“Vamos a triunfar y a levantar esto otra vez”

  • Boletín: BOLETÍN 144 julio 2020

    Temática: Vendedores "Vamos a triunfar, vamos a levantar esto otra vez, seguro”, afirma Antonio Palomeque, vendedor de la ONCE en Jerez"Vamos a triunfar, vamos a levantar esto otra vez, seguro”, afirma Antonio Palomeque, vendedor de la ONCE en Jerez

    Antonio Palomeque vende en El Corte Inglés de Jerez de la Frontera desde 2004, tiene hipoacusia, aunque una capacidad comunicativa muy alta, y reconoce que en los primeros días se sintió “un poquito desorientado” después de tanto confinamiento.

    Antonio Palomeque, vendedor de la ONCE en Jerez

    Como les ha pasado a muchos vendedores, al principio pensó que se habría olvidado del funcionamiento del TPV, pero a las pocas horas se disiparon las dudas. “La adaptación ha sido cómoda –explica- y a las personas las veo un poquito desorientadas y molestas con las mascarillas, pero no han perdido la confianza que tienen con nosotros, me siento bien, a gusto. Yo estoy contento, a ellos les veo muy bien, la venta dentro de lo que cabe la veo bien. Vamos a triunfar, vamos a levantar esto otra vez, seguro que sí”, afirma contundente.

    A Antonio no le preocupa lo más mínimo la barrera que le supone las mascarillas en la boca de sus clientes para comunicarse con ellos. “Yo les hablo fuerte y tengo la suerte de que ellos me hablan fuerte a pesar de la distancia. Llevo tanto tiempo de sordo que, aunque me hayan quitado la boca, los ojos parece que me dicen lo que quieren, capto más con los ojos y el movimiento que con la audición, pero se me da bien”. 

    Palomeque, que se declara un personaje “más popular en Jerez que Cristiano Ronaldo”, sostiene que la venta no se va a resentir con la nueva normalidad pese a todos los condicionantes que marca este nuevo tiempo. “Yo no he visto tanto cambio, me gusta cómo está la gente en la calle. Soy una persona abierta, humilde, noble hacia ellos, y no noto que hayan cambiado tanto. Lo que ocurre es que tienes que sacar de ti, tu comercialización y ofrecérselo a ellos, no esperar a que vengan, aparte que ahora hay más necesidad de un premio es evidente”, admite.

    Sonia Rivero, afiliada a la ONCE desde los ocho años, es vendedora en Málaga desde 1998. Antes en el centro comercial Larios Centro y ahora, tras el estado de alarma, ha estrenado un kiosco de los nuevos en la avenida Carlos Haya no muy lejos del hospital. Su vuelta, como la de su marido, que es afiliado y vendedor también, fue como el primer día de vuelta al cole tras las vacaciones, con un pellizco de nervios. Por temer, temía hasta que se hubiese olvidado también de las funciones del TPV, pero, como ocurre con montar en bici, dice, enseguida recuperas el ritmo. “Resulta raro ver a los clientes a través de la mascarilla –cuenta Sonia-. A muchos no les reconoces hasta que no escuchas su voz”.

    Sonia Rivero, vendedora de la ONCE en Málaga

    La vendedora malagueña reconoce diferencias en la venta y después del coronavirus. “Antes la gente te pedía dos besos y un abrazo y ahora es un ‘hola’ desde el cristal y todo resulta un poco más frío por las precauciones que toman”, explica no sin cierta resignación. Pero Rivero, que ha sido campeona de España y de Europa de tiro con carabina durante los últimos años, asegura que la falta de contacto físico se suple ahora con la palabra. “Siempre se puede sustituir el cariño con las palabras, más que con los gestos”, dice.

    Sonia admite que “falta gente en la calle” y eso repercute en las ventas, aunque tiene una fórmula para superar los condicionantes de esta nueva normalidad: “Esto es paciencia y echarle tiempo”, resume. “Pero la cosa es fluida, no en cantidad de productos sino en volumen de personas –añade Rivero- y todos están muy contentos de que hayamos vuelto a las calles. Todos dicen que les faltaba algo sin nosotros”. También reconoce que hay más necesidad de premios que antes. “La gente está ansiosa por los ERTES, el paro, te lo expresan y te dicen que necesitan que les toque algo, hay ganas de dinero”, afirma.

    Juan Carlos Díaz cumplirá cinco años como vendedor en el Bajo Andarax almeriense, los últimos años en la localidad de Gador donde ha reencontrado por fin a su clientela. Sobre todo, por las mañanas, porque las tardes sus vecinos prefieren quedarse en casa. “El primer día fue estupendo por las ganas que teníamos todos –explica-, pero las tardes son complicadas porque la gente se queda en sus casas, no van a los bares y todavía hay miedo”, reconoce. Cuando le toca vender a las puertas de una gran superficie comercial el día alegra las ventas, pero el recorrido por las tardes en un municipio de 3.000 habitantes casi vacío le resulta complicado.

    Juan Carlos Díaz vende de forma ambulante en la localidad almeriense de Gador

    “Hay que esperar a que todos nos adaptemos a esta situación. Es cuestión de tiempo. Y eso que aquí en Almería no ha habido muchos casos. En Gador solo uno –cuenta Juan Carlos-. Con la gente de dentro no hay problema. Lo malo será cuando vengan los de fuera porque el virus se contagia muy rápido. Pero con cuidadico y con la mascarilla, a la que nos tenemos que acostumbrar, iremos recuperando el ritmo”, afirma.

    Ahora Juan Carlos se declara con muchas ganas de dar un premio, “por lo menos les das ilusión, la gente se pone muy contenta y es una alegría, sobre todo ahora que hace tanta falta. Hace falta que toque un premio –concluye-, por lo menos así le damos un empujoncico a la cosa”.

    Patrocinio Rodríguez, vendedora de la localidad sevillana de Mairena del Alcor desde 1999, tuvo la primera semana de vuelta a su venta, ambulante por el municipio, una sensación rara, con la misma ilusión y extrañeza de un primer día de trabajo. “Es que tengo clientes mayores, que son ya amigos, que a lo mejor la única persona con la que hablan durante todo el día es conmigo, y no poder acercarme a ellos con esa empatía, cuesta, pero hay que hacerlo por seguridad”, comenta. Los dos primeros días lo vendió todo, cree que por la expectación que había en el pueblo por la vuelta a las calles de los vendedores de la ONCE. Incluso una de sus clientas se le echó a llorar el lunes 15 de la emoción del reencuentro.

    Patrocinio Rodríguez, vendedora de la ONCE en Mairena del Alcor (Sevilla)

    Pero con el paso de los días, ha notado como las costumbres han cambiado y sus vecinos salen mucho menos a la calle, sobre todo por las tardes. “Ese ambiente de sentarse en las puertas y en los pueblos de Andalucía se ha perdido con la pandemia”, dice tajante. Y encuentra la explicación en el temor que hay a nuevos rebrotes del Covid-19. “Aquí se ve mucha imprudencia, gente sin mascarillas y sin guardar las distancias, he visto mucha gente imprudente”, dice, aunque la actitud de algunos no le resta fuerza para dar de nuevo un premio a sus vecinos. “Yo les digo a mis clientes que llevan tres meses sin gastar un euro, que no han salido ni a tomar un café, y que ahora tienen que probar suerte con la ONCE”, dice entre risas.

    Orgullo de nuestros vendedores

    Para el delegado territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, Cristóbal Martínez, la vuelta a la calle de los vendedores de la ONCE se ha producido de una forma “ejemplar” y ha demostrado la capacidad de adaptación y de organización de la red de ventas en el momento más delicado de su historia. “Nos hemos enfrentado a la mayor crisis que nos ha tocado vivir desde el nacimiento de la ONCE y hemos estado a la altura de este desafío –subraya Martínez-, con unas estructuras que han respondido, que han puesto a prueba la capacidad de gestión y la fortaleza de nuestra Organización y que nos ha permitido poner toda la maquinaria en marcha para volver a la venta con todas las garantías para nuestros vendedores y nuestros clientes”.

    El alcalde de Málaga y el presidente de la Diputación de Málaga comprando cupones de la ONCE en presencia del delegado territorial tras la presentación del cupón dedicado al espeto de sardinas de Málaga el pasado 29 de junio

    Una capacidad de respuesta que, a su juicio, no hubiera sido posible sin el coraje que han demostrado los vendedores de la ONCE durante el confinamiento y sin el entusiasmo que han puesto en su vuelta a sus puntos de venta. “Una vez más tengo destacar el orgullo que sentimos por nuestros vendedores, por su entrega y por su compromiso –destaca el delegado territorial-. Sin esa implicación tan activa, tan entusiasta y tan comprometida la situación hubiera sido mucho más complicada. Y ahora más que nunca necesitamos que todos los vendedores, trabajadores y afiliados rememos en la misma dirección para afrontar un tiempo que desde luego no va a ser fácil, porque viene cargado de incertidumbres y de dificultades, en un contexto nacional y mundial muy, muy complejo, pero como siempre hemos hecho en la ONCE, será posible vencer con el compromiso de todos”.