FIRMA INVITADA: María Iglesias, periodista

  • Boletín: BOLETÍN 103 noviembre 2016

    Temática: Firma Invitada María Iglesias, guionista del documental CONTRAMAREAMaría Iglesias, guionista del documental CONTRAMAREA

    La CONTRAMAREA debe ser tsunami

    Del 2 al 12 de marzo, en la isla griega de Lesbos, Carlos Escaño, Jaime Rodríguez y yo rodamos CONTRAMAREA sobre el éxodo de huidos de Oriente Próximo y la ayuda del voluntariado. Fuimos para aportar un eslabón a la cadena humanitaria: la visibilización del drama. El Premio Solidarios 2016 a Medio de Comunicación otorgado por la ONCE-A une un nuevo y valioso eslabón. 

    Lo agradecemos con emoción porque ayuda a devolver a los medios una tragedia que no cesa, aunque emerge con horrores puntuales: el ahogamiento de un centenar en Lampedusa con el famoso “Vergüenza” del Papa en 2013, la muerte de Aylan el 2 de septiembre de 2015, el rescate tras un bombardeo del niño Omran este agosto. Y porque así acerca el documental a los ciudadanos.

    Lo titulamos CONTRAMAREA ya que quienes se lanzan al Mediterráneo huyendo de la guerra Siria, el horror del DAESH en Irak, Afganistán, Paquistán, Blangladesh vienen a donde se les rechaza. Pero también en referencia a los voluntarios -individuales y de ONGs como la andaluza Proem.Aid-, que ayudan a contracorriente de la política oficial de la UE. Salvando vidas en el mar, salvan nuestra dignidad colectiva.

    Y luchan por salvaguardar la legalidad internacional. Pues si permitimos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos -ONU 1948-, con su artículo 14 “En caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país” y el Estatuto de Refugiados -Ginebra, 1951- sean papel mojado, todos sufriremos las consecuencias.

    La ciudadanía debe unirse a la CONTRAMAREA. La entrega del premio ONCE-A, el 27 de septiembre en Málaga, nos dio a conocer a través de sus responsables esa “clave del éxito de la ONCE” que radica en que “la hacen realidad los propios afectados, porque nadie se mueve por una causa, como aquel a quien afecta”.

    Asistieron autoridades como el alcalde de Málaga, la consejera de Políticas Sociales y el Presidente del Parlamento, elogiosos con el documental y la ONCE, pero representando a unas instituciones que no acaban de actuar.

    CONTRAMAREA -ya on-line y ojalá pronto audio-descrito- da voz a esos hombres y mujeres de toda profesión, credo, ideología, como nosotros, que buscan sobrevivir, con padres ancianos e hijos hasta recién nacidos.

    Desde que les entrevistamos, la situación ha empeorado. Cerrada la frontera con el resto de Europa más de 50.000, el 40% niños, están atrapados en campos griegos inhumanos. Y se deporta a Turquía donde, al no haber prensa libre, ignoramos hasta si los refugiados son devueltos a países en conflicto.

    De los 3.000 muertos en el Mediterráneo en 2016, 2.500 lo han hecho desde marzo porque la política de la UE ha desplazado el flujo de la ruta de 20 kilómetros entre Turquía y Lesbos a la de más de 300 entre Libia e Italia.

    Cada muerte es irreparable. Los refugiados con quienes sigo en contacto suplican nuestra reacción. Como tantos en Grecia o Chipre y sobre todo en países limítrofes al horror -Turquía, 2’5 millones de refugiados; Líbano 1,1 millones; Jordania 636.000-. Imploran. No se resignan a pudrirse.

    Hay que ayudarles. A ellos como a quienes encerramos en los Centros de Internamiento de Extranjeros cual criminales. Tantos que huyen de África para escapar de la miseria, sí, pero también de guerras y de Boko-Haram. Occidente, Europa no son ajenos a las causas del horror mundial. Y que éste sea enorme no nos puede paralizar. Al contrario. Siguiendo el ejemplo de la ONCE, la ciudadanía, frente a la inacción institucional, debe auto-organizarse.

    La CONTRAMAREA debe ser tsunami. Se hundirán -todos nos hundiremos- si no alzamos una ola gigante frente a la parálisis, a este vivir como si nada pasara, fruto de la indiferencia o la impotencia. Consigamos objetivos concretos: que el Gobierno cumpla su promesa de hace un año a la UE de acoger a 17.680 refugiados -sólo han venido 400-. Serían dos personas por cada municipio. Si lo lográramos, los ciudadanos, empoderados, seguiríamos avanzando en construir el mundo justo, libre y seguro que necesitamos.

    María Iglesias

    Periodista