Dos pinchazos para la esperanza

  • Boletín: BOLETÍN 150 febrero 2021

    Temática: Afiliados Juana Villanueva, afiliada de la ONCE en Sevilla, vacunándose contra el COVID19Juana Villanueva, afiliada de la ONCE en Sevilla, vacunándose contra el COVID19

    La cordobesa Esperanza del Campo Martínez, que ha cumplido 95 años en la residencia  Santísima Trinidad en Córdoba, donde vive desde hace cuatro años. En 2011 perdió la visión por una mácula en los ojos y ahora pasa su tiempo leyendo los audiolibros que le proporciona la ONCE –“siempre me gustó leer”, aclara-, y tejiendo cuadritos de lanza que luego unen para hacer mantitas. “No puedo hacer otra cosa porque ni veo ni puedo”, afirma.

    Del Campo recibió la segunda dosis de la vacuna el pasado 19 de enero. “Aquí nos hemos vacunado todos, pero aquí no entró el COVID ese”, explica con una lucidez asombrosa. “Estamos como yo digo secuestrados, diez meses sin salir, pero bien, pero sí, se debe uno vacunar”, recomienda. Esperanza asegura que las personas mayores no han sufrido efectos secundarios por la vacuna, sin embargo, algunos jóvenes o empleados de la residencia han tenido episodios de fiebre o inflamaciones. Ella lo tiene claro, hay que vacunarse. “Yo lo recomiendo porque habrá que poner todos los medios para combatir ese bicho malo, malo que nos ha tocado en esta época de nuestra vida, ¿qué vamos a hacer?”, se resigna.

    Enrique Pérez, afiliado a la ONCE en Málaga

    En Málaga, Enrique Pérez, afiliado sordociego, de 63 años, recibió la primera dosis de la vacuna el pasado 8 de enero en la Residencia San Antonio de Padua de El Palo, donde vive desde hace 14 años. La segunda dosis la recibió el día 29. Enrique es un fijo en los talleres de guitarra que la ONCE imparte en Málaga. Afiliado desde hace diez años, su vida transcurre ahora entre un poco de gimnasia por la mañana y su guitarra por las tardes recordando sobre todo temas de Sabina y de Triana. El resto, mucha radio, pero sobre todo de música, porque las noticias le abruman. Lleva desde marzo del año pasado sin poder salir de la residencia para compartir tiempo con familiares o amigos, como desearía.

    De la primera a la segunda dosis no ha observado ningún efecto secundario. “Me ha ido muy bien, hasta ahora estoy muy contento”, explica. Y considera que la vacuna es necesaria “porque las cosas están muy mal y hay que poner remedio”, aunque reconoce que no le inspira mucha confianza, sobre todo porque teme que no le van a dejar salir de la residencia por el mero hecho de que haya concluido el proceso. “Algo de confianza sí me da, pero no toda, porque si te hace inmune te deberían dejar salir y no podemos”, lamenta.

    Francisco Moreno, afiliado a la ONCE en Macael (Almería)

    Pérez, que ha dedicado su vida laboral a la construcción, se declara muy preocupado por la expansión de la pandemia. “La gente no está siendo responsable, van sin mascarilla, no guardan las distancias, fuman en cualquier sitio, somos responsables de lo que está pasando porque nos lo estamos buscando nosotros –subraya-. Los jóvenes no piensan que pueden contagiar a sus padres, a sus amigos, y esto es una catástrofe”. Y más preocupado aún con la expansión de la cepa británica. “Veo raro que esto acabe. Dicen que es más contagiosa y más asesina. Me da miedo escuchar tantas y tan malas noticias, con la música me distraigo más”, comenta.

    Aun así, se considera un optimista. “Es que tengo muchas ganas de salir con mi familia y mis amigos, pero cuando no se puede, no se puede, son las normas que ponen aquí y me tengo que atener a ellas”, razona con sensatez.

    Por su parte, Francisco Moreno recibió la primera dosis de la vacuna en la Residencia Virgen del Rosario de Macael, en Almería, el pasado 7 de enero y la segunda el día 21. Con la mascarilla amarilla de Santa Lucía, luciendo esa sonrisa marca ONCE, el afiliado afrontó el trámite con entereza. “Con ánimo, con confianza y con ganas y esperanza de que todo esto acabe”, afirma Ana González, la trabajadora social de la residencia que le acompañó a vacunarse.

    Carmen Paez, afiliada de la ONCE en Sevilla

    Con 92 años, afiliada a la ONCE desde 2005, Carmen Paez lleva cuatro años en una vivienda tutelada de Torneo de la capital hispalense, donde ha recibido ya las dos dosis. Y se declara “muy contenta” por la confianza que le inspira la vacunación. “A mí me ha dado una paz tremenda”, reconoce a pesar de estar viviendo este tiempo de pandemia con máxima preocupación. “Vivo muy encogida a Dios, porque es la única manera que se pueden llevar las cosas, muy agarrada a Dios, pero diciendo que se haga su voluntad pero que ponga ya su mano para que nos salvemos todos, a ver si es verdad que el pinchacito este llegue ya a todo el mundo, a toda España, y que nos salvemos ya de la pandemia esta tan tremenda que tenemos”.

    También en Sevilla, Juana Villanueva, Juanita como le llaman en la Residencia Geriátrica ‘Nuestra Señora de la Consolación’ de la capital andaluza, recibió la segunda dosis de la vacuna el pasado 25 de enero. Sin apenas ya visión, a sus 92 años afronta la pandemia con mucha resignación, después de dos confinamientos y tres cuarentenas continuadas ya, aunque con el alivio que le aportan la música y la radio.

    “Me he pasado el invierno en mi habitación, salgo a comer y a cenar, pero nada más. ¿Cómo me distraigo? Como puedo, solo con música y la radio, pero nada más”, explica. Para ella, la experiencia de la vacuna fue “como la de la gripe”, sin más sensación que el propio pinchazo. “Con mucha tranquilidad”, afirma. Juanita recomienda la vacuna a todas las personas. “A principio tuve mis dudas porque soy muy alérgica a medicinas y pensé; bueno, entre dos males, hay que elegir el menor. Y es mucho más importante estar protegida contra el virus que la reacción –reconoce Villanueva-. De la primera ni me enteré y la segunda el dolor que tuve fue muy leve. Ninguna otra molestia”.

    Juana Villanueva en el momento de su vacunación

    Juanita asegura que la pandemia está resultando “durísima”. “Llevamos mucho tiempo sin salir a la calle, la sensación es de encierro, y la preocupación es lógica y natural -concluye, es una cosa muy seria que hay que tomarse muy en serio, pero tampoco vivo agobiada. Dentro de todo, tengo cierta tranquilidad y la vacuna me da mucha más tranquilidad, la recomiendo sin duda”.