La mujer como contadora de historias

  • Boletín: BOLETÍN 153 MAYO 2021

    Temática: Cultura Un momento del encuentro literario celebrado vía ZoomUn momento del encuentro literario celebrado vía Zoom

    Quería ser una mesa redonda desde otro punto de vista y, efectivamente, lo fue. Cuatro escritoras afiliadas a la ONCE en Andalucía, con novelas y poemas publicados en los últimos años, compartieron un encuentro literario, seguido por más de un centenar de personas a través de la plataforma Zoom, en el que compartieron reflexiones a partir de sus propias experiencias como autoras y como narradoras de historias que cautivan a sus lectores.

    En la presentación del encuentro, en una tarde de lluvia en toda Andalucía, la presidenta del Consejo Territorial de la ONCE Isabel Viruet, destacó la importancia que tiene la literatura para las personas con discapacidad visual. “Pueden disfrutar de un gran libro y hacer que esos sentimientos lleguen a su ser a través de la yema de los dedos”, afirmó tras denunciar que las mujeres lo han tenido muy difícil a lo largo de la historia para ser contadoras de historias. “Incluso algunas han tenido que firmar con nombre de varón, pero han resistido”, subrayó gráficamente.

    Nuria del Saz

    Nada más comenzar, Nuria del Saz, periodista, poeta y columnista habitual en varios medios de comunicación, abogó por rescatar del olvido a escritoras que han estado escondidas “sistemáticamente”, dijo, a lo largo de la historia bajo un manto de silencio. “Ese silencio histórico es un hecho y hay que hacer un enorme esfuerzo para sacarlas de ahí”, dijo la autora de ‘Alma atrapada’.

    Ana Eugenia Venegas, bloguera y escritora, considera una obligación reivindicar esas autoras y esos títulos porque “es una injusticia que la mujer no se pueda desarrollar en todos los ámbitos de la vida además de ser una pérdida de talento para la sociedad”.

    Aurora Delgado

    Aurora Delgado, finalista del premio Nadal por su novela ‘Curva’, lamenta también que haya un mínimo porcentaje de publicaciones de obras de mujeres frente a un predominio absoluto de los autores hombres. Y eso sucede –cree- “porque hay un prejuicio respecto a la literatura que escribimos las mujeres”. De hecho, cuando se presenta a los concursos literarios disimula su autoría con un nombre neutro para que los jurados, mayoritariamente formados por hombres, sean más objetivos en su valoración.

    Literatura sin estigmas

    Como el resto de las ponentes, Nuria del Saz huye del término literatura femenina por el hecho de que haya sido escrita por una mujer y aboga por avanzar en igualdad sin caer en divisiones. “La literatura no tiene género, elijo según mi patrón lo que me gusta, no miro si es hombre o mujer, los prejuicios hay que derribarlos, y sacar a la luz todas las escritoras que en el mundo han sido sin etiquetas, porque la realidad es que hombres y mujeres convivimos y aportamos con independencia del género”, afirma.

    Ana Eugenia Venegas

    “La literatura es literatura, no femenina, como un ser neutro. No existe literatura para mujeres, sino para lectores y lectoras”, advierte Paqui Ayllon, autora de ‘La lectora ciega’ y una activista del voluntariado lector.

    Del Saz citó como referentes a Carmen Conde, primera mujer con sillón en la Real Academia de la Lengua y premio Ateneo de Sevilla. Venegas declaró su fascinación por Sor Juan Inés de la Cruz y María de Zayas, una feminista de finales del siglo XVI. Paqui Ayllón citó a la autora de ‘Mujercitas’, Louisa May Alcott, y Delgado mencionó también a Ana María Matute y a Elena Fortún.

    Paqui Ayllón

    Llegado el momento de hablar de cómo su discapacidad ha dificultado su trayectoria literaria como autoras la unanimidad fue común, hay que acabar con los falsos estereotipos, también en el mundo editorial. “Me encantaría que me valoraran por lo que he escrito –subrayó Aurora Delgado-. Pero en este mundo es muy difícil porque las etiquetas son unos ganchos comerciales fantásticos”.

    Escuchar historias, leer, nos ayuda a lidiar con nuestros propios fantasmas. ¿Es terapéutico para vosotras?, preguntó el moderador. “Yo escribo por una necesidad de expresión, escritura que cura. Es una vía de catarsis para focalizar esas emociones.”, contestó Nuria del Saz. Paqui Ayllón recordó entonces la cantidad de personas que escribieron diarios durante las peores semanas del confinamiento total durante el estado de alarma. “Escribir es terapéutico”, resumió.

    El moderador David Berlanga con la presidenta del Consejo Territorial, Isabel Viruet

    “Para mi escribir no es fácil”, añadió la malagueña Ana Eugenia Venegas, que es la presidenta de las mujeres universitarias de Marbella. “No es placer, para mi supone como si me sacaran en dentro y fuera un clavo lleno de espinas, y hace daño, pero luego tiene un efecto que con el tiempo cuanto más escribo más me conozco a mí misma y más me tolero porque soy muy perfeccionista. Todos los días me araña. Yo escribo con dolor. No con placer”. Para Paqui Ayllón es una magia. Cuesta, exige esfuerzo, sudor y lágrimas, pero es vivir una experiencia mágica”, añade.

    Fue un debate apasionado, como todo en la literatura, a la sombra de la celebración el Día del Libro, que sirvió para poner en valor el talento creativo de las mujeres en general y de las mujeres ciegas o con discapacidad visual en particular, según destacó la presidenta del Consejo Territorial en el epílogo del encuentro.