El programa UniDiversidad de Fundación ONCE alarga hasta fin de año para hacer las prácticas

  • Boletín: BOLETÍN 142 mayo 2020

    Temática: Fundación ONCE Imagen de la graduación de los parcipantes del programa UniDiversidad en la UPO de Sevilla el curso pasadoImagen de la graduación de los parcipantes del programa UniDiversidad en la UPO de Sevilla el curso pasado

    Los responsables de Fundación ONCE han tomado la decisión de ampliar el periodo de prácticas de este programa después de analizar la actual situación de estado de alarma provocada por la crisis sanitaria del coronavirus, que ha llevado también al cierre de la enseñanza presencial en las universidades españolas.

    De esta forma, los casi 350 alumnos que se están beneficiando de los programas puestos en marcha por las 23 universidades españolas que participan en la iniciativa podrán terminar con el proceso de formación que iniciaron el pasado otoño y que debía finalizar con el curso académico.

    El programa UniDiversidad aúna a la Administración Pública, el sector privado y las entidades sociales de los territorios de las distintas universidades con el objetivo de promover la integración social de las personas con discapacidad intelectual y eliminar las barreras que encuentran en este cometido.

    Va ya por su tercera edición, con lo que desde su puesta en marcha se han beneficiado de él casi 900 jóvenes con discapacidad intelectual. En cada curso se ha ido incrementando el número de universidades participantes, de forma que ha pasado de las 15 en la primera edición hasta las 23 en la actual.

    Alumnos participantes en uno de los cursos organizados por Fundación ONCE dentro del programa UniDiversidad

    Los cursos, que comenzaron el pasado 9 de septiembre, forman a un mínimo de 12 y un máximo de 15 alumnos. Su objetivo principal es implicar a las universidades, como agentes decisivos en la inclusión social, en la formación de jóvenes con discapacidad intelectual, cuyo acceso a la educación superior resulta aún insignificante.

    En esta ocasión, las universidades seleccionadas han sido las madrileñas de Alcalá de Henares, Camilo José Cela, CEU San Pablo y Politécnica; las andaluzas de Almería, Granada, Jaén, Málaga y Pablo de Olavide en Sevilla; además de las universidades de Barcelona y Gerona, Burgos y Salamanca, de Cantabria, Castilla-La Mancha, A Coruña, Murcia, Pública de Navarra, Rovira i Virgili en Tarragona, y las universidades de La Rioja, Alicante, Valencia y Miguel Hernández, de Elche. De ellas, las universidades de Barcelona, Gerona, La Rioja y Politécnica de Madrid participan por primera vez.

    Actualmente no hay datos estadísticos de personas con discapacidad intelectual en la educación superior y su presencia se limita a casos aislados. A nivel global, las personas con discapacidad sólo están representadas en un 1,7% en los estudios universitarios de grado y el porcentaje es aún inferior cuando hablamos de estudiantes de máster, posgrados o doctorados.

    Solamente entre el 5 y 6% de las personas con discapacidad tienen estudios universitarios hoy en España, a pesar de que la Estrategia Europea 2020 habla de un horizonte del 40%.

    Las universidades participantes en esta iniciativa incluyen en sus programas formativos un periodo de prácticas en los campus o en empresas externas ordinarias. Las universidades han planteado estas prácticas en la modalidad de empleo con apoyo, para lo que han contado con preparadores laborales.

    Fruto de ello, al finalizar las dos primeras ediciones, 60 de los 551 participantes fueron contratados por las entidades o empresas en las que hicieron las prácticas.

    En la segunda edición de esta iniciativa participaron un total de 21 universidades, y 328 jóvenes con discapacidad intelectual se graduaron en los distintos títulos propios que pusieron en marcha las entidades académicas.

    Accesibilidad contra el Covid-19

    Por otra parte, las nuevas herramientas tecnológicas de lucha contra el COVID-19 que el Gobierno ha puesto en marcha son accesibles para las personas con discapacidad gracias a la participación de Fundación ONCE en el proyecto.

    Se trata de la aplicación oficial de AsistenciaCOVID-19, impulsada por el Gobierno para que la población pueda hacerse un autodiagnóstico del coronavirus, y del Hispabot-Covid19, un canal de consulta sobre el COVID-19 a través de WhatsApp.

    El Gobierno informó este miércoles de la puesta en marcha del asistente conversacional Hispabot-Covid19. Es un canal de consulta automático que utiliza la inteligencia artificial y el lenguaje natural para responder a las inquietudes de la ciudadanía sobre el COVID-19 con información oficial, precisa y actualizada.

    Hispabot-Covid19 es un servicio "chatbot" que permitirá a los ciudadanos obtener respuestas inmediatas a las preguntas más comunes sobre el coronavirus durante las 24 horas del día.

    Ambos servicios son accesibles para las personas con discapacidad gracias a la participación de Fundación ONCE en el proyecto.

    Pantallazo de la evolución del COVID-19

    El objetivo de esta aplicación, puesta en marcha el pasado lunes por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, es descongestionar los teléfonos de atención sanitaria de las diferentes comunidades autónomas, a la vez que ofrecer información oficial y de confianza.

    Técnicos del departamento de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE han trabajado para que las personas con discapacidad puedan acceder al autodiagnóstico, bien sea a través de la aplicación, de la web o usando el chatbot desarrollado para el proyecto.

    Así, se ha trabajado en el correcto uso del idioma en algunos elementos como, por ejemplo, la lectura de los emojis o iconos, la buena contextualización de la cantidad de enlaces y referencias que el chatbot provee, siendo fuentes de recursos que complementan la información del propio componente, así como el correcto orden de lectura para personas con discapacidad, que usan como herramienta de apoyo un lector de pantalla.

    La aplicación permite ofrecer recomendaciones y pautas de actuación a través de la solicitud de una serie de datos de identificación y de salud relacionados con los síntomas experimentados. Además, a través del sistema de geolocalización vía GPS del teléfono móvil, con permiso del usuario, validará la comunidad autónoma en la que se encuentra para personalizar las respuestas en función de los protocolos de cada una de ellas.