EN PRIMERA PERSONA: Cristina González Moya, escritora, lectora, activista en la lucha de género

  • Boletín: BOLETÍN 108 abril 2017

    Temática: Entrevistas Cristina González Moya, en el parque Carlos Cano de Granada: "El yoga es una filosofía de vida"Cristina González Moya, en el parque Carlos Cano de Granada: "El yoga es una filosofía de vida"

    “La vida es totalmente surrealista”

    Usted fue directiva con apenas 26 años, ¿cómo ve a la juventud de hoy dentro de la ONCE?

    El tiempo te da perspectiva. Creo que viene muy preparada, académicamente más preparada quizá con el promedio que yo encontré. Quizá sí tienen un desapego mayor institucional porque han conocido menos a la institución, pero el cariño a la ONCE se adquiere con el trato y con el trabajo. Yo he querido a la ONCE por encima de cualquier cosa a nivel laboral, pero soy optimista. Creo que hay un futuro interesante siendo las circunstancias diferentes. Cuando llegamos a la ONCE era una época de eclosión de servicios sociales, los equipos interdisciplinares se crearon en la segunda mitad de los ochenta, fue una época muy bonita y muy creativa. Y he sido una privilegiada porque asistí a esa etapa de crear cimientos y estructuras. Los jóvenes se la han encontrado con una estructura hecha y tienen que buscar nuevas alternativas a las nuevas realidades, como que hay menos ciegos totales y más restos visuales, las barreras arquitectónicas, la inserción fuera de la ONCE. Pero soy muy optimista con el futuro de la institución.

    Usted ha sido vicepresidenta del Consejo General, directora del Centro de Rehabilitación de Sabadell, patrona de Fundación ONCE, jefa de Servicios Sociales en Granada, por citar alguna de sus muchas responsabilidades. De toda su dilatada trayectoria profesional en la ONCE, ¿de qué se siente más orgullosa?

    Me siento muy orgullosa de varias cosas. De haber contribuido un poco a crear una cierta cara amable o dialogante de la ONCE en determinados momentos, una cara más hacia fuera. Ha sido algo importante para mí. Y luego, con todos los errores que una haya podido cometer, me siento muy orgullosa de haber conocido bien técnicamente la estructura de los Servicios Sociales por dentro y de haber impreso a mi gestión un carácter más técnico y humano. 

    Puso en marcha el taller del LibroForum en Granada que comenzaron cuatro personas y van por 29. Debe ser una experiencia muy gratificante también, ¿no?

    Ese ha sido un regalo. La lectura nos permite vivir otras vidas, habitar otros mundos, ser más tolerantes, más comprensivos, más ricos interiormente. Y cuando hay una discapacidad visual eso está bastante más limitado. Yo lo que quise fue aportar a los afiliados de Granada esa riqueza que a mí me proporcionó mi padre, que me inculcó su amor por la lectura, y crear un foro de debate donde realmente realzáramos los valores de tolerancia. En la literatura están comprendidos todas las grandes pasiones del ser humano, desde las más altas, el amor, el altruismo, hasta las más bajas. Y todo esto te permite viajar sin moverte de tu casa. Quería abrir esa puerta y ha sido un regalo descubrir que la gente tenía esa sed y esa necesidad. Y esas mismas personas me han enseñado a ver la vida de otra manera. Porque si había debate de 29 personas sobre un mismo libro, había 29 versiones del mismo libro. Esa riqueza emocional, intelectual, espiritual es un regalo que también la ONCE me ha ofrecido. Yo intenté aportar esa riqueza pero ellos me han aportado mucho más a mí.

     

    "Seríamos más tolerantes si leyésemos más”

    ¿Se lee lo suficiente?

    Yo no entiendo la vida sin lectura. No entiendo que haya personas que vivan sin leer. Es muy difícil de comprender porque es un modo de evasión, de trasladarnos, de evitar también momentos difíciles. Se debería leer más. Si la gente leyera más seríamos todos más felices y más tolerantes unos con otros.

    ¿Cuál es el escalón de cristal en la Andalucía de 2017?

    Bueno, hay muchos escalones de cristal. Muchísimos. En la Andalucía de 2017 todavía las mujeres no están presentes lo suficiente. Pero hay otros escalones de cristal que nos limitan, como la eliminación de barreras arquitectónicas. Y ahí creo que la ONCE tiene que tomar todavía un papel más beligerante y activo porque las barreras nos afectan a todos. Y sigue siendo una asignatura importante. Y hay otro escalón que sería implicarnos un poquito más en otras instituciones, que los afiliados sean capaces de salir, de participar en sus centros de día, de los mayores, en sus gimnasios de alredor, una mayor integración en sus entornos sociales que son habituales para todos los ciudadanos. Yo dí ese salto y se lo recomiendo a todo el mundo. La vida no se acaba en la ONCE. Por su puesto la ONCE es maravillosa pero más allá de la ONCE hay vida y hay que explorar esa vida. Animo a todos a que lo hagan.

    Sigue habiendo mucha distancia entre la igualdad legal y la real, verdad?

    Hay muchísima. Sigue habiendo la misma desigualdad en muchos aspectos. En violencia de género siguen muriendo muchísimas mujeres a manos de sus parejas. La diferencia es que ahora las personas que discriminan han aprendido el lenguaje de lo políticamente correcto. Digamos que ahora el que discrimina disimula pero por supuesto que sigue existiendo desigualdad. Miguel Lorente, que fue delegado del Gobierno para la violencia de género, habla del pos igualitarismo o pos machismo, que es la nueva forma de enfocar la desigualdad. Lo que pasa es que esa desigualdad no es tan aparente.

    ¿Cómo despliega su activismo contra el maltrato?

    Yo colaboro con las asociaciones de mujeres maltratadas, y desde que estoy jubilada les dedico más tiempo, desde acompañarlas a juicios a estar con ellas y escucharlas. Sobre todo hacer ver que se puede salir de esa trampa tan tremenda que nuestra propia cultura ha creado en torno a ellas.

    ¿Con qué se declara intransigente?

    Es que creo que la intransigencia, el fundamentalismo no lleva a ninguna parte, digamos que huyo de todo lo que sea juzgar a los demás, no me gustan los prejuicios, no me considero intransigente en nada, pero no quiero nada que ver con nada que prejuzgue, ni con nada que me aporte lo que se llama mal rollo, ambientes o personas tóxicas, no las quiero cerca de mí, sencillamente no las quiero cerca de mí, no tengo necesidad.

    Usted fue concejal durante un mandato en el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Granada. ¿Le decepcionó la política como instrumento de transformación de la sociedad?

    No, no, no. La política es una herramienta de primer orden. Las personas son otra cosa. Es decir, la política está muy desprestigiada pero deberíamos ir un paso más allá y mirar de una forma menos simple las cosas y ver que lo que desprestigia las políticas son las personas. Y cuando hay personas que utilizan el poder para sus bienes personales o sus bajas pasiones, esas personas son las que desprestigian la política. Ha sido una experiencia riquísima para mí. Ha sido maravillosa. Y he tenido la suerte de vivir algo que pocas personas pueden vivir. Es muy bonito ser elegida por tu pueblo. Y me siento muy orgullosa.

    ¿Tanto como para repetir si se lo propusieran?

    Creo que no es bueno reiterarse, pero si me lo propusieran si, por qué no. Si soy necesaria y puedo aportar algo por supuesto. Yo intento transformar la sociedad en la medida de mis pequeñas posibilidades. Entonces sí, ¿por qué no? Yo creo que la política es necesaria. Y que las personas honestas y que nos consideramos coherentes y honestas y que nos guiamos por principios más que por debilidades, sí, ¿por qué no?

    ¿Qué le aporta el yoga?

    Ay madre mía! Eso es maravilloso! Pues te aporta ese punto de quietud, ese equilibrio que a veces  el día a día y el devenir de las prisas y nuestra forma de vida nos roba. Esa serenidad, ese encontrarte contigo mismo y darte cuenta de que aquí estamos un poco de paso. Que en la vida hay realmente cuatro cosas y me sobra una, verdaderamente importantes, y esas son las que hay que priorizar, y las demás son relativas. Te enseñan mucho a poner la vida en perspectiva, a relativizar las cosas. Y aparte de proporciona una forma física maravillosa y no lo digo por mí. Te proporciona una elasticidad, una flexibilidad y hasta una juventud. Es toda una filosofía de vida, es maravillosa.

    Su próximo proyecto es un vídeo blog para que las personas ciegas sepan manejarse en la cocina. La cocina ¿es una barrera principal para una persona ciega?

    No es una barrera en sí. Al contrario la cocina es una forma de creatividad también y de disfrute. Al final y al cabo uno cocina para compartir. Lo que es una limitación es que muchos electrodomésticos no estén adaptados y es importante que las personas ciegas adopten ciertas medidas de precaución. Eso es lo que quiero compartir en ese video blog, algunas técnicas de medidas de seguridad en la cocina, que yo lo considero un arte.

    Cristina, ¿tiene mucho de surrealismo la vida que vivimos?

    Es totalmente surrealista, por lo menos a mí que me gusta ver el mundo desde una perspectiva de entre humor, ironía, sarcasmo y un poco de agudeza si puede, para salir de la ramplonería que nos rodea, me gusta mucho ver la vida desde ese punto de vista Tarantino o de ‘Amanece que no es poco’. Me encanta ese punto surrealista que nos permite aguantarnos a nosotros mismos y salir de la mediocridad de la vida cotidiana, ese surrealismo necesario para ser feliz y no volvernos locos. Es bueno disfrutar de un punto de locura desde ese punto de vista caustico pero no corrosivo. Hay que jugar en esa frontera que esté entre los caustico pero no lo corrosivo.

     

    Cristina González Moya en ONCE respuestas

    Cristina en su domicilio interpretando a Mozart su compositor preferido

    Después de décadas sin ver una partitura, usted decide retomar sus estudios de 4º de Conservatorio Superior de piano. ¿A qué aspira en el mundo de la música?

    Aspiro a disfrutar de la música de autores que me encantan como Mozart que es ese genio absoluto, ese genio total, o de la música española del siglo XX tan buena como la de Granados y otros muchos autores como Falla.

    Me dicen que usted canta a escondidas, ¿por qué?

    -se ríe-. Para que no se quejen mis vecinos.

    ¿Si tuviera que elegir una sola canción o un autor, con quién se quedaría?

    Eso es imposible, quedarse con un solo autor es imposible. Pero como yo escucho de todo, hay músicas buenas y malas en todos los géneros, ahora estoy entusiasmada con un autor de música pop que se llama Charlie Puth.

    ¿Se ha reído alguna vez de un chiste machista?

    Por desgracia si y me avergüenzo mucho.

    Dígame un rincón de Granada para enamorar.

    Mi casa, cerca del Palacio de Deportes.

    ¿En qué es usted una Friki? ¿Qué es lo más Friki que ha hecho en su vida?

    Bueno he hecho muchas cosas frikis –se ríe-. Desde vestirme de gitana a vestirme de mantilla. Quizá lo más friki que he hecho últimamente es un curso de repostería creativa.

    ¿Un truco de cocina que no falle nunca para conquistar en la mesa?

    Pues una conversación apasionante y mi tiramisú de turrón al whisky.

    ¿Cuántos libros ha podido leer en el último año?

    Uff, no sé, pero seguro, seguro que más de cien.

    Díganos un libro para leer al menos dos veces en la vida.

    Hay un libro que he leído por lo menos siete veces y que, a pesar de su aparente simplicidad me parece que tiene una gran profundidad, de John Steinbeck,  que se llama ‘El invierno de mi desazón’.

    ¿Qué le provoca el nombre de Donald Trump?

    Uff, miedo y una cierta desconfianza del criterio de las personas que votan en nuestro sistema democrático.

    ¿Pedro Sánchez, Pachi  López o Susana Díaz?

    Pues es que no puedo decidir si quiero más a papá o a mamá.