salto muy grande en mi vida”, dice visiblemente satisfecho.
Muñoz reconoce que Inserta Empleo le ha ayudado a abrir puertas en su trayectoria laboral. “He aprendido a manejar una nómina, un ordenador con diferentes programas que antes no conocía. Al principio que tú entras en un trabajo todo te suena como cuento chino y una vez que te se te sienta alguien al lado y te lo explica todo en 10 segundos ya lo tienes todo aprendido”, afirma.
María José Cano: “Creo que me va a cambiar la vida”
María José Cano (izquierda) participó en el curso con su hermana Amanda
María José Cano, de Arcos de la Frontera, también tiene 28 años. Asiste al curso con su hermana gemela Amanda. Tiene una discapacidad intelectual que le ha hecho llevar una infancia y una adolescencia “un poquito regular”, resume gráficamente. “Me dejaban siempre de lado las amigas, no contaban conmigo hasta que encontré un grupo y ya ahí sí que me encontré mejor”, comenta.
“Mis padres fueron los que más nos ayudaron -sigue diciendo-, confío mucho en ellos y siempre nos han dicho que tenemos que contar la verdad”. María José estudió grado superior de Infantil y ha estado trabajando tres meses en una guardería de Villamartín y también seis meses de limpiadora en Arcos de la Frontera. “A mí me gustaría trabajar en una guardería porque a mí me gusta mucho estar con los niños y disfruto mucho con ellos”, afirma.
María José se reconoce como una persona muy tímida. “Este curso me ha ayudado mucho a ser un poco menos tímida y abrirme con los demás”, asegura. Ante una entrevista de trabajo, teme su reacción con los niños. “Sobre todo el primer día, hasta que cojas un poco más de confianza con ellos por estar un poco más nerviosa”, reconoce con naturalidad.
María José se muestra ahora más confiada tras su paso por el taller. “Sí, muchísimo más -asegura-. Yo antes no tenía mucha confianza con los demás, pero gracias a este curso sí que me ha ayudado a abrirme un poquito más con los demás”. “Los compañeros han sido muy buenos conmigo y eso me ha ayudado a adaptarme un poco más”, subraya. “Creo que me va a cambiar la vida”, concluye.
Patricia Prieto: “Debo tener más actitud”
Patricia Prieto, de Jerez de la Frontera, tiene 26 años y un déficit de atención e hiperactividad. Ha estudiado ESO y tiene varios cursos sobre competencias digitales y de mozo de almacén. Le encantaría trabajar de reponedora en un supermercado o tienda de ropa. “El público no me gusta-responde sincera-, prefiero estar a mí bola que estar en contacto con la gente. O también con niños, porque siempre me han gustado mucho los niños. Por eso me gustaría trabajar en un jardín de infancia o en una repostería haciendo pasteles”.
Del curso ha aprendido lecciones claras que le ayudarán a posicionarse mejor en su búsqueda de empleo. “Que debo tener más actitud -responde-, que no hay ninguna prisa, que tengo que ser perseverante, que tengo que confiar en mí misma y en las capacidades que tengo”, destaca Prieto.
Ante una entrevista de trabajo, Patricia diría que es responsable, puntual, sociable, amable “y capaz de trabajar en grupo y entender los problemas de la gente”, asegura. Pero aún mantiene alguna duda después del taller. “Es que no sé muy bien qué hacer, voy un poco perdida, pero sí claro, algo me ha servido el curso”, afirma.
Teresa Márquez: “Quien no arriesga no gana”
Teresa Márquez no cree que su discapacidad haya sido o sea una barrera en sus expectativas laborales
La roteña Teresa Márquez, otra de las alumnas del taller celebrado en Jerez, nació con un tumor cerebral que les extirparon a los tres años. Cuatro años después se reprodujo y a los 16 perdió la visión. “Yo no me lo he tomado a mal, gracias al CRE (Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Sevilla) tenía amigas”, dice de entrada. Es graduada en Educación Primaria, voluntaria, imparte cursos de sensibilización con la discapacidad visual, ha trabajado en Cruz Roja y en el Colegio Madre de Dios de Jerez y busca nuevo destino. Lo hace “con persistencia”, dice, “intentando encontrar el empleo más factible o adecuado para mí”.
Algo nada fácil, reconoce. “No pienso que la discapacidad visual sea una barrera, pero en algunos casos no te voy a decir que no”, admite. A su juicio es la sociedad la que debe cambiar su perspectiva “porque tener una discapacidad no quiere decir que no pueda hacer algo. En mi caso -subraya-, es peor una persona sin vocación que entre a una persona que tenga una discapacidad, entre comillas, que pueda realizar el trabajo”.
Tras el curso, en el que siente haber mejorado bastante para centrarse en lo que de verdad le importa, sabe que la clave de una entrevista laboral es ser ella misma, “que transmitas confianza y no te vean dubitativa”, aclara.
En su opinión, los empresarios siguen poniendo trabas a la contratación de personas con discapacidad por los prejuicios que mantienen. “Nosotros podemos tener dificultades como los demás, sin más, pero quien no arriesga no gana. Más vale intentarlo y que no nos digan tú fuera, por ser ciega. Pues va a ser que no”, concluye.
“Todos tenemos un lugar en el mundo”
Patricia Lacalle, de Grupo Cycle, y Alicia Rosado, de Unei, animaron a los participantes de perder miedos para presentarse ante las empresas para conseguir un trabajo
El taller termina con las presentaciones personales de los alumnos, un momento en el que se percibe de verdad el cambio registrado en ellos y ellas en cuatro jornadas en las que han venido recibiendo mensajes de refuerzo personal en todas las direcciones. Y tras las presentaciones, representantes de empresas comparten sus experiencias para ahondar en esa misma línea.
Patricia Lacalle trabaja en el departamento de Recursos Humanos del Grupo Cycle, un centro especial de empleo enfocado también a la empleabilidad de las personas con discapacidad. “El mensaje que trasladamos a los alumnos es que sean ellos mismos, sobre todo en la entrevista -comenta-, que hablen de su experiencia y demás, pero que no dejen de ser ellos mismos y que tengan las ganas de trabajar y que lo hagan ver en la entrevista. Pero sobre todo eso, que sean ellos mismos, que es lo más importante. Porque al final para ser tú mismo tienes que hacerte un estudio previo de ti mismo, saber quién eres, qué es lo que quieres, qué es lo que buscas y sobre todo qué es lo que quieres hacer y dónde quieres encaminar tu vida laboral. Sabiendo que todo el mundo tenemos un lugar en el mundo y lo encontramos tarde o temprano. Hay que tener más confianza”, sostiene.
Alicia Rosado es técnica de Unidad de Apoyo de Unei, empresa social dedicada a la inclusión laboral de personas con problemas de salud mental y otras discapacidades. “Lo primero que aconsejo es que tengan claro qué es lo que saben hacer. Lo segundo es ¿tengo disponibilidad?, ¿tengo tiempo?, ¿tengo medio de transporte para llegar? Y lo tercero, ¿realmente me gusta ese puesto de trabajo o lo hago simplemente porque no tengo otra cosa? Son tres preguntas que se deben de hacer cada vez que vayan a buscar trabajo y que realmente ellos se sientan responsables y comprometidos para hacerlo en el día a día”.
Una responsabilidad y compromiso que comienzan con un optimismo en los estudios, durante la carrera, en los talleres que vienen después, los cursos, “y queriendo siempre aprender, ser curiosos, curiosas -añade-. Y es importante que se especialicen en algo y que sean conscientes de que van a luchar por ese algo y por ese puesto de trabajo”.
La prioridad es transmitir confianza
Alba Media y Mari Luz Golpez, técnicas de Inserta Empleo, se declaran orgullosas de comprobar como los alumnos ganan en seguridad y confianza tras su paso por el taller
Alba Medina es preparadora laboral de Inserta Empleo. Su función consiste en acompañar a las personas que tienen más difícil la inserción en el mercado laboral con un plan de trabajo que identifica los puntos fuertes y débiles del candidato o candidata a nivel laboral. Es el trabajo previo a la inserción. Test de competencias, habilidades comunicativas, trabajo en familia incluso. Toda una estrategia para ajustar al máximo el perfil más adecuado para esa persona y enfocar mejor así la búsqueda. Después, Inserta intermedia con la empresa y realiza un acompañamiento in situ en el puesto de trabajo con la idea de ir abandonando progresivamente ese seguimiento hasta que la persona consiga su plena autonomía, aunque ese apoyo se mantiene en la distancia hasta la finalización del contrato.
“A los jóvenes que buscan una primera oportunidad les une la incertidumbre y el desconocimiento -explica Medina-. Para eso estamos en Inserta Empleo, para preparar esa transición a la inserción dándoles herramientas como este curso, para que sepan hablar, afrontar una entrevista, detectar cuál es su valía individual. Así se pueden dirigir al mercado laboral de una manera más segura y con otra perspectiva de éxito”, argumenta.
A su juicio, la prioridad siempre es transmitir confianza en ellos mismos. “Que sepan detectar cuál es su valor como profesional y por qué son únicos”, sigue contando. “Si una persona se presenta y transmite cierta seguridad y cree en sí misma, la visión que va a tener la persona que está delante es diferente”. Alba cree firmemente que este tipo de talleres ayuda a abrir puertas, como preside el lema de esta iniciativa. “Abre otros caminos, otras opciones. Yo siempre digo que la búsqueda de empleo es una carrera de fondo, que es incansable, que sean constantes. Que se preparen porque el mundo laboral es competente, es voraz, y tienen que estar todo el rato a pie de cañón. Entonces, es importantísimo que estés preparado y que puedas ofrecer algo al mundo laboral y que no te canses, que seas activo en la búsqueda y que seas innovador y que quieras aprender más”.
Esa actitud es, en su opinión, lo más importante de las personas que al final acaban siendo seleccionadas, a diferencia de otras que tienen quizá mejor currículum o más formación. “Pero esa actitud que ponen y esas ganas vencen siempre”, asegura.
Desde la sala de operaciones de Inserta Empleo en Cádiz, su técnica de formación Mari Luz Golpe vive intensamente toda la preparación del taller y su ejecución. Una vez finalizado, se declara contenta por el fruto del esfuerzo y expectante ante la posibilidad de que los chavales acaben encontrando el trabajo que buscan. “A mí me gustaría que se sientan bien, con ganas, con fuerza, con energía y empoderado”, resume.
Para Mari Luz cada uno de los participantes es una historia de vida. Y se queda con eso, con el cambio humano que experimentan los jóvenes a su paso por el taller. Como María José, que se mostraba al principio “timidísima”, dice, y “deslumbró” a sus compañeros en su presentación final. “Es que tienen tanto potencial y eso a mí es lo que me gana, lo que me gusta de mi trabajo, que no se queda nadie atrás, que tienen mucho que demostrar y tienen muchas ganas. Y eso es lo más importante”, comenta con una sonrisa que es pura emoción.
“Es que todos tenemos un hueco -sigue narrando-. Tarde o temprano lo encontramos. Nosotras somos un ejemplo (en alusión a Alba y a ella), somos mujeres con discapacidad y hacemos lo que nos gusta, y lo que pretendemos que esas personas sean completamente autónomas con vidas independientes”, sostiene.
Inserta a su disposición
Esta formación tuvo lugar en el Centro Paloma Mariscal de Jerez de la Frontera y se ha desarrollado con las ocho capitales andaluzas
Manuel de Morales recomienda a los jóvenes con discapacidad que acudan a la oficina más próxima de Inserta Empleo a conocer las posibilidades que ofrece. “Tienen a su lado una serie de profesionales magníficos que muchas veces deberían aprovechar más, es un aliado potentísimo, magnífico”, asegura.
Carlos Muñoz anima a otros jóvenes para afrontar esa decisiva etapa que es la búsqueda de un empleo. “Para adelante sin miedo -recomienda-. Que se enfrenten a cosas que nunca han hecho y que prestan atención a todas las personas que le expliquen, como este programa ‘Abriendo puertas’ que te van a enseñar un montón de cosas, a hablar en público, hacer entrevistas y a quitarte tus miedos”, concluye.
María José Cano también lanza un mensaje similar. “Que vengan a hacer este curso, porque los profesores son muy buenos, son ellos que también te ayudan a sentirte integrada en el grupo ¡y ánimo!”, dice.
“Antes de que se metan de lleno a buscar trabajo, a la hora de decidir que no os dejéis llevar por nadie -interviene ahora Teresa Márquez-. Vosotros sabéis lo que podéis y no podéis y contestar las preguntas con la máxima naturalidad posible”, aconseja.
Desde Inserta Empleo, Mari Luz Gómez pide a los jóvenes con discapacidad que confíen y que llamen a Inserta. “Si son jóvenes, tienen la energía y la fuerza, y si no se lo recordamos. Eso sin duda, adelante, adelante”.
Inserta Empleo ha cumplido ya 25 años formando a jóvenes y adultos con discapacidad en sus 53 oficinas en toda España. Un cuarto de siglo ayudando a personas con discapacidad a encontrar un empleo sin coste alguno para los demandantes de ese puesto de trabajo. El taller celebrado en Jerez, y en el resto de las capitales andaluzas, se enmarca en los programas estatales que está desarrollando Fundación ONCE a través de Inserta Empleo, con la cofinanciación de la Unión Europea para incrementar la formación y el empleo de las personas con discapacidad.
| LUIS GRESA