EN PRIMERA PERSONA: María del Mar Jiménez, profesora de Derecho Financiero y Tributario

  • Boletín: BOLETÍN 136 noviembre 2019

    Temática: Entrevistas María del Mar Jiménez en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad de SevillaMaría del Mar Jiménez en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla

    “La desigualdad no se soluciona con impuestos”

    Luis Gresa | María del Mar Jiménez (Sevilla, 1972) es profesora de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Sevilla desde hace 20 años. Doctora en Derecho, su verdadera pasión, en la actualidad coordina el Máster en Asesoría Jurídico-Mercantil, Fiscal y Laboral de la Facultad hispalense después de sumar varios premios de excelencia docente. Ciega total desde los 17 años, sus alumnos se sorprenden el primer día, los diez primeros minutos, poco más. Su contundencia, energía y vitalidad despeja cualquier duda entre los estudiantes, de los que ella se declara muy, muy orgullosa. “Tengo una voluntad de hierro”, sostiene.

    Perder la visión por un desprendimiento de retina a los 17 años, en plena adolescencia, ¿marca mucho?

    No lo sé. Estaba tan preocupada por cómo voy a estudiar con lo que me está pasando, que creo que me olvidé de todo lo que realmente me estaba pasando. Todo mi afán era, ¿cómo hago para incorporarme al colegio?, porque están pasando los trimestres y no puedo hacer los exámenes. Esa era mi preocupación. Tanto tenía esa obsesión en la cabeza que lo que hizo la ceguera en mi vida no fue muy traumático en ese momento.

    ¿Por qué se decantó por las cuentas?

    Bueno, esto es Derecho puro y duro. Mis alumnos, siempre que empiezan la asignatura conmigo, piensan que tienen delante una profesora de Economía. Pero yo lo único que sé es Derecho. Lo único que pasa es que, claro, para cuantificar un tributo tienes que utilizar las Matemáticas, pero tampoco son unas Matemáticas súper avanzadas. Esto es Derecho, son letras.

    Sus alumnos ¿se sorprenden al llegar a clase con usted?

    El primer día. Bueno, estoy mintiendo, los primeros diez minutos. Sí que hay un murmullo pensando que me he equivocado de sitio. De hecho, alguno me ha dicho que este es el sitio del profesor, “que ahí no es” –se ríe-. Y ya cuando empiezo las clases al momento no hay ningún problema. Se adaptan súper rápido.

    ¿Qué conlleva ser profesora de Derecho Financiero y ser ciega? ¿Qué condicionantes tiene?

    Yo lo que tenía muy claro, cuando empecé a plantearme la posibilidad de la enseñanza del Derecho, porque me gusta la enseñanza y el Derecho, era que mis alumnos en ningún momento podrían tener algún detrimento en su docencia por culpa de mi ceguera. Eso lo tenía súper claro. Entonces fui ingeniando mecanismos para que ellos no notasen eso, al contrario, les sirviese para entender la materia de forma más adecuada. Por ejemplo, un profesor ciego no escribe en la pizarra, no puede. ¿Qué se hace? Se saca a un alumno para escribir un caso práctico que lo llevo yo y lo resuelvo en la cabeza, de memoria. El alumno es el que copia lo que yo digo en la pizarra y como me lo sé de memoria hago alusiones directas a lo que ellos están viendo.

    Para los exámenes ¿cuenta con un profesor de apoyo?

    No, no. Yo no tengo un profesor de apoyo para nada. Yo no sé lo que es un profesor de apoyo. Lo que sí tengo es vigilante, pero vigilante tengo yo y mis compañeros porque en un aula pueden asistir 100 personas, ¿cómo controlas tú eso? Lo que hacemos es que dos o tres profesores vigilan el cuidado de esos alumnos, los suyos y los míos a la vez. Eso no es nada anormal en el departamento. Nadie se vigila a sus alumnos solos porque no hay capacidad visual para hacerlo.

    ¿Por qué se decantó por el Tributario frente al Constitucional u otras especialidades?

    Por oportunidad. A mí el Derecho me gusta todo, soy una amante de la Carrera y me lo he pasado muy bien. Pero cuando acabas te planteas qué hacer con tu vida, porque yo no veo tres en un burro, y eso es una barrera y lo sigue siendo. Entonces un día me llamó un profesor por si quería hacer un proyecto de investigación y que me apoyaban en esa iniciativa. Y ahí empezó todo.

    “Tengo una voluntad de hierro”

    "Lo más gratificante de la docencia son mis alumnos", dice la profesora Jiménez

    ¿Qué es lo más gratificante de la docencia?

    Lo más gratificante de la docencia son mis alumnos. Son encantadores, súper agradecidos, súper respetuosos, súper solidarios, con independencia de sus calificaciones, son lo mejor, que son el fruto de mi trabajo.

    De su extenso y brillante currículum, ¿de qué se siente más orgullosa?

    De todo. Todo me ha costado muchísimo trabajo. Todo lo que hay ahí, desde lo primero a lo último me ha costado muchísimo esfuerzo y muchísima voluntad. Yo no tengo ningún don, tengo una inteligencia X, una ceguera que limita una barbaridad, y lo que sí que tengo, que por eso tengo ese currículum, es una voluntad de hierro. Ese es mi logro personal, tener y desarrollar una voluntad de hierro. Y si te caes, te levantas. Y si te vuelves a caer, te vuelves a levantar. Y si estás hundida en la miseria, te buscas una escalera para salir de ahí, pero sales. Ese es mi logro personal.

    La desigualdad, ¿se soluciona con impuestos?

    No, qué va, qué va. La desigualdad no se soluciona con impuestos, ni muchísimo menos. Se ayuda, la política fiscal ayuda a la desigualdad, en el IRPF existen unas reducciones en la base basadas en la desigualdad. Existen los mínimos personales y familiares de esos impuestos, que son superiores a las personas que tenemos discapacidad, existen exenciones en la compra de vehículos, lo que usted quiera, pero la desigualdad no se quita con impuestos. Sí que es verdad que ayudaría una mayor educación en igualdad.

    Que en Andalucía unas de cada tres personas se declaran en riesgo de pobreza El hecho de que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, ¿qué le sugiere?

    Yo les pediría a las administraciones que realicen una política fiscal mucho más coherente que la que tenemos. Hay impuestos, como los de sociedades, o el IVA tan alto para el consumo, que habría que reducirlos mucho más. Y no tanto cuestiones de política fiscal, sino aumentar las medidas de política social. El derecho financiero lo que tiene que hacer es no aumentar sus impuestos o hacer que desaparezcan impuestos que no tienen la capacidad económica suficiente. Pero lo que tiene que ponerse en valor es la política social, una política social que no tenemos.

    Los andaluces ¿tenemos mejor o peor tratamiento fiscal que el resto de españoles?

    Eso sería profundizar mucho porque tendríamos que analizar impuesto por impuesto. Sí es verdad que hemos tenido hasta hace poco un tratamiento fiscal desigualitario o con mayores complicaciones en determinados impuestos, como el de Sucesiones y Donaciones. Pero que sepa todo el mundo que eso lo hacía la Junta de Andalucía. El Estado da un impuesto cedido, base, y luego cada comunidad autónoma aumenta o disminuye ese impuesto en su territorio y a la nuestra le dio por aumentarlo. O sea que la desigualdad de trato la provocaba Andalucía.

    Y respecto al colectivo de personas con discapacidad, ¿en qué se puede mejorar desde el punto de vista fiscal?

    El impuesto más personal y tributario, que es el impuesto de las personas físicas, tiene en cuenta determinados aspectos de la discapacidad en sus elementos personales y familiares. En el momento que tienes más del 33% de discapacidad ya eres tenido en cuenta por el IRPF y cuanta más discapacidad tienes más exenciones. Aunque creo que el concepto de familias no se adecúa a la discapacidad cuando hablamos de las familias numerosas. Habría que analizar mejor esas medidas que se dan a las personas con discapacidad y utilizarlas correctamente. Y luego hay ventajas que se desaprovechan, se dan a las personas con discapacidad con alta capacidad económica y se podrían utilizar para otra cosa mucho más correctora.

    “Daría más ventajas fiscales a los empresarios que contratan a personas con discapacidad”

    María del Mar JIménez en la entrada a su despacho de la Facultad de Derecho

    La contratación de personas con discapacidad goza de exenciones fiscales y de bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social además de otras subvenciones. ¿Cree que se conocen lo suficiente? ¿Qué falla para que estas medidas no redunden en un incremento decidido del empleo?

    Yo creo son insuficientes porque al empresario no le motivan. El hecho de que la política fiscal utilice ese tipo de medidas tienen un carácter motivador, incentivador al empresario para que contrate a las personas con discapacidad y una vez que vea que esa persona es absolutamente válida y que puede realizar el trabajo sin problema, la contrate. Pero previamente se lleva el incentivo fiscal. Son escasos y no son suficientes para provocar una verdadera motivación en el empresario. ¿Qué haría yo? Elevarlo, aumentar el beneficio fiscal, dar más ventajas fiscales a los empresarios que contratan a las personas con discapacidad.

    ¿Se considera usted una feminista del derecho financiero?

    No. No me considero una feminista de nada. Yo creo en la Igualdad. Pero la Igualdad general, tengo muchísimos artículos sobre la igualdad de género en diferentes impuestos, en los que hablo de la desigualdad respecto al hombre, pero la Igualdad, ante todo, caiga quien caiga, Igualdad de trato en general, que es lo que aparece en la Constitución.

    Las grandes corrupciones ¿han hecho mucho daño a las pequeñas corruptelas del día a día?

    Sí, pero seguirán existiendo las grandes corrupciones y las pequeñas corruptelas, porque va en la condición humana.

    ¿Ve indicios de una nueva recesión? ¿Tenemos razones para preocuparnos en 2020?

    Yo creo que sí. Estos intentos de cambios de Gobierno que buscan más las sillas que otras cuestiones y se ponen a dar beneficios a diestro y siniestro sin medir luego la repercusión económica que eso va a tener, simplemente por ocupar una silla, y dejan fuera a colectivos que realmente necesitan esos incentivos, es un peligro ¡eh! Nos queda poco para verlo.

    ¿Algún consejo?

    Coherencia. Coherencia en las clases sociales, políticas y gastar con absoluta coherencia.

    ¿La cocina le relaja?

    La cocina me gusta mucho sí. Cualquier cosa, el cuscús, el humus, los platos típicos del día a día, a mi gente les gusta mucho como yo cocino, una cazuela de mariscos, es uno de sus preferidos.

    Su marido es profesor de piano. ¿Qué música le conmueve más?

    A mi marido cuando escuche esto no le va a gustar, porque se supone que tendría que ser una amante de la música clásica, pero no me atrae, me gusta mucho más la música pop y la más actual. Whitney Houston o Beyoncé me encantan.

    Por último, ¿qué quiere que digan sus alumnos cuando acabe el curso de su profesora de Derecho Financiero y Tributario?

    Que soy una buena profesora. No quiero nada más. No quiero que piensen “qué mérito tiene, que hemos visto una cosa absolutamente excepcional”. No, no, no quiero eso. Quiero que piensen que soy una buena profesora y que me elegirían en otro momento si tuvieran que cursar de nuevo Derecho por lo que yo les he enseñado, no porque se lo haya enseñado una profesora ciega.