EN PRIMERA PERSONA: Pedro Cepedal, escritor
La poesía es un arma cargada de futuro, decía Gabriel Celaya. Pero sus balas a veces son fragmentos de pasado. Al menos en la obra de Pedro Cepedal (Málaga, 1991) así es. 'Ananké' toma su nombre de la diosa griega de la necesidad y como tal, se abrió camino "de manera natural" cuando perdió a su padre. Lo que podría haber sido una elegía lastimera se convirtió en algo más: un ejercicio de sinceridad estética, de verdadera literatura, mediado el sentimiento a través del talento para contar del autor. O al menos así lo dictaminó el jurado del premio Tiflos, que el pasado febrero lo declaró campeón en la categoría de poesía en su 39ª edición. Hablamos hoy con el escritor que, asimilado ya el premio, nos presenta un poco mejor a la obra y su autor.
En Ananké hemos visto el nombre con el que firma, pero, ¿cuánto conoce el lector?¿Qué hay de espejo y qué de personaje en el Pedro que escribe?
En este libro hay bastante de espejo porque la verdad es que el libro consta de tres partes y son sobre hechos reales autobiográficos. La primera parte es sobre el momento de la muerte de mi padre. Es justo la la escena de la noche y sobre esa escena que se queda clavada en la cabeza. Hay alrededor suya un intento de de lenguaje, un intento de imagen, que en realidad es un intento de de vestir esa imagen para poder mirarla. Porque si la miras de frente te destruye. Es la parte más dura del libro, de hecho es la parte que al principio me daba un poco de cosa enseñársela a mi familia.
Porque el fondo, o sea, el objeto lo que cuento sí es real, me tocó a mí cambiarle la ropa porque no había un problema con la funeraria que no podía venir del para “prepararlo” y me tocó a mí con un vecino auxiliar de enfermería. Esa imagen claro que se te queda muy traumaticamente para abordarlo tienes que despersonalizarle, tienes que decir, "Vale, esto ya no es mi padre, es otra cosa." Y entonces, sí puedes. Sin embargo, la tercera parte, que va sobre el sobre la pérdida de la visión.
Es lo contrario, en vez de una imagen central que no se borra, es una imagen que se va descomponiendo poco a poco. Está escrito de otra manera, mucho más suave, mucho más lento, como un desvanecimiento progresivo de la imagen. Así que, en cierto modo, sí que hay bastante espejo también. Yo creo que es difícil que no traspase en poesía tu faceta personal, tu vida.
Lo que sí intento es que no sea algo sentimental o sentimentaloide, en el sentido de que no sea una elegía de “ay, cuando te echo de menos”, sino despersonalizarlo y en torno a eso si se puede hacer literatura, creo.
Decía TS Elliot que la poesía de verdad no consiste en expresar los sentimientos, sino en apartarlos, encapsularlos para poder desarrollarlos de otra forma, en forma de arte, de manera que quede universal, porque si no siempre acaba siendo algo muy personalista, muy yo y mi experiencia. Y de eso me temo que hay mucho ya, demasiado.
Hablamos con Pedro en la sede de la ONCE en Málaga
¿Qué le mueve a escribir, qué le inspira?¿Se puede escribir también de la alegría?
Sí, yo yo creo que sí, o sea, normalmente sale más fácil el dolor porque cuando estamos alegres no nos apetece escribir, ¿no? Estamos en el momento que estamos disfrutando, pero lo mismo, una vez se ha pasado ese tiempo cuando lo recuerdas se puede escribir y no tiene por qué ser necesariamente nostálgico, melancólico de aquellos días cuando en nuestra infancia, juventud, que éramos, ¿no?
Puede ser algo mucho más celebratorio. Por ejemplo, la en la segunda parte del libro de la que no he hablado, sí que es la imagen en esplendor, entre la imagen clavada y la imagen que se deshace y entonces ahí sí que va mucho de celebración de la luz, el cuerpo, el deseo, la la juventud, yo creo que que sí, se puede escribir desde la experiencia, alegre también.
Lo que sí pienso es que cuando te vienen las experiencias, debes volcarlo, apuntarlo, pero eso no es el poema. Eso se queda ahí y al tiempo, cuando ya, se ha enfriado, lo revisitas y entonces cuando piensas, vale, aquí creo que hay material para hacer algo, a lo mejor entonces lo asocias a otra imagen, yo que sé, a una película, a una canción y entonces articulas algo que sea, digamos, un poco más general. Está tu experiencia ahí dentro, pero es algo que pueda hacer un poco más abierto a a otras personas.
Yo lo aprendí de mi maestro, Javier Fernández, que es gran poeta también, que es director de UCO poética y él me insistía mucho en que saliera un poco de de la cerrazón y pensar en en que lo que tú haces se tiene que leer.
Porque tú puedes explicarlo y decirme esto significa tal y cual. O sea, todo lo que tú me estás explicando está. Pero ¿y si yo no lo veo? entonces tienes que usar símbolos un poco más universales para que otras personas puedan entrar ahí y asociarlo a sus propias experiencias, a sus propios momentos, a sus propios símbolos.
¿Cuánto se tiene que explicar la poesía y cuánto se tiene que simplemente poder pillar a la primera?
Pues, mira, a mí una cosa que no me gusta y que se tiende mucho y lo veo cada vez más en en poetas más jóvenes. no sé si es quizá algo generacional, es el hecho de tener que sobreexplicarlo todo y que todos los poemas, digamos, tengan aluna moraleja o una autoconclusión o algo que tú digas, "Ah, vale, perfecto." Yo creo que no hace falta, yo creo que el poema se tiene que quedar abierto. Yo no escribo algo algo hermético. al revés, yo creo que el el primer nivel de lectura, o sea, tú lees algo y por lo menos tienes que ver la escena clarita.
Ahora, tampoco te estoy sobreexplicando, te estoy diciendo quién es este o qué significa todo. Una buena lectura pienso yo es la que la que no se agota la primera, pero no tiene que ser hermética, o sea, yo también la la gente que cierra mucho la poesía que que no me gusta porque digo, o sea, me me quiero, por lo menos en primer de la lectura me quiero enterar de de dónde estoy, ¿sabes?
Hay que confiar un poquito en el lector, entonces ni eso ni algo muy plano. Es difícil, claro, y no siempre se consigue. Yo tengo muchos más poemas frustrados que escritos. Pero nunca se tiran. Muchas de las cosas de este libro son ideas que tuve con 20, que hasta los 35 no he desarrollado.
¿Hay un antes y un después en su literatura, a partir de la pérdida de visión?
Es que yo antes ni escribía. Osea, siempre fui un chico de letras, pero nunca específicamete. Sí que escribía cosillas, era la época de los blogs de los de los blogs . Yo leía sobre todo narrativa, fantasía y cosas así. Y en el colegio la enseñanza de la poesía no es que brillara.
Pero fíjate que yo empecé a escribir poesía en primero de carrera por una novia.
Pero volviendo al tema, lo de la vista, pues claro, al final yo siempre soy muy muy descriptivo, yo creo que es porque tengo esa necesidad, ¿sabes? Porque yo veo muchos puntitos, entonces yo hago mis imágenes en general tengo un poco de obsesión en narrativa también cuando escribo prosa en en hacerlo como “full HD”.
No sé si es justo por eso, Pero sí que todos los poemas se traslada, o sea, siempre un poco la sesión por una imagen muy nítida, la luz, lo que sea.
Yo por fortuna no he sido ciego de nacimiento, pero ya me cuesta recordar cómo era lo de ver bien.
¿Ha ayudado este premio a tu propiocepción como autor válido?
Un poco sí, porque yo es que siempre en lo que ya dentro de los circuitos literarios, me sentía un poco outsider. Que lo que yo hacía no estaba digamos en la línea en general que suele ganar los premios o que suele ser más fácil de de aceptar.
Ahora me están empezando a llegar los primeros comentarios que que a la gente le le guste o le llegue, me me me cuesta, me cuesta todavía. Yo soy muy abierto, la verdad que soy muy abierto a la a la buena crítica, o sea, si a alguien no le gusta, pero él me explica por qué me me gusta porque me gusta coger el feedback y aprender de él, pero es verdad que me siento un poco expuesto ahora mismo.
El próximo 4 de junio recogerá el premio Tiflos en una gala en Madrid
¿Cree en la escritura como catarsis del dolor?
Hasta que no terminé lo que iba a ser el libro y no fui consciente de ello creía que no. Antes yo pensaba de bueno, esto no lo va a ver nunca nadie. Pero ahora sí, la verdad que es un poco liberador. Lo veo como un homenaje a mi padre.
Y no, no te tienes que autocensurar, tienes que lanzarlo. La mayoría de la gente, en realidad, aunque parezca que está todo muy polarizado si te ven que eres sincero, al final te eso se traspasa a la obra y siempre se acepta.
Yo pienso que el el buen arte de verdad es el que que es el que trasciende décadas, y siglos, es el que está por encima de eso, porque es el que toca las las esencias humanas, ¿no? El alma, que al final es lo que se acaba haciendo social, porque lo que nos acaba llegando generación tras generación, porque la grande sobra se mantiene, porque nos siguen despertando algo.
Se escribe más que nunca y se lee más que nunca, pero escurioso porque el otro día leí que casi la mitad de los libros que llegan a las librerías no se vende ni un ejemplar.
Queremos haber leído 243 libros, no leer. Y es una pena. Todos los temas sociales que generan, yo creo que muchos de esas cosas están ya desfasados porque yo creo que el gran tema ya es la lo humano, ¿qué es lo humano contra qué es lo que es la máquina?
¿Cree que hay demasiado respeto por algunas obras?
Veo a mucha gente con miedo a criticar lo que le gusta a la masa, sí. Me recuerda a la escena de los Simpsons, con la turba enfurecida y las antorchas en la mano. Sucede muchas veces cuando un libro se pone de moda, o incluso con los clásicos
Entonces, ¿debería acercarse la gente a la literatura, o la literatura a la gente?
Bueno, creo que aunque el canon sea muy grande, los clásicos son clásicos por algo. Dicen que los buenos clásicos son los que se quitan el polvo del tiempo.
Creo que además se enseñan mal. La censura es algo relativamente reciente. Leer la Ilíada o la Odisea sigue siendo divertido. Cervantes y Quevedo insultaban que da gusto. Y sin embargo parece que ahora nos autocensuramos más.
Y sin embargo también hay algunos parámetros. Yo creo que igual que hay cine y series basura, también hay libros que lo son. Sólo que parece que el leer te da un estatus. Y no lo estoy atacando, es un entretenimiento más.
Hay elementos como la estética, la estructura... que pueden ser más o menos objetivos, pero igualmente yo puedo disfrutar algo que sé que no es bueno. Y no pasa nada.
Hay mucho esnobismo también. Creo que podríamos acercar la obra, invitando a hacer lecturas abiertas. Seguro que si manda un grupo de chavales, en vez de decirle tenéis que leer El Quijote, coge, llega el profesor, hace una lectura abierta en clase, venga, vamos a ir leyendo un capítulo, es un capítulo y y se van a empezar a reír, porque te vas a reír mucho con El Quijote, y lo van a disfrutar y a lo mejor van a incluso a querer saber más.
¿En qué punto cree que está la literatura ahora mismo?
Hay de todo, no se puede generalizar. Cuanto más pienso, nada, está todo perdido, me encuentro a alguien en una librería que me empieza a hablar y conecta conmigo y con la literatura como lo hago yo.
Contra el catastrofismo, hay que tener claro que las redes son el mundo y a la vez no lo son. Es difícil escapar a ella porque son una necesidad, pero hay que saber ver hasta donde llegan.
Como se dice de cualquier época, la literatura está regular, pero hay brotes verdes.
Por otra parte, ¿cree que la aceptación "masiva" puede ser malo para una obra?
Absolutamente, creo que se acaba haciendo repelente. No se puede valorar bien cuando hay un movimiento detrás jaleando sin admitir crítica. A mí por ejemplo el infinito en un junco me pareció bueno, pero sin más. Y parecía que estaba cometiendo una herejía. Quizá también iba sesgado porque soy muy así, es un mecanismo de defensa casi.
Y por otra parte, sobre todo al escribir en primera persona, se juega mucho con el “si no te gusta es porque no lo entiendes”
Sí, es un poco eso de decir no se juzga dolores ajenos. Bueno si tú sientes dolor escribe un diario, pero eso no eso no es literatura, no lo va a decidir que que sea más o menos más o menos sincero. Volvemos a lo a lo que hablábamos al principio, o sea, tú tienes que separarte, tú dejas todo lo aquí y desde fuera lo moldeas.
Si no, eso no es literatura, o sea, la literatura tiene un trabajo, empezando por que hayas leído mucho, luego que tengas un poco de talento, que tengas unas herramientas, una idea, una, o sea, que tengas una intención estética más allá de “voy a contar mi dolor”.
¿Cómo equilibra la balanza entre estética y contenido?
Para mí la estética lo es todo. El arte es estética, quizá podemos separar narrativa de poesía en la literatura, yo divido la novela, la narrativa larga, algo más como una ciencia de la literatura, mientras que el cuento y la poesía lo veo más como el arte. Son dos maneras de encararlo distinto.
¿Implica ello adaptarse a las estructuras clásicas?
No. Osea creo que está bien que un poeta practique las estructuras clásicas, porque al final es como alguien que que toca piano, si quiere hacer grandes improvisaciones deberá primero saber poner los dedos.
Hay que estar acorde a tu tiempo. Es raro ver un soneto con las temáticas o lenguaje actuales, hay que encontrar la manera de que case una cosa con la otra.
¿Cuál es el siguiente paso en su carrera?
Pues la verdad es que tengo más cosillas escritas, y quiero aprovechar. Tener un premio así te da cierta autoridad, a que la gente te lea.
Tengo otro libro que está casi acabado, el que a lo mejor sería retocarlo y a lo mejor e intentar sacarlo a lo mejor el año que viene ahora que me hacen caso. Y otro en proceso embrionario. Ahora mismo no encuentro el momento de sentarme a escribir, quizás un verano un poco más tranquilo empiece.
Ahora no te voy a engañar, a disfrutar la vida de del autor, a disfrutar la feria del libro, los festivales, a cualquier cosa me apunto.
¿Y qué le pide al futuro?
Y al futuro, la verdad es que parece un tópico pero sobre todo salud, porque porque cuando ya llevas una rachita de mi mi novia. Entonces, salud y ytranquilidad para para poder para poder disfrutar para poder disfrutar para poder disfrutar un poquito la vida, la verdad. No mucho más, que vayan saliendo los proyectos, que vayan yendo para adelante sin trabas de s