‘Curva’, la perversión de la pureza

  • Boletín: BOLETÍN 106 febrero 2017

    Temática: Cultura Aurora Delgado en el Arco de la Macarena, en SevillaAurora Delgado en el Arco de la Macarena, en Sevilla

    Aurora Delgado (Sevilla, 1968), quedó finalista del Premio Nadal de Novela con su obra ‘Curva’ un texto que profundiza en la perversión de la pureza en la vida de las personas, contextualizada en los pueblos del Aljarafe sevillano.

    Se trata en síntesis, de un hombre que no quiere tomar decisiones delega su destino en los demás hasta que, de repente, se verá obligado a responsabilizarse y tomar las riendas de su vida. “Somos una generación que no termina de crecer, que queremos conservar la pureza hasta que la cruda realidad ensucia nuestras manos”, explica en el barrio de la Macarena, antes de salir de viaje a Copenague, donde estuvo una semana tras su paso por Barcelona para asistir a la entrega de premios del Nadal. Según su autora, ‘Curva’, no es una novela al uso, ni en el estilo, ni en los personajes, ni el tratamiento de las situaciones que protagonizan. “No está escrita para ser un bestseller –admite-, sino desde la honestidad narrativa y literaria, pero puede interesar a cualquiera porque cualquiera puede verse reflejada”.

    El germen de ‘Curva’ nació de una noticia fechada en Argentina. Un hombre pierde a su hija y deja a su mujer en coma en un accidente de tráfico en una curva y decide instalarse en ese mismo lugar para vivir allí con el afán de alertar a los conductores del peligro de esa curva. “Mucha gente de los sesenta y setenta se puede sentir identificada con los personajes que comparten una perserveración de la pureza. No sabemos muy bien qué hacer con la vida y vamos jugando nuestras cartas por eso sale a la luz toda la perversión que representa la realidad”, explica.

    En medio, la autora aprovecha para ahondar en temáticas actuales como la especulación urbanística la seguridad en las urbanizaciones, con el Aljarafe de fondo, la relación de las familias o la educación de los hijos. “En el fondo es una búsqueda de la identidad, quiénes somos como personas y qué decidimos qué queremos ser”, matiza.

    Haber quedado finalista en el premio más antiguo de las letras españolas constituye ahora un impulso a su trayectoria. En 2014 publicó su primera novela ‘El corazón de Livingstone’, editada por Libros de la Herida, una obra con la que ganó el Premio Ciudad de Alcalá de Henares de Narrativa. Y en 2001 sumó otro premio de Microrrelatos por ‘El contador a cero’.

    Licenciada en Arte Dramático y Máster en Escritura Creativa por la Universidad de Sevilla, ciega de un ojo desde los 25 años y con desprendimiento de retina en otro, Aurora sabe que no tiene fácil abrirse un hueco en el mercado literario, pero lo va a intentar. “Se prima más a la gente con visibilidad pública –reconoce-. Hasta las editoriales miran antes cuántos seguidores tienes en las redes que la calidad literaria de los textos. Es muy difícil hacerse un hueco siendo nadie”, sostiene.

    Ella no es de redes, ni siquiera de Facebook, ni mucho menos de Twitter. “Para escribir hay que estar tranquila y no darle todo el día al autobombo”, explica. Tranquila frente a su ordenador portátil con el que se maneja con comodidad, escribiendo más bien por las mañanas y pensando en que, efectivamente, este puede ser el año de su consolidación en el mundo de la literatura. Su sueño.