La Catedral de Sevilla en la Yema de los dedos

  • Boletín: BOLETÍN 127 enero 2019

    Temática: Afiliados La afiliada Carmen Loli Polo visitando el coro de la catedral de SevillaLa afiliada Carmen Loli Polo visitando el coro de la catedral de Sevilla

    Un corrillo de gente con bastón y perros guía crecía frente a la puerta de San Miguel de la Catedral de Sevilla. Al mediodía, los afiliados a la ONCE, acompañados por sus familiares y amigos, tenían una cita con los rincones más emblemáticos de este edificio monumental. Unos llevaban abrigo, otros iban en mangas de camisa. El final del otoño en la capital hispalense se caracteriza por un sol vigoroso que, en las zonas de umbría, queda noqueado por un aire fresco y penetrante. A las 12.00 se abrió el pórtico y comenzó una jornada instructiva, entretenida, interesante y cargada de datos curiosos.

    José María Cabezas, exdirector del Real Alcázar de Sevilla, profesor jubilado de la Universidad de Sevilla y miembro de la Comisión de Expertos de la Restauración de la Giralda de Sevilla, inició sus explicaciones en el Patio de Los Naranjos. Allí, trabajadores del Cabildo, que colaborarían en la expedición, repartieron los audioguías a los visitantes y flanquearon la entrada a las diferentes capillas.

    Cabezas señaló que no era la primera vez que participaba en una actividad de este tipo con la ONCE. “He tenido la suerte de enseñarles el Alcázar de Sevilla, recorrer la muralla de La Macarena, enseñarles la ciudad de Carmona y hoy la Catedral de Sevilla”, recordó.

    Los afiliados atienden las explicaciones de los guías antes de entrar en el interior de la catedral

    El tour se centró, según el entendido en arte, en los “elementos tangibles” de la Catedral como los túmulos o el Coro”. El Coro tiene la “peculiaridad de las dos puertas de acceso, que una es de madera y otra es una puerta pétrea, hecha en mármol”, resaltó Cabezas. “Igualmente, hemos estado viendo imágenes muy sevillanas como la capilla de la Virgen de la Cieguecita, una Inmaculada de Martínez Montañés, con su capilla de alabastro, o la capilla del Niño Jesús, conocido en Sevilla como El Mudito”, agregó.

    En cuanto a las dificultades de relatar los componentes de este monumento a personas ciegas o con discapacidad visual grave, el monitor señaló que “la historia es la misma”. “Donde existen diferencias es en la manera de transmitir”, añadió. “Cuando les he comentado los colores que hemos estado encontrando en La Giralda les tengo que indicar las tonalidades. A una persona de capacidad visual, pues solamente con que lo mire es bastante”, apuntó. “Pero es muy enriquecedor, puesto que, de alguna manera, es ver otra dimensión de nuestro rico patrimonio”, sostuvo.

    Las puertas del interior del templo muestran también una belleza extraordinaria

    La excursión terminó bajo el caimán que pende en uno de los pórticos de la Catedral. Este elemento sorprendió y hechizó, a partes iguales, a los visitantes que escucharon atónitos la disertación de Cabezas. Al parecer, esta escultura de madera fue un regalo del sultán de Egipto a Alfonso X ‘El sabio’ para pedirle la mano de su hija, junto con un colmillo de elefante y una jirafa domesticada.