Braille en tiempos del COVID

  • Boletín: BOLETÍN 150 febrero 2021

    Temática: Afiliados Toñi Expósito comprueba un documento en braille que acaba de salir de la impresoraToñi Expósito comprueba un documento en braille que acaba de salir de la impresora

    Desde el Servicio de Adaptación de Recursos Didácticos y Tecnológicos la ONCE gestiona todas las peticiones de producción educativa que realizan los 350 estudiantes ciegos totales que hay en Andalucía, Extremadura y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en todos los niveles educativos. Al año atiende una media de 2.500 solicitudes, 400 son nuevas adaptaciones de libros o documentos que se transcriben al braille por primera vez, y el resto, más de 2.000 son reimpresiones de copias de títulos ya existentes en el catálogo ONCE.  En total, el número de solicitudes de libros educativos que el Servicio Bibliográfico de la ONCE atendió el año pasado en toda España se elevó a 14.693 peticiones, todas ellas con finalidad educativa.

    Son los maestros y profesores de la ONCE los que solicitan a las Unidades de Adaptación las necesidades puntuales de cada alumno con una planificación de meses. El SARDT recibe a finales de cada curso el listado de libros del curso siguiente para que en septiembre se puedan facilitar los primeros contenidos. En enero ha debido de entregar el 66% de toda la producción, coincidiendo con el segundo trimestre del curso escolar, y a principios de marzo la producción educativa debe estar terminada en su totalidad.

    Jesús Rodríguez, profesional del Servicio Bibliográfico, imprime un mapa de España en relieve

    El precio para las familias de cada petición que se tramite es de cero euros, pero detrás de esa gratuidad hay un coste económico importante que asume la ONCE como un servicio más para sus afiliados. A razón de cuatro hojas de braille por cada una de tinta, la copia de un libro viene a costar 30 euros, pero si se trata de una producción nueva puede alcanzar fácilmente los 6.000 euros, como ocurre en los casos de los libros de Matemáticas o Geografía, que no bajan de 200 láminas de gráficos, ilustraciones o mapas por obra. La adaptación nueva de un libro de Secundaria puede rondar los 3.500 euros.

    Aunque la coordinación entre los cinco Centros de Recursos Educativos que la ONCE tiene en España, en Madrid, Barcelona, Sevilla, Alicante y Pontevedra, es total y eso hace que se aprovechen los contenidos comunes de unas comunidades a otras para rentabilizarlos al máximo.  

    El coorinador del SARDT, José María Durán, muestra orgulloso un ejemplar de un volumen de Ciencias Naturales

    “A pesar de que hay muchas editoriales que cada vez más ofrecen sus materiales en soportes digital accesibles a día de hoy todavía queda mucho por recorrer en cuanto a la accesibilidad para las personas usuarias de braille”, reconoce José María Durán, coordinador del SARDT. “En determinadas asignaturas, sobre todo en las científicas, sigue siendo de vital importancia y absolutamente necesario el estudio de braille impreso, como ocurre en otras asignaturas como la música. Sin el braille -concluye Durán- las personas ciegas no podrían acceder a esa información. En un futuro posiblemente todo será accesible, pero de momento el braille impreso es insustituible”.

    Toñi Expósito, ciega de nacimiento, lleva más de 30 años ya en la Unidad de Producción Bibliográfica aportando a los alumnos ciegos totales los libros y materiales que necesitan para su estudio. “Para mí el braille es fundamental en la educación de los niños y de las personas adultas –afirma-, porque ayuda a entretenerte, a leer, a poder leer tus medicinas, manejar un ascensor, marcar tus CD y muchos utensilios de la vida diaria, el braille siempre estará vigente y las nuevas tecnologías tienen que desarrollarse junto con el braille”.

    Llamamiento a los gobiernos

    Mientras el mundo se esfuerza por hacer frente a la pandemia de la COVID-19, el acceso a la información y a publicaciones en formatos accesibles resulta esencial para las personas ciegas o deficientes visuales, dado que es su puerta a la educación y a un mundo de oportunidades. Y más aún en tiempos de Coronavirus. Y lo mismo ocurre con la rotulación de bienes y servicios, que permiten a una persona ciega ser autónoma.

    Y es esencial también para la alfabetización y el aprendizaje permanente de las personas ciegas, para su libertad de expresión y opinión, así como para su inclusión social, según señala la Unión Mundial de Ciegos. Esto está en consonancia con los artículos 21 y 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, que se centra en la calidad inclusiva y equitativa de la educación y la promoción de oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

    Toñi Expósito escribiendo en braille en su ordenador

    De ahí que la celebración del Día Mundial del Braille, el pasado 4 de enero, proclamado oficialmente por la ONU en 2019 coincidiendo con la fecha de nacimiento de Louis Braille, creador de este sistema de lectoescritura, haya servido para que la ONCE y la Unión Mundial de Ciegos alzaran la voz y lanzasen un llamamiento a los gobiernos, a los responsables de la formulación de políticas y a todas las demás partes interesadas, para que se garantice la disponibilidad de materiales de lectura en formatos accesibles, incluido el braille, para que nadie quede atrás. Y lo mismo en productos y servicios. Y piden también a todos los países que ratifiquen y apliquen el Tratado de Marrakech, que permite la distribución de material en braille y otros medios de lectura accesibles, sin el riesgo de infringir los derechos de autor.

    España a la vanguardia

    La ONCE, haciendo suyo el llamamiento de la Unión Mundial de ciegos, desea que cuanto antes muchos países puedan seguir el ejemplo del nuestro, que -en octubre de 2019- fue el primero de la Unión Europea que, a través de la ONCE, materializó el Tratado de Marrakech.

    Desde la ONCE se impulsa el uso del Braille con el objetivo de que los afiliados a la Organización y el resto de la ciudadanía puedan conocer y disfrutar de este código de lectoescritura desde todos sus ámbitos: el educativo, el cultural, el uso del braille en la vida cotidiana, en el ocio y en muchas otras vertientes.

    Una usuaria escribe con una máquina Perkins

    El conocimiento y el uso del Braille han entrado en universidades, bibliotecas públicas, restaurantes y en la sanidad, y está presente en envases de productos, botoneras de ascensor, etc., con lo que supone para la mejora de la vida cotidiana de las personas ciegas o con discapacidad visual.

    Comisión Braille Española, la RAE del Braille

    La Comisión Braille Española es un órgano de la ONCE que ostenta la máxima autoridad en España para la fijación de normas de uso y desarrollo del sistema Braille de lectoescritura, así como la simbología en relieve y color aplicable a láminas o cualquier producto utilizable por las personas ciegas.

    Desde la Comisión Braille Española, una especie de Real Academia Española (RAE) del Braille, se asesora a distintas empresas y organizaciones sobre cómo incluir el braille en sus productos y servicios. El pasado año se realizaron más de 400 asesoramientos, como por ejemplo los de los sobres de voto accesible de los diferentes procesos electorales, así como decenas de productos.

    Jesús Rodríguez trabajando con el horno que revela dibujos en relieve realizados en papel especial

    Creada en 1984, tiene como objetivo salvaguardar y desarrollar todo lo referido al sistema de lectoescritura que identifica a las personas con discapacidad visual, y que les permite participar en igualdad de oportunidades en casi todos los campos, incluidos el educativo, el profesional y el cultural.

    La Comisión Braille Española establece normas para la correcta transcripción al Braille de documentos en distintas materias; normas para confeccionar materiales accesibles en relieve (mapas, planos, señales, pictogramas, etc.); y recomendaciones a distintos sectores para incluir el braille en sus productos y servicios (etiquetado de envases, marcas en braille en distintos soportes, etc.).