EN PRIMERA PERSONA | Azmán Abadahe, director de la ONCE en Ceuta

BOLETÍN 212 OCTUBRE 2026

Azmán Abdalahe, director de la ONCE en Ceuta, defiende a la ciudad autónoma como ejemplo de convivencia

       “Ceuta es el ejemplo de la convivencia”        

Azmán Abdalahe nació en los campamentos de refugiados de Tinduf, en el desértico suroeste argelino en 1992. Su infancia no fue fácil pero le curtió ante la adversidad y le enseñó encarar la vida muy de frente. Construyó una nueva persona de la mano de su familia de acogida, en Llutxent (Valencia), y entró en la ONCE después de quedarse cigo a los 17 años. Se graduó en Psicología, trabajó como vendedor, como psicólogo, es bilingüe de árabe, valenciano e italiano, y desde hace tres años es el director de la ONCE en Ceuta. Hoy observa con incredulidad y estupor la crisis en la que se ha visto inmersa la ciudad autónoma por la entrada masiva de inmigrantes que ha encendido a Ceuta y le ha empujado al centro del tablero geopolítico mundial. Pero con la serenidad y la certeza de quien se siente un privilegiado de la vida.

  Audio de la entrevista a Azmán Abdalahe 🎧 

Azmán, nacer en los campos de refugiados saharauis ¿marca de por vida en algún sentido?

Sí, claramente. No es lo mismo nacer en cualquier ciudad española donde tienes todo tipo de recursos que nacer en un campo de refugiados. Es difícil de comprender lo que es si no lo vives, porque es un territorio donde no hay electricidad, donde no hay agua corriente. Realmente en un campo de refugiados no se vive, se sobrevive.

¿Qué recuerdo le queda? ¿Tiene la sensación de haber tenido una infancia dura? ¿Cómo fueron aquellos primeros años?

Para mí, como niño, en ese momento no fue dura porque realmente yo no conocía otra cosa. Yo había nacido ahí, mi mundo era ese y no tenía la sensación de que hubiese nada mejor porque no había tenido la oportunidad de conocerlo. Pero obviamente, una vez creces y te conviertes en adulto y ves mundo, te das cuenta de que estabas viviendo en unas condiciones infrahumanas, injustas y obviamente te marcan. Claro que te marcan.

¿Ha heredado de sus padres esa filosofía de vida de que menos es más?

No sé si lo he heredado de mis padres biológicos, de mi familia de acogida española, pero sí que es verdad que muchas veces no le damos valor a muchas cosas importantes y nos centramos en cosas que son más irrelevantes, pero entiendo que es difícil darse cuenta de ese de ese hecho. Si no lo vives, por mucho que te lo cuenten, es complicado de hacer ese pensamiento.

¿De aquella época, cuál diría que es la lección que aprendió?

Yo creo que aprendí a valorar muchas cosas que si hubiese nacido aquí no valoraría como pequeños detalles, como que haya un plato en la mesa, o simplemente dormir al lado de mis padres o ver a mis hermanos, e incluso a veces debido a la vorágine que tiene el primer mundo y el trabajo y Occidente, se me olvida, pero por suerte, como tengo familia allí y voy, cada vez que voy es como una bofetada realidad para volver a valorar lo que realmente es importante en la vida, que básicamente es la familia, la salud y estas cosas que no le damos importancia hasta que las perdemos.

Se siente por tanto un privilegiado.

Totalmente. Yo soy un privilegiado de todas, todas. Soy un privilegiado por haber tenido la oportunidad de quedarme en España. Soy un privilegiado porque mis padres hayan sido capaces de renunciar a su hijo para que su hijo tenga un futuro. Soy un privilegiado incluso por ser ciego, porque, aunque suene una tontería, el hecho de ser ciego y haber acabado en España, y haber tenido a la ONCE apoyándome, a mí me ha dado la posibilidad de poder formarme y de poder desarrollarme a nivel laboral porque me comparo con gente de mi edad o con mis propios hermanos, que no tienen la discapacidad visual, y por no tener esa discapacidad visual ellos se han quedado ahí en los campamentos y no tienen ningún tipo de salida a día de hoy.

¿En algún momento de su vida se ha sentido estigmatizado por su origen saharaui?

Al ser niño, obviamente, cuando tú llegas a un territorio nuevo no dejas de ser el diferente. Además, en mi caso se juntaba del extranjero que no habla castellano y encima con problemas visuales. Son dos estigmas, obviamente, pero por suerte yo caí en un pueblo muy pequeño. Mis amigos me ayudaron muchísimo, mi familia de acogida me ayudó muchísimo, pero obviamente en esos momentos te sientes diferente, claro.

Después de tanto tiempo, la situación en los campos saharauis y la falta de solución ¿le duele todavía?

Claro que me duele porque nos están matando poco a poco, porque después de 50 años los saharauis no hemos visto ningún cambio ni ninguna mejora en nuestra situación. Es que son muchas generaciones que no conocen nada más que un campo de refugiados. Se supone que un campo de refugiados es una solución de emergencia temporal. ¿Dónde está la temporalidad si llevamos 50 años ahí? ¿Dónde está la temporalidad si hay gente que nace y muere ahí?

Con ocho años participó en el programa ‘Vacaciones en Paz’, en Valencia, con una familia de acogida valenciana en Llutxent, con la que repetiría al año siguiente y ya creo que se quedó ¿Cómo vivió ese desarraigo familiar con respecto a su origen en ese momento de su vida?

Probablemente te diría que es la etapa más complicada que he vivido a nivel emocional. Aunque sí que es verdad que hace mucho tiempo y ya va quedando atrás, pero obviamente para un niño de ocho años venir a ver a una familia, estar con ellos dos meses, volverse, y al año siguiente volver pensando que era lo mismo estar dos meses y volver con tu familia biológica. Cuando llega ese final de verano y ves que los niños que han venido contigo se van y que tú te quedas, es difícil de gestionar. De hecho, es posible que haya parte que yo no haya podido gestionar a mis 34 años hoy en día. Porque es difícil de entender para un niño de 10 años que lo mejor para él era quedarse en España. En ese momento, pues lo que piensas es mi familia no me quiere, me están secuestrando aquí en España, ¿porque tengo que quedarme yo si el resto de los niños saharauis no se quedan? Pero a día de hoy lo agradezco enormemente porque sin esa oportunidad, repito, yo no sería quien soy hoy. Y vete a saber en qué condiciones estaría. 

Hay una frase que menciona mucho nuestro presidente, Miguel Carballeda, que los afiliados tenemos mucha suerte de haber nacido en España o de estar en España por la ONCE, porque fuera de España no existen estas posibilidades. Entiendo que la gente eso a veces no lo llega a ver porque no ha conocido otra cosa. Pero es verdad que no existen otras posibilidades. Conozco a personas ciegas que están en el campo de refugiados y, por desgracia, su vida es insignificante. No soy quién para valorarlo, pero ni se han podido formar, ni han podido estudiar, ni han podido viajar, ni siquiera han podido plantearse algo más allá de ese campo de refugiados porque no existen esas posibilidades.


“Se lo debo todo a la ONCE”

Azmán Abdalahe apoyado en un kiosco de la ONCE en el centro de Ceuta
Azmán Abdalahe se declara un privilegiado de la vida "incluso por ser ciego"

No las hay ni en Argelia, ni en Marruecos, pero tampoco en Estados Unidos, por poner un ejemplo en el top del mundo más desarrollado.

Sin ir más lejos, yo viví un año en Italia estudiando, es un país vecino que está en la Unión Europea. No hay ni punto de comparación con España en tema de accesibilidad, en posibilidades, no existe nada fuera comparado a lo que tenemos aquí. A mí me encanta viajar, he visitado muchos países, y te das cuenta de que lo que hay aquí no lo hay fuera, pero es lo de siempre: No lo valoras porque ya has nacido con eso en la mano. Nosotros no valoramos que aquí tú le des a un grifo y salga el agua. Mi primer día aquí en España me lo pasé abriendo y cerrando el grifo porque me parecía algo mágico. ¿Cómo es posible que esté levantando una palanca mecánica y salga agua? Esto es magia. Lo mismo es la ONCE para mí. La gente de España no lo valora porque no ha conocido otra cosa y cree que todo el mundo tiene lo mismo, pero fuera no.

¿Cree que no somos conscientes dentro de la propia ONCE de esa singularidad única?

Por desgracia, creo que no, pero es algo humano también que sea así. Por lo que te comentaba, si tú no has conocido otra cosa, crees que esto es lo normal, pues no puedes pensar que hay nada más allá fuera diferente a esto, porque es que no te han dado la posibilidad de conocerlo. Pero eso también hace que no que no valoremos las cosas buenas que tenemos aquí.

¿Cuándo comenzaron los problemas derivados del glaucoma? 

Yo he tenido glaucoma toda la vida, pero los problemas graves de glaucoma se empezaron a pronunciar, a producir a partir de los 12-13 años, lo que sí que es verdad que debido a las condiciones climáticas e higiénicas de un campo de refugiados a mí me estaba afectando muchísimo y me va a afectar más. Por eso se decidió que me quedara en España y eso siempre lo he tenido realmente conmigo y se agravó mucho más a la adolescencia, claro.

A los 17 años se queda ciego.

Sí, a los 17 años me quedé ciego, no a causa directamente del glaucoma, sino a causa practicar artes marciales debido a estos ejercicios físicos, con mucho impacto y mucho golpe directamente en la cabeza, tuve desprendimientos de retina.

¿Y cómo se sale de esa situación a esa edad tan crítica en plena adolescencia? ¿Cómo fue ese proceso de adaptación a la nueva realidad?

Pues otro guantazo realmente. Con 17 años te crees que eres el rey del mundo. No quieres estudiar, no quieres hacer nada, solo quieres vivir, estar con tus amigos, de cachondeo, y la vida te vuelve a decir ‘vuelve’ y es difícil de gestionar. Yo he tenido mucha suerte porque mi grupo de amigos de toda la vida me apoyó muchísimo. No se apartaron de mi lado, me apoyaron, me ayudaron y con el tiempo lo vas gestionando porque al final yo no me considero más maduro que nadie, pero debido a las circunstancias vitales que yo había tenido, al final eso era un aprendizaje más. Ya había pasado por el hecho de sentirme abandonado por mis padres, aunque no fuese así, pero era mi percepción de niño. Y ese momento fue otra vuelta de vuelve a la vida, céntrate, estudia, búscate un futuro, porque probablemente no estaba yendo por el camino correcto a nivel académico.

¿Qué hizo la ONCE por usted en ese momento de su vida?

Es que puede sonar a bien queda, pero es que yo se lo debo todo a la ONCE. Yo soy lo que soy a nivel académico y a nivel laboral, gracias a la ONCE, sin ese apoyo de los profesores de la ONCE, de los técnicos, de las psicólogas de todo ese personal maravilloso que tiene la ONCE en sus técnicos, yo no hubiese podido hacer nada. Estuvieron a mi lado, me enseñaron a volver a vivir siendo ciego total. Eso para mí lo fue todo.

De todos los profesionales de la ONCE que han pasado por tu vida, le cito solo un nombre: Bea Patón, su maestra referente. ¿Cuál diría que es la lección principal que le ha transmitido Bea?

Para mí Bea ha sido la ONCE. Eso es la ONCE para mí. Si lo tengo que representar en una persona es Bea Patón. Bea ha tenido mucha paciencia conmigo. Bea ha estado a mi lado cuando más insoportable he sido yo, cuando más había que tirar la toalla Bea siguió ahí. Bea me ha tratado como si fuese su hijo. Todavía, después de 20 años sin estar trabajando con ella, pienso en ella y me emociono. Cada vez que voy a Valencia lo primero que hago es llamarla para verla. Bea lo ha sido todo para mí, me ha ayudado muchísimo y nunca le agradeceré todo lo que ha hecho por mí.

Supongo que todos los alumnos ciegos afiliados a la ONCE tienen una Bea en sus vidas. 

Seguramente. Cada uno tiene su ángel de la guarda. Y en mi época de técnico como psicólogo que estuve en Madrid, estuve muy agradecido a muchos afiliados porque a lo mejor acababas el plan con ellos o el tratamiento y pasaban dos meses y venían y simplemente te daban las gracias. O incluso años después encontrártelos en Madrid, que te digan que gracias a ese trabajo que hicieron contigo pudieron avanzar en la vida. Seguramente todos los afiliados tenemos esa persona referente dentro de ONCE, que es la que engloba todos los valores y representa lo que es la ONCE para cada persona.

¿La elección de Psicología tuvo algo que ver con su situación personal?

No lo sé. Sinceramente, no soy una persona que te pueda decir que tenía una vocación de pequeño de ser psicólogo. No sé qué es lo que influyó para que yo acabase estudiando Psicología. Sí que es verdad que toda mi vida me ha gustado escuchar a la gente, apoyar, estar cerca de quien me necesitaba. Cuando me matriculé estaba entre dos vertientes muy distintas, una era Psicología y la otra Periodismo. Siempre me ha encantado la radio, siempre me ha encantado el tema deportivo. Y en ese momento también influyeron muchas cosas. Era la época de la crisis, estaban cerrando muchos medios de comunicación, la psicología siempre me había gustado, pero no fue algo vocacional la verdad.

 

“La gestión me ha enganchado mucho”

Azmán Abdalahe con el puerto marítimo de Ceuta de fondo

Abdalahe reconoce que gestionar la ONCE en Ceuta es muy diferente a cualquier otro centro de la península por la singularidad cultural de la ciudad autónoma
 

Antes de dirigir la ONCE en Ceuta, trabajó primero como vendedor y luego como psicólogo. ¿Le atrae más la gestión directa o el ejercicio de su profesión?

Creo que son dos trabajos muy distintos, sinceramente, muy agradecidos ambos. Especialmente a nivel personal creo que es más agradecido el puesto de psicólogo porque tratas con las personas y porque directamente ves ese avance día a día, pero hoy en día yo tiro más por la gestión. Sinceramente, me ha sorprendido durante estos tres años, me ha atraído y me ha enganchado mucho más de lo que esperaba.

¿En qué le ayuda a ser psicólogo en el día a día de la gestión?

Yo creo que ser psicólogo me ayuda en todo, en mi día a día como persona y en mi día a día a nivel laboral, a gestionar muchas emociones, a saber comprender la situación de cada trabajador o de cada afiliado. Creo que el hecho de haber estudiado Psicología de verdad que me ayuda mucho a la hora de controlar esas emociones y saber decir la palabra adecuada, que muchas veces no la acertaré, pero la intención es esa siempre.

¿Y con qué se queda de su etapa como vendedor? 

Pues la verdad es que fue un gran aprendizaje también porque fue mi primera experiencia laboral. En mi época de vendedor yo lo estaba compaginando con mis estudios y fue una temporada un poco complicada porque era trabajar por la mañana y estudiar por la tarde. Y fueron un par de años bastante intensos, pero creo que es importante para mí haber estado en la calle en la venta porque me ayuda a comprender a los trabajadores con los que gestiono a diario y es mucho más fácil entender su situación o sus preocupaciones cuando has vivido lo mismo que están viviendo ellos día a día.

Al llegar a Ceuta, en 2023, se propuso como objetivo ensanchar la presencia del Grupo Social ONCE en Ceuta. ¿Hoy se siente razonablemente satisfecho?

Personalmente, sí. Yo creo que se ha hecho un trabajo muy importante para afianzar y establecer lo que es la marca Grupo Social ONCE aquí en Ceuta por medio de las relaciones institucionales, tanto públicas como privadas. Y creo que el trabajo ha sido adecuado. Sí que es verdad que yo no soy quién para valorar si ha sido bueno o no, eso lo dirán los resultados.

¿Cómo le ha cogido la ciudad autónoma?

Muy bien. La verdad es que yo solo tengo palabras de agradecimiento hacia Ceuta y los ceutíes, porque desde el primer día me he sentido como en casa. Es una ciudad maravillosa, gente muy amable, obviamente hay cosas que mejorar en el tema de accesibilidad y de inclusión, pero eso es parte de nuestra función, también luchar por nuestros afiliados y por nosotros mismos para que mejoren esas condiciones.

Juan Antonio Moreno, que fue director aquí durante cinco años, solía decir que esta era “una plaza muy particular”. “Es otro universo”, decía. ¿Comparte esa opinión?

Ceuta es diferente, sí. No lo puedo comparar con otro sitio de gestión de España porque yo no he estado en otra parte de aquí. A nivel de vida sí que es diferente. Ceuta es una ciudad española, es una ciudad europea, pero muchos casos de funcionamiento árabe, teniendo en cuenta la gran mayoría árabe que hay aquí en la ciudad. Eso no significa que sea malo, simplemente significa que es algo diferente el día a día que puedas tener en Valencia, Madrid o en Sevilla.

La convivencia entre musulmanes, hindúes, árabes y hebreos, desde luego, forma parte de la rutina habitual de Ceuta. Desde su experiencia, no es la imagen de una ciudad racista como pretenden dibujar algunos.

No, para nada, para nada. Ceuta no es nada racista y quien piense eso le invito a conocerla. Es el ejemplo de la convivencia, es el ejemplo de que se puede vivir con personas de diferentes credos, con diferentes creencias, y siendo ejemplo de cordialidad y de bienestar.

Es usted multilingüe en valenciano, árabe, italiano. Supongo que el árabe le habrá abierto muchas puertas.

Obviamente, a mí el árabe me ha facilitado la vida en Ceuta para muchas cosas. Sí que es cierto que la gente de Ceuta no habla árabe como tal, habla de dariya, que es el dialecto marroquí y en muchos de los casos me he podido entender con ellos.

 

“Los musulmanes entienden el fin social de la ONCE”

Primer plano de Azmán Abdalahe

"Hay un buena imagen de lo que es la ONCE hoy en Ceuta", sostiene el director de la Organización en la ciudad autónoma
 

23 vendedores, 159 afiliados, 41 trabajadores, 31 estudiantes. ¿Qué le hace diferente a Ceuta la gestión respecto a otra agencia de la ONCE?

Para mí le hace diferente la situación geográfica, influye mucho. En Ceuta el director de agencia es la imagen visible del Grupo, algo que para mí personalmente creo que es maravilloso, pero supone realizar unas funciones que no tendría que realizar, por ejemplo, el director de cualquier otra agencia de la península. Actos institucionales en representación del Grupo, establecer y mantener relaciones con grandes autoridades a nivel del Gobierno de España, todo este tipo de gestiones que en otras agencias de la península haría o el presidente del consejo o el delegado en cuestión pero que aquí, teniendo en cuenta la lejanía, tiene que asumir el director de la agencia.

¿Cree que la dimensión de la plantilla de vendedores es acorde y coherente con la dimensión de la ciudad autónoma?

Para nada. La plantilla que tenemos hoy en día es realmente baja, pero Ceuta tiene un hándicap que no existe fuera tampoco. En Ceuta tenemos un sorteo diario de la Cruz Roja. Eso supone que muchos de los nuestros posibles vendedores o candidatos están realizando esas funciones cuando podrían, están realizándolas con nosotros. Hemos hecho mucho análisis para ver cómo podemos hacer ese cambio de esas personas, pero influyen muchos factores que, por desgracia, hoy en día no hemos encontrado esa solución para poder atraerles a la ONCE.

¿Eso es una barrera que se puede superar?

Para mí queda como un debe. Porque sinceramente creo que es algo que se puede superar. Sí que es verdad que creo que al principio puede ser un tema conflictivo, pero hay una frase muy buena que dice que para hacer la tortilla hay que rompe los huevos.

Imagino que influirá que en la cultura musulmana no está bien visto el juego, no, al menos en la teoría. ¿En Ceuta saben contextualizar bien y enmarcar bien el fin social que tiene la ONCE? ¿Se entiende bien ese vínculo o genera alguna contradicción?

Yo creo que se entiende y también creo que el tema de los juegos de azar a los musulmanes es obvio que según el islam están prohibidos, pero como muchas otras religiones, la gente no cumple al cien por cien todos los temas religiosos. Quien diga que en Ceuta una persona musulmana no juega, no conoce Ceuta. Eso es así. Sí que es verdad que hay situaciones, hay personas y hay casos, pero creo que la gente sí que entiende el fin social de la ONCE y sí que sí que nos compra.

¿Qué diría que es lo más atractivo de tu trabajo?

Lo más atractivo de la agencia de Ceuta es la variedad, es la gran variedad de ámbitos y de palos que llegas a tocar. No se simplifica el trabajo únicamente a la oficina, a los vendedores o a los afiliados, sino que, como te comentaba antes, tienes relación con Cámara de Comercio, con Delegación de Gobierno, Presidencia de la ciudad, actos institucionales que pueden suponer un gran aprendizaje. Eso para mí es lo más bonito y entretenido de Ceuta. Y, sobre todo, la fuente más grande de aprendizaje.

¿Al empresariado ceutí le cuesta confiar en el talento de las personas con discapacidad y en creer en el empleo como principal herramienta de inclusión o lo tienen claro?

Yo creo que el empresariado ceutí, el tejido empresarial, está muy a favor del Grupo Social ONCE. Prueba de ello es la buena gestión que hay por parte de Inserta en la ciudad. Lleva establecida aquí unos 6, 7 años y están por encima de las 700 inserciones. Eso es ejemplo del buen trabajo que se está haciendo desde el Grupo Social ONCE.

¿Y cómo diría que se percibe hoy la ONCE en Ceuta?

Creo que hay una buena imagen de lo que es la ONCE hoy en Ceuta sinceramente. Gran parte de la sociedad entiende los valores que representamos, entienden que esta ciudad no se concibe sin ONCE y entienden también la gran ayuda que prestamos a nuestros afiliados, tanto adultos como menores en edad escolar, porque lo ven más día a día.

Le preguntaba antes por lo que más le seduce de tu trabajo. Le pregunto ahora por lo más complicado, lo más difícil de gestionar.

Lo más difícil para una persona como yo en algunas ocasiones es la falta de carga de trabajo. Sé que esto se puede malinterpretar, o puede sonar incluso prepotente, pero yo soy una persona que necesita estar muy activa y los valles de ausencia de trabajo me suelen frustrar mucho.

 

“Somos un peón dentro de una partida de ajedrez geopolítica”

Azmán tras las letras de Ceuta en el centro de la ciudad autónoma

"Es muy difícil de entender lo que está pasando en Ceuta", sostiene Azmán Abdalahe

Azmán, ¿usted entiende lo que está pasando en Ceuta?

No. Yo creo que es muy difícil de entender lo que está pasando en Ceuta. Es una situación compleja que, por desgracia, esta ciudad se está acostumbrando a ella porque no es la primera vez que sucede, pero es muy difícil de entender porque hay muchas aristas en este tema y sinceramente creo que no tenemos toda la información de ambas partes como para entender la situación.

A su juicio, ¿es una invasión, una guerra híbrida, un pulso al Estado español, una crisis humanitaria? ¿De qué estamos hablando?

Yo, sinceramente, no sabría cómo calificarla. Creo que en esta situación todo el mundo es víctima, tanto los migrantes como los ceutíes y la gente que vivimos en Ceuta, porque creo que los gobiernos han estado utilizando a unos pobres migrantes que intentan buscarse un futuro y una mejor situación vital y engañados han acabado aquí en Ceuta, hecho que ha dañado y ha afectado a la gente que residimos en Ceuta obviamente. No es fácil mantener una vida normal con personas durmiendo en la calle, con niños de 8-10-12 años pidiendo en la calle. Es una situación muy dura especialmente para los migrantes, repito, porque si a mí me duele y yo duermo todos los días en una cama y todos los días tengo comida, no quiero saber cómo está esa persona que haya podido perder a un familiar o que no tenga contacto con su familia biológica y esté un mes durmiendo en la calle. Creo que a estas personas se les ha engañado, se les ha utilizado y a los ceutís igual. Estamos en un sitio donde simplemente somos un peón dentro de una partida de ajedrez a nivel geopolítico.

¿Está todo demasiado politizado?

Totalmente.  Todo tiene un interés. Al final Marruecos puede ser un aliado español, lo puedo entender, pero como comprenderéis yo como saharaui no soy un defensor del régimen marroquí. Obviamente no tengo nada en contra de la ciudadanía marroquí, pero el gobierno marroquí, no es que lo diga yo, lo dice la historia, lo dicen los hechos, simplemente hay que ver cómo ha actuado anteriormente y lo poco que le importa a su propia población.

¿Cómo lo han vivido nuestra gente aquí, nuestros vendedores, nuestros afiliados? ¿Hay sensación de miedo?

Pues esta situación es complicada para todo el mundo. Para una persona afiliada más. Para una persona que no tiene ningún tipo de discapacidad y ha vivido con miedo. Imaginaros una persona que va con bastón, que se encuentra nuevos objetos en la calle que antes no estaban, se encuentra personas durmiendo en la calle que no es algo habitual o simplemente se encuentra un alboroto, un griterío que la desorienta. Obviamente, si ha afectado a la gente en general a nuestros afiliados especialmente porque las personas ciegas nos manejamos muy bien las zonas que conocemos, nuestros hábitos, si nos rompen eso, nos hacen más daño que a nadie.

¿Ha cambiado mucho la rutina en el trabajo interno?

En el día a día en la oficina, la verdad es que no. Sí que es verdad que a nuestros vendedores les ha influido mucho más que a la gente de la oficina obviamente. Repito, si a la sociedad ceutí en general le ha afectado que se pongan en la piel de una persona que trabaja con parte del sueldo a comisión, a esta gente le ha afectado en su día a día, le ha afectado en su vida, pero es que también le afecta en la nómina.

En un terreno más personal, siendo Ceuta una ciudad de cuatro culturas, cuatro religiones, cuatro dioses, usted en cambio no comulga con ningún credo.

No, la verdad es que no comulgo con ningún credo. Ironías de la vida, no soy una persona creyente, y eso que todo mi entorno son musulmanes, pero yo la verdad es que no soy una persona creyente. Tengo mis valores y mis principios, que son los que me guían más allá que nada espiritual. Respeto a la gente que tiene creencias, obviamente, pero no.

¿Y en qué cree Azmán Abdalahe?

Yo creo en mí, sobre todo, porque para mí lo importante es la confianza en mí mismo, mi percepción que yo tengo de mí mismo. Y eso es lo que intento que me guíe más allá de creerme lo que me pueda llegar desde fuera, que si soy muy malo, que si soy muy bueno, pienso sobre todo en los valores que he aprendido por mis circunstancias vitales, por la educación que he tenido tanto con mi familia biológica como mi familia acogida, y eso es lo que intento que guíe un poco mi camino.

¿Qué le crispa? ¿Qué le preocupa de este tiempo?

Hombre, la verdad es que la situación a nivel mundial es preocupante. Simplemente hay que ver los focos bélicos que hay activos hoy en pleno siglo XXI, esa incertidumbre de no saber si el día de mañana me voy a ver envuelto yo en una zona de guerra, tal y como estuvieron mis antepasados, pues la verdad es que me preocupa y me estresa.

Creo que sigue colaborando a día de hoy con de forma altruista con la asociación Vacaciones en Paz como psicólogo de familias de acogida.

Más que colaborar, lo llamaría devolver un poco de todo lo que ellos me han dado. Realmente la gente que trabaja es la gente que forma la asociación, yo en algunas ocasiones hago evaluaciones de forma altruista para las nuevas familias que tienen intención de acoger a nuevos niños de cara a los próximos veranos.

¿Qué recomendación les daría a ambos lados de la familia?

A la familia saharaui la recomendación que yo le doy es que le dé la oportunidad al niño de salir, de venir a España, para que pueda tener, aunque sea dos meses de libertad, y para que tenga la oportunidad de poder pasar por un médico, por una evaluación que pueda detectar algo que no es visible, que le pueda salvar la vida. Y a la familia de acogida le diría que es una experiencia maravillosa, complicada también porque al final no dejamos de recibir a un niño que se acaba de alejar de sus padres, que no habla el idioma, que es una situación difícil, pero creo que es una situación muy, muy agradecida para esas familias. Ese vínculo no se rompe nunca. El mejor ejemplo de ello soy yo. Para mí, mi familia de acogida son como mis padres al mismo nivel. Lo daría todo por ambos. Y creo que es una experiencia gratificante tanto para las para los padres de acogida como para los niños, si es que lo estuviesen, porque les enseña otra cultura, la empatía, la tolerancia. Sirve mucho para la educación de los niños en caso de que los estuviesen.

Seguimos en ese terreno más personal. ¿Cuál diría que es su principal virtud y su mayor defecto?

Buf, me cuesta mucho valorarme a mí mismo. Diría que mi mayor defecto probablemente sea la cabezonería. Por desgracia, cuando me pongo un objetivo intento cumplirlo cueste lo que cueste, pero igual que te digo que es un mi gran defecto, también creo que es una virtud, sinceramente, porque eso me ha ayudado a no tirar la toalla muchas veces que he estado a punto y recordarme a mí mismo que yo no me rindo y que tengo que luchar por lo que quería.

Y ser tan sincero, ¿le suele acarrear problemas?

En algunas ocasiones, sí, sinceramente. De hecho, recientemente me han aconsejado que sepa expresar esa sinceridad. No sé si es algo negativo o positivo, pero yo sí defiendo que la gente tiene que ir de cara, que hay que para mí la vida no es una partida de póker, no lo es, no hay que esconder las cosas, uno tiene que ser sincero, básicamente por lealtad a sí mismo y a los demás.

Además de un máster de Psicología General Sanitaria, hizo también otro de Psicología del Deporte. Sigue siendo el deporte un poderoso instrumento de inclusión, ¿verdad?

Totalmente.  Para las personas con discapacidad es una herramienta maravillosa. De hecho, ejemplo de ellos son los resultados que tienen nuestros paralímpicos cada cuatro años. El deporte para mí me parece una herramienta fundamental y abogo para porque se mantenga e incluso se aumente.

Está federado, si no me equivoco, en ShowDown, fútbol 5, goldball, tiro con carabina, o sea, que haces de todo. ¿Se decanta por algo preferentemente?

Preferentemente me gusta el fútbol. Soy muy básico en ese sentido. Desde pequeño juego a fútbol, desde los campos refugiados ya jugaba al fútbol descalzo con un balón de trapo literalmente. Llegué aquí y fue una gran herramienta de unión también para mis amigos españoles. Y, de hecho, una de las cosas que más me frustró al quedarme ciego total era no poder jugar al fútbol y el hecho de conocer el fútbol para ciegos fue algo maravilloso. Es un deporte fantástico. A mí me encanta y eso que es un deporte complicado y con riesgo, pero mientras la salud me lo permita, lo practicaré siempre.

Imagino que después de Ceuta cualquier destino dentro de la ONCE le va a parecer miel sobre hojuelas. ¿A qué aspira ahora dentro de la ONCE?

Aspiro a devolver parte de lo que han hecho por mí. Eso es lo que aspiro a seguir avanzando en la Casa, a seguir dándome a la Casa por agradecimiento y por gratitud, porque repito creo que si no fuese por la ONCE a día de hoy no estaría donde estoy.

| LUIS GRESA

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