DE PERFIL: Federico Martín, El Poeta de la Sierra
Luis Gresa | El contraste de colores que ofrece la Sierra de Aracena en otoño es todo un espectáculo de la naturaleza. La amalgama de ocres, dorados, amarillos, burdeos, verdes y marrones en toda su gama, se antoja infinita. Y la humedad de esa dulce lluvia que acaricia las hileras de chopos, castaños y dehesas de encinas añade un halo de brillo que bien podría conducir a los bosques de los cuentos de hadas. Es la belleza de la creación, el paisaje que rodea a Federico Martín Delgado (Los Romeros, 1946), desde que nació. El Poeta de la Sierra, un hombre único en la tierra, que es lo más parecido al otro Federico, García Lorca, en vida. Poeta, pintor, autor de teatro, guitarrista, pensador, un hombre de mundo profundamente libre. Federico es ciego y vive solo con su gato, Allan Poe, en una pequeña aldea anclada en el corazón de la Sierra de Aracena. Y aún sin luz, sigue pintando poesía y escribiendo pintura cada día. Recitando en cada palabra que pronuncia, como si la vida fuera en él un pregón permanente de versos encadenados.